OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

por Harper Hunter, reimpreso del Mensajero Ala Blanca, 4 de febrero de 1967.

Es Hora de que Cada Ministro Levante la Voz Contra el Pecado

¡El silencio es favorable, todo depende!

¡El que calla otorga!

¡Cuán cierto es esto!

El silencio. A veces es exactamente lo que se necesita. ¡OTRAS VECES ES MORTAL! Por ejemplo, cuando algún espíritu del infierno hace su aparición y no tiene oposición, entonces se apoderará de la Iglesia, sujetará sus tentáculos alrededor del corazón y la vida de nuestros miembros, ¡y permanecerá allí hasta que sea expulsado!

Las responsabilidades serias recaen sobre aquellos de nosotros que somos líderes en la Iglesia de Dios. Tomemos el asunto de las TENDENCIAS. Ellas hacen su aparición. Están buscando una entrada en el cuerpo. Quieren entrar. Finalmente, encuentra una abertura. Aquí hay un corazón no completamente consagrado (y puedo decir, ¡la religión es peligrosa a menos que lo seamos por completo!), anhelando el reconocimiento del mundo; deseando aceptación, no tanto ser “…aceptos en el Amado” (Ef. 1:6) sino ser reconocido por el mundo. Esa persona cede, defrauda y camina con un espíritu contrario a la sana doctrina, la vida cristiana y los principios, y, a menos que haya un cambio, “SON PEORES LAS COSAS; ÚLTIMAS DE TAL HOMBRE QUE LAS PRIMERAS” (Mt. 12:45).

No estaremos satisfechos hasta que el diablo quite su mano de la Iglesia de Dios. Estas influencias impías deben ser enviadas a donde pertenecen, ¡en lugar de permitirles la entrada o incluso animarlos a entrar en el Cuerpo de Cristo! “…limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová” (Is. 52:11).

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salud” (Sal. 24:3-5). La Iglesia de Dios está en contra de la maldad en cualquier forma, líquida, sólida, ¡de carne! Cada pecado debe ser encontrado, localizado, cada demonio debe ser expuesto y, como dijo Amós: “ANTES CORRA EL JUICIO COMO LAS AGUAS, Y LA JUSTICIA COMO IMPETUOSO ARROYO” (Amós 5:24). Por la presente notificamos a todos los demonios y diablos que los perseguimos. No descansaremos hasta que cada uno de ellos se aparten del camino. “Ni deis lugar al diablo” (Ef. 4:27). No debemos darle un cuarto de milla al diablo, porque si le damos una pulgada, “él tomará una milla”, por así decirlo. Lo aborrezco. Aborrezco su trabajo. ¿Usted no?

Por la presente hacemos una declaración de guerra contra el pecado y el diablo. Diablo, ¡ESTAMOS DETRAS DE TI! Debemos clamar contra estas cosas para que “Mas no prevalecerán” (2 Ti. 3:9).

Por mucho tiempo se han levantado muchos “disturbios” en la Iglesia. Por mucho tiempo algunas iglesias locales han sido víctimas, o más bien debería decir, PORTADORES de “viejas llagas” para que uno pueda con sinceridad decir, “hay una vieja llaga en esa iglesia”. ¡Estas viejas llagas deben ser curadas! POR MUCHO TIEMPO HA DOMINADO EL PECADO EN ALGUNOS MIEMBROS DE LA IGLESIA. Esto debe parar, “Y LIMPIARÉ LA SANGRE DE LOS QUE NO LIMPIÉ” (Joel 3:21).

Usted puede decir, “predicador, no me gusta ese tipo de predicación”. A mí tampoco me gustaría si estuviera enredado en la mundanalidad o en el pecado.

EL PRIMERO EN PURIFICARSE DEBE SER EL MINISTERIO. Un ministerio purificado, una iglesia pura. Un ministerio de oración, una iglesia de oración. Un ministerio deshonesto, una iglesia deshonesta. ¡Un ministerio frio e indiferente, una iglesia fría e indiferente!

Imagínese, si puede, a alguien que debería estar limpio por completo para usar la preciosa Palabra de Dios, y que esté tan inmundo e indecente como para ser un ladrón. Y, peor que ser una persona que le roba a los hombres, ¡esta persona sería una persona que le ROBA A Dios! ¿Cómo? al no diezmar y ofrendar. ¡Esa persona no tiene derecho de ministrar las cosas de Dios en la Iglesia!

Imagínese a un ladrón sirviendo a otros la Santa Cena, siguiendo exhortaciones como: “Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor” (1 Co. 11:28, 29). Si un miembro indigno de participar se condena a sí mismo, ¿cuánto más el líder que está allí sucio, sí, inmundo, ante los ojos de Dios? De nuevo, escuche la Palabra del Señor: “limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová” (Is. 52:11).

Dios no permita que estas cosas continúen. “Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo” (Joel 2:13). “… á los que verdaderamente habían huído de los que conversan en error” (2 Pedro 2:18). “… habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia” (2 Pedro 1:4).

LOS MINISTROS, DEBEMOS ESTAR PUROS. Vivir limpios. Vivir santos. Vivir por encima de cualquier reproche. Vivir de tal manera que nadie pueda justamente hablar o pensar que somos hipócritas. Vivir MÁS EXCELENTEMENTE que la procesión concupiscente y pecaminosa de hombres y mujeres poseídos por demonios que buscan satisfacer a esos demonios haciendo el amor ilícitamente o permitiéndose prácticas pecaminosas de cualquier naturaleza.

Vivimos en un mundo donde el pecado es lanzado a los ojos por la televisión, lanzado al oído por la radio, echado en vallas publicitarias, en un bulevar de imágenes que buscan seducirnos. Quizás, en cierto modo, todos nos hemos acostumbrado a la vestimenta indecente, PERO NO DEBEMOS SER PARTÍCIPE DE COSAS MALAS. “limpiaos”, dice el Señor.

¡Nosotros no comeríamos comida podrida! De la misma manera, ¡las cosas que están “contaminadas” por el mundo del pecado deben ser rechazadas! El pueblo de Dios nunca debe aceptarlas como apetecibles. No, Dios no va a quitar el pecado del mundo para que sea lo que uno podría pensar que sería más fácil para que ellos vivan correctamente. No, pero Su “gracia es suficiente.” Dios salvará a un alcohólico, pero no destruirá la bebida para mantener a esa persona alejada de la botella. Dios salvará del deseo de las cosas pecaminosas, pero no destruirá a esas personas o cosas para evitar que uno regrese a ellas. Él dice “Bástate mi gracia” (2 Co. 12:9).

ES HORA DE QUE CADA PASTOR, SÍ, CADA MINISTRO, LEVANTE LA VOZ CONTRA EL PECADO. Y al alzar la voz contra el pecado, se alza la voz por la justicia. “LA JUSTICIA ENGRANDECE LA NACIÓN: MAS EL PECADO ES AFRENTA DE LAS NACIONES” (Pr. 14:34).

¡Oh! qué lástima cuando el pueblo de Dios mete la mano en los botes de la basura de este mundo en busca de sus materiales de lectura, de sus discos para reproducir en el estéreo, de sus bromas subidas de tono para reírse, ¡pasando noche tras noche frente a la “pantalla de entretenimiento” para divertirse! ¡Qué Dios nos ayude aquí! MINISTROS HABLEN CONTRA EL PECADO. “CLAMA A VOZ EN CUELLO, NO TE DETENGAS; ALZA TU VOZ COMO TROMPETA, Y ANUNCIA A MI PUEBLO SU REBELIÓN, Y A LA CASA DE JACOB SU PECADO” (Is. 58:1).

¿Realmente le gustaría ver “su película favorita” o “su programa de variedades favorito” en la televisión si se estuviera muriendo? Usted podría decir: “pero no me estoy muriendo”. Bueno, recuerde esto: cualquier cosa que no sirva para “morir” no es apto para “vivir”. Supongamos que usted está en su lecho de muerte. ES SU HORA DE MORIR. ¿Llamaría a la enfermera y le pediría que encienda el televisor que está junto a su cama, o le gustaría que los santos de Dios se reunieran alrededor, clamando a Dios para que Cristo pudiera estar realmente allí sosteniendo su mano mientras cruza el río?

No, Dios no va a quitar la literatura sucia, las canciones sugerentes, los programas de televisión de naturaleza pecaminosa y mundana, o cualquier otra cosa, PERO PUEDE QUITAR DE NUESTRA VIDA EL GUSTO POR CUALQUIER COSA Y TODO LO QUE ES SENSUAL Y DIABÓLICO.

Nos dirigimos a una ciudad donde “el Cordero era su lumbrera” (Ap. 21:23). ¡No donde el hombre pecador y concupiscente son la luz! El cielo no es una ciudad pecaminosa. El cielo no es una ciudad mundana. No es una ciudad dada a la idolatría o el adulterio. Examinemos cada pensamiento, acción, o hecho a la LUZ DE LA ETERNIDAD.

Hable. Hable contra el pecado. Ministros hablen en contra de todo pecado conocido y malvada estrategia de Satanás (2 Co. 2:11). Ministros, ¿tienen miedo de hablar contra el pecado? ¿Tienen miedo de que si ustedes obedecen a Dios sus salarios serían reducidos a la mitad? Mejor sería que nos recorten el salario a la mitad que perder la mitad de las almas de las que somos responsables.

Es una hora terrible cuando no sabemos qué es “del Espíritu” y qué “no es del Espíritu”. Cuando no sabemos qué condonar y qué condenar. Cuando no sabemos a qué oponernos y qué promover. Dios ayúdanos aquí.

“PROBAD LOS ESPÍRITUS” dice la Palabra de Dios (1 Juan 4:1).

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