OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

(Por A. J. Tomlinson, Mensajero Ala Blanca, 1 de febrero de 1941)

Esto significa que uno está decidido a ganar en lo que sea que se comprometa, sin importar cuánto tenga que trabajar. La declaración indica una fuerte oposición, pero no debe haber inclinación a rendirse o retirarse de la lucha. Rendirse no debe ser considerado. La palabra “Porfiad” significa hacer un esfuerzo extenuante y trabajo duro. Extenuante significa urgente, celoso, ardiente. Pidiendo un gran esfuerzo o sobreesfuerzo. Esforzarse por hacer algo no es simplemente ir a la deriva a un ritmo fácil, sino hacerlo, sea lo que sea, con seriedad y esperar ganar.

En el caso de Jacob, cuando él estaba luchando con el varón por el dominio, él dijo, “No te dejaré, si no me bendices.” Y en la lucha Jacob resultó herido. Su muslo estaba fuera de lugar, lo que lo hizo cojear mientras caminaba. Esto demostró que el conflicto era fuerte, y él luchó tan fuerte que su muslo se dislocó, lo que lo hizo cojo.

Cuando Jesús iba por todas las ciudades hablando sobre el reino y la salvación, alguien preguntó, “¿son pocos los que se salvan?” Jesús le respondió esta pregunta importante mediante el uso de las siguientes palabras: “Porfiad a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procuraran entrar, y no podrán” (Lucas 13:24).

Parece que Él quiso demostrar que la razón por la que muchos no entrarían en el reino era porque ellos no trabajarían lo suficiente para entrar. Él tenía la intensión de mostrar que no era un trabajo fácil ser salvo. Se necesitaría un esfuerzo extenuante y trabajo duro por parte del buscador para salvarse. Significaría una lucha dura. A menudo se da a Jacob como un ejemplo de oración perseverante, ya que fue lisiado en su lucha por la victoria. “Así como Jacob en los viejos tiempos, luché con mi Señor, y al instante con valentía me puse de pie ante Su Palabra.” La lucha de Jacob fue una lucha dura. Pero se pone como un ejemplo de oración perseverante, y él venció. Incluso después que el Señor tocó el muslo de Jacob y lo sacó de la articulación, y le dijo a Jacob que lo dejara ir, Jacob todavía se aferró y gritó, “No te dejaré, si no me bendices.” Jacob se desesperó y aguantó en su esfuerzo. Luego el Señor cambió su nombre de Jacob a Israel, diciendo, “Porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.”

Es evidente que la razón por la que los hombres no se salvan más de lo que lo hacen es porque no se esfuerzan como deberían. Jesús todavía dice, “Porfiad a entrar por la puerta angosta.” Angosta significa estrecha, reducida. Avance por el camino correcto esforzándose y luchando en la oración. En la desesperación, clame a Dios en oración como Jacob, “No te dejaré, si no me bendices.”

Un ejemplo de esforzarse en la oración por los demás es dado por el apóstol Pablo. Esta parece ser una de las formas para ayudar a otros y forzarlos por el poder de Dios a estar a la altura de ciertos estándares. Lea de Pablo sobre este tema: “Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre solícito por vosotros en oraciones, para que estéis firmes, perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere. Porque le doy testimonio, que tiene gran celo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que en Hierápolis” (Colosenses 4:12,13).

Esta es otra buena lección para los obreros del MBA. Trabaje en oración por los que están en su banda–pastores para toda la membresía. Esfuércese, trabaje, trabaje duro en la oración para que no tenga descarriados. Es triste para los pastores dejar que sus miembros se descarríen, justo cuando se supone que deben estar con ellos y predicarles y alimentarlos. Todos los miembros deben cuidarse. Sí, no debemos detenernos hasta que estemos completamente capacitados y cuidarlos a todos. Esto puede y se hará mediante una oración más poderosa—luchando juntos en oración.

Aquellos que velan por las almas y las cuidan como verdaderos líderes activos no esperan solamente visitar a sus miembros y hablar con ellos con el propósito de alentarlos. Eso es parte de todo, pero no es suficiente. También se necesitan oraciones poderosas y prevalecientes. En estas oraciones debe haber lucha, y lo que sea necesario para prevalecer con Dios, para que Él entrelace Su amor y cuidado con los miembros hasta que simplemente ellos no puedan escapar. Como un recordatorio especial, en relación con la oración de todos los que oran y suplican por los santos que siempre es muy necesario, importante y realmente esencial, deseo dar uno de los puntos especiales de instrucciones a las que vale la pena referirse con frecuencia por el pastor y sus líderes de banda:

Lleve a todos los miembros de su banda en su corazón y ore por ellos cada día. Haga su mejor esfuerzo para sentirse responsable de ellos y, en la medida de lo posible, ser capaz de decirle a Dios eventualmente, como Jesús le dijo a su Padre:

“Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.”

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