OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

Había una vez un hombre que era cortés y considerado en todas las relaciones de negocios de la vida y que también tenía la fama de ser un hombre muy bueno en la iglesia. Sin embargo, guardó su mal humor para el hogar, y era una criatura gruñona e irritable en el hogar. Los miembros de su familia escuchaban a otras personas elogiarlo, pero ellos fueron leales a su parentesco y nunca lo delataron. No obstante, a veces no podían evitar desear que fuera tan agradable en el hogar como lo era en el mundo.

¿Es usted ese hombre?

Había una vez una joven que había crecido en la Escuela Dominical. A ella le agradaban sus maestros y a ellos les agradaba ella y pensaron “Algún día, ella también será maestra”. Pero de una u otra forma pasó por la escuela y nunca consagró su vida a Cristo. Finalmente, ella se alejó de la Iglesia y pensó poco o nada en las cosas más profundas. Los vestidos y los chicos, ambas cosas normales, ocupaban la mayor parte de sus pensamientos. Y, sin embargo, a veces le asaltaba una extraña insatisfacción. Ella sentía que la vida no le había dado lo mejor de todo; de vez en cuando conocía a personas que estaban en fuego con Dios y que parecían conocer a Cristo y tener convicción en Él también. Ella deseaba con todo su corazón que pudiera conocerlo a Él también.

¿Es usted esa mujer?

Había una vez un joven que había sido acunado en un hogar cristiano… Él se consideraba un hombre de mundo y, según todas las apariencias, la Iglesia le había fallado. Sin embargo, hubo momentos que él deseó con todo su corazón ser limpio…

¿Es usted ese hombre?

—¿Por Qué Jesús Nunca Escribió Un Libro?

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