OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

Kryss Barick, Editor Asistente, Cleveland, TN

“Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos” (Salmos 119:6).

La definición de avergonzado es: un sentimiento de vergüenza o culpa debido a las acciones, características o asociaciones de uno. Estar avergonzado no es una experiencia agradable. Me atrevería a decir que es una emoción que cada uno de nosotros hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Ese sentimiento común de vergüenza cuando la verdad de una situación es descubierta. La culpa de estar atrapado en una situación comprometedora. Estas son cosas que deberían haberse dejado al pie de la cruz. Sin embargo, ocasionalmente, podemos encontrarnos nuevamente en una posición de una situación cuestionable. ¿Cómo evitamos estas situaciones demasiado humanas? Como siempre, la Biblia tiene la respuesta.

“Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

Si nos hemos adjudicado el estatus de la salvación, y nuestro fruto ha estado un poco por debajo de nuestra profesión, es posible que nos hayamos sentido avergonzados, pero Dios quiere que nos levantemos por encima de los fracasos de nuestro pasado para estar con Él.

“Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef.2:5-7).

Debemos estudiar para mostrarnos aprobados por Dios. Debemos hacer de la Palabra de Dios nuestro primer y principal deseo. Necesitamos buscarlo a Él y Su voluntad, antes de que comencemos a estudiar. Él nos dará toda la dirección que necesitamos para estar completamente inmersos en la profundidad de Su verdad.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada” (Santiago 1:5).

Pero ¿qué significa dividir correctamente la verdad? Lamentablemente, muchos hacen una práctica el tomar un pasaje corto o un solo versículo de la Biblia fuera de contexto y formar una doctrina o incluso una denominación basada en ese pensamiento o idea aislada. Este es el polo opuesto de dividir correctamente la Palabra de Verdad. Cada versículo debe tomarse en el contexto no solo de los versículos circundantes, sino también en el contexto de toda la Biblia. Un solo versículo puede ser tomado y cambiado para adaptarse a una idea preconcebida particular. Incluso antes de que la Biblia fuera agrupada en su forma conocida, esto estaba sucediendo. Pedro, hablando de los escritos de Pablo dijo: “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos é inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza” (2 Pedro 3:16, 17).

Cuando es tomada en su totalidad, la Biblia completamente será respaldada por sí misma. Es solamente cuando los pensamientos están aislados y los pasajes fuera de contexto que la vergüenza y la confusión serán resultados normales. Cuando buscamos a Dios primero, para encontrar Su voluntad perfecta en lugar de ir a la Biblia con ideas preconcebidas que estamos tratando de apoyar, nunca debemos avergonzarnos, ni en esta vida ni en la venidera.

El respeto por la voluntad de Dios se ve más claramente en nuestra obediencia. Pero como sucedió con el rey David, puede haber ocasiones en que perdimos de vista las leyes de Dios y caímos en las trampas del enemigo. ¿Qué hiso a David un hombre conforme al corazón de Dios? ¿Acaso fue la manera en que él perfectamente siguió la ley de Dios y nunca hizo nada inapropiado o deshonesto? No. Creo que todos conocemos a David mucho mejor. Fue la forma en que se apresuró a reconocer su propia culpa cuando su pecado fue señalado. Nunca trató de echar a otro la culpa o poner excusas. Puede haberle fallado a Dios, pero ¿alguien puede pensar en un momento en que David repitió una ofensa después de haberse arrepentido? Yo no.

Si respetamos a Dios y quien es Él, esto nos ayudará a no ser avergonzados. El respeto por Su Palabra nos hará tener un deseo de ver las cosas desde Su perspectiva, y no desde la nuestra. Si logramos resolver esto, también nos beneficiará enormemente en nuestras interacciones con los demás. Es solamente cuando vemos a Dios por quien Él es que podemos comenzar a entendernos a nosotros mismos. Esto, a su vez, solidificará nuestra compresión de dónde encajamos entre las masas de los habitantes de este mundo. Veremos las deficiencias de los demás, no como defectos de carácter o ataques personales contra nosotros, sino como realmente son, los efectos de nuestro adversario en común en sus vidas. Reconoceremos que esos ataques contra nosotros no son de la persona, sino de ese enemigo común que desea la división por encima de todo. Cuando percibamos estas verdades a través de los ojos de Dios, tendremos más respecto por los demás, y también seremos tratados con más respeto.

“Cuando los caminos del hombre son agradables á Jehová, Aun á sus enemigos pacificará con él” (Prov.16:7).

El respeto puede convertir a nuestros enemigos en cristianos SI le permitimos a Dios esa libertad en nuestras vidas.

“Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida” (1 Juan 2:28). “Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos” (Salmos 119:6).

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