OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

Oscar Pimentel, Supervisor General de La Iglesia de Dios

El título de este bendecido canto “Nada Sé Sobre el Futuro” dice en una parte:

Nada sé sobre el futuro, desconozco lo que habrá, es probable que las nubes, mi luz vengan a opacar. Nada temo del futuro, pues Jesús, conmigo está, yo le sigo decidido, pues Él sabe lo que habrá. Muchas cosas no comprendo, del mañana con su afán, más un dulce amigo tengo, que mi mano sostendrá.

Ninguno de nosotros sabe sobre el futuro o lo que depara, y mucho menos lo que puede ocurrir en las próximas semanas y meses. Ninguno de nosotros previó dónde estarían nuestros Estados, Naciones y el mundo hoy hace un año, ni las circunstancias bajo las cuales el mundo estaría viviendo actualmente. Todos, excepto el Divino, fueron tomados por sorpresa y nunca vieron las condiciones actuales del mundo por venir tan rápidamente con todos sus cambios en nuestras vidas diarias. La política mundial, la economía y la religión, junto con las conversaciones “alrededor de la mesa” han cambiado. Su vida y la mía han sido alteradas de alguna manera, hasta cierto punto, de una manera que no habíamos experimentado antes.

En medio de todo lo desconocido, la incertidumbre y los cambios, el alma cuyo corazón está puesto en el Señor Jesucristo puede participar de la paz que sobrepasa a todo entendimiento porque esa paz no se basa en nada terrenal, sino en la Palabra de Dios celestial y eterna.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará…Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmos 23:1,4), si usted no lo ha abandonado, puede estar seguro de que Él sigue siendo su Pastor y puede proporcionar el sustento y el suministro para cada necesidad que pueda usted tener. Anímese querido santo. No somos los únicos que hemos pasado por senderos que parecen oscuros, el oscuro valle de “sombra y de muerte,” donde no vemos sol; Ha habido otros antes que nosotros. Tal como ellos estuvieron, así estaremos hoy por la gracia de Dios, ¡no temeremos al mal! ¿Hemos olvidado que Dios está con nosotros en este valle? ¿Olvidamos que Él nos ha estado guiando y nos ha traído a este lugar, por terrible que sea? ¡Pero Él está con nosotros! De hecho, Él está más cerca de nosotros cuando entramos en los valles.

Como muchos de ustedes sabrán, sino es que todos, hemos tenido que tomar algunas decisiones desagradables y cambios relacionados con muchas de nuestras actividades y eventos de año en año que disfrutamos celebrar junto con algunas que teníamos la esperanza de iniciar por primera vez este año de Asamblea. Nuestros servicios regulares programados han sido interrumpidos y suspendidos, junto con gran parte de las visitas programadas a los hogares de los miembros, iglesias locales, regiones y naciones por parte de trabajadores en todos los niveles de la Iglesia. Ciertamente esto ha hecho que las cosas sean diferentes para nosotros, que por naturaleza somos criaturas de hábitos y que vivimos vidas que normalmente no se ven perturbadas y pensamos que sabemos lo que está programado para el próximo año.

Quizás nosotros, en la iglesia, como un todo, nos deslizamos en la mentalidad del hombre que dijo: “Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y compraremos mercadería, y ganaremos” (Santiago 4:13). Él pensó que sabía lo que iba hacer y sintió que lo tenía todo resuelto, tal vez era “un negocio y lo habitual” para él, pero Santiago continúa instruyendo, “Y no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto o aquello” (Santiago 4:14,15). ¡Olvidamos que estamos en el reloj de Dios!

Los días son diferentes y desafiantes y la Iglesia de hoy está viviendo circunstancias similares a las experimentadas por nuestros antepasados hace cien años, pero cuando las circunstancias mundiales podrían haberse convertido en piedras de tropiezo, ellos las hicieron peldaños.

Hay una frase proverbial que a menudo se usa para alentar el optimismo y una actitud positiva ante la adversidad o quizás alguna desgracia, este dice: “Cuando la vida te da limones, has limonada.” Estoy seguro de que lo ha escuchado antes; quizás alguna vez ha usado la frase. Ahora que lo recordamos, podemos sonrojarnos si no hemos hecho limonada con los limones que la vida nos ha dado en este tiempo, dándonos cuenta de que a veces las cosas son más fáciles de decir que hacer.

Algunos de nosotros podemos sentir que lo que hemos estado experimentando estas últimas semanas debido a la pandemia es solo amargura y una dificultad excesiva de la vida, y no podemos encontrar ninguna razón para alabar al Señor. Hemos encontrado todas las razones en el mundo para quejarnos y estar descontentos con las condiciones actuales porque no estamos haciendo lo que normalmente haríamos en este momento en comparación con otros años anteriores.

¿Qué tipo de Iglesia seremos? ¿Qué tipo de miembro seré? ¿Nos deprimiremos en lo que parece nuestra desgracia, o preferiríamos sacar lo mejor de nuestra situación? ¿Simplemente estaremos de pie sosteniendo los limones proverbiales, sintiéndonos amargados o haremos algo de nuestra situación? ¿Ve piedras de tropiezo o escalones? ¿Ve obstáculos u oportunidades? Siempre hay algo que hacer, no estamos limitados a solo funcionar en nuestros servicios regulares de la iglesia, convenciones anuales, campamentos y retiros, ¿verdad? Estoy seguro de que, si estamos interesados, y comenzamos a mirar, encontraremos que hay algo que nuestras manos puedan hacer.

¿Es la única forma en que puedo mantenerme espiritual asistiendo a las actividades y eventos antes mencionados? Una hija le decía a su santa madre que no necesitaba ir a la iglesia para ser salva, a lo que su madre respondió: “Tienes razón, y no necesitas un paracaídas para saltar de un avión, pero ayuda.” La celebración y realización de nuestros servicios regulares de la iglesia y otras actividades tienen un lugar importante en nuestras vidas, y volveremos al “orden regular del día,” por así decirlo, si el Señor lo desea. Pero ¿se ha detenido a pensar que todo lo que nosotros, usted y yo, la Iglesia, estamos pasando ha sido permitido por Dios para que se cumpla Su Palabra?

Podría yo sentir la tentación de decir, “Bueno, no puedo hacer esto o aquello, por la pandemia,” No puedo ir a ayudar o evangelizar debido a la enfermedad,” “No puedo gozarme,” “No puedo orar,” “No puedo cantar,” “No puedo, no puedo, no puedo.” ¡La verdad es que el “No puedo,” nunca hizo algo! Pero ¿qué del “yo puedo”? La Escritura dice, “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo…” Solo necesito encontrar lo que puedo hacer en lugar de mirar lo que no puedo o no he podido hacer. Pero tengo que buscar para encontrar, así que buscaré, y cuando encuentre lo que puedo hacer, la Biblia dice, “…hazlo según tus fuerzas…” (Ex. 9:10).

Durante la pandemia de gripe de 1918-1919, con todas las prohibiciones establecidas que cerraron todas las iglesias y no permitieron reuniones públicas de ningún tipo para ayudar a detener el aumento de muertes por gripe, el Obispo Tomlinson pudo informar en su diario lo siguiente, “La Iglesia está creciendo y el trabajo se está extendiendo a pesar de todas las oposiciones y desalientos.”

Debo preguntar de nuevo; ¿estamos limitados a solo poder funcionar cuando tenemos nuestros servicios regulares de la iglesia y las convenciones anuales, campamentos y retiros? La iglesia es un organismo vivo que respira, formado de miembros de carne y hueso que pudieron adaptarse a las condiciones mundiales en 1918 hasta 1919 y Ella puede adaptarse hoy y funcionar en 2020. ¡Podemos crecer a pesar de la pandemia! El evangelio de Jesucristo y el mensaje de la Iglesia nunca se había extendido tanto en todo el mundo, ni siquiera por nuestro propio ministerio como lo ha hecho en las últimas semanas. Sin embargo, ahora muchos de nuestros ministros han empezado a predicar a través de internet.

¿Es porque ellos lo querían? ¿Es porque ellos lo habían planeado? No, ¡es porque se vieron obligados a hacerlo en las circunstancias actuales! Algunos predican en las reuniones de oración de banda, algunos predican solo a su familia, algunos predican a personas que nunca miraron dos veces en su vida, otros predican por teléfono, video o audio, algunos predican sobre diferentes plataformas de redes sociales como nunca antes y a través de muchos otros canales de comunicación que muchos de lo contrario nunca lo habrían hecho. “¿Qué pues? Que no obstante, en todas maneras, ó por pretexto ó por verdad, es anunciado Cristo; y en esto me huelgo, y aun me holgaré” (Filipenses 1:18).

He escuchado testimonios de nuestros ministros donde los ateos han ablandado sus corazones durante la pandemia y le han dado la oportunidad al evangelio, y ahora, ¡han creído en Dios y en Su Hijo! ¡Hemos recibido informes de miembros de la Iglesia de que algunos de sus familiares han regresado al Señor y han abierto las puertas de sus hogares para que el ministro venga y les hable sobre Jesús! ¡Un ministro de la Iglesia ha estado predicando y cantando durante más de 51 días en las redes sociales durante este tiempo, sin duda, tocando innumerables vidas!

Muchos de ustedes que estuvieron en nuestra Asamblea General pasada pueden recordar que el sábado por la tarde durante el programa de la BMF de la hermana Sharon Griffin, un mensaje e interpretación se transmitió a nuestro medios a través de Dios mientras el coro cantaba, y escuchamos estas palabras. “Mis hijos, Mis hijos. Estoy aquí en medio de ustedes este día. Este es el año del jubileo. Yo digo: Mi Iglesia, avanza, quita esas cosas que están mal. Marcha hacia adelante, estoy en tu fuerza y en tu poder. Les daré lo que necesitan para avanzar, hijos míos. Les digo, obedézcame hoy. Amo a Mis hijos y quiero lo mejor para ustedes. Quiero que marchen hacia adelante este día, dice el Señor tu Dios.”

Recuerdo haber escuchado estas palabras. Yo, como muchos de ustedes, me regocijé cuando las imágenes de un año lleno de gran trabajo, celebración, cosecha y crecimiento llenaron mi corazón, y creo firmemente que ese es el tipo de año que Él espera que tengamos, pero quizás no de la forma en que yo pensé o lo imaginé. Hace apenas unos días, mientras estudiaba, recordé este mensaje de nuestra última Asamblea, y eché otro vistazo al año de jubileo en el Antiguo Testamento. El pensamiento predominante que luego me llamó la atención fue el hecho de que fue un año de descanso. Todas las deudas eran perdonadas, cada hombre regresó a su posesión, no sembró ni cosechó, la tierra descansaba y todo en ella descansaba. Lo que ellos habían hecho rutinariamente día tras día durante los últimos cuarenta y nueve años no se haría durante el año de jubileo. Dios programó este año para ellos.

¿Es esto lo que significan el mensaje y la interpretación? No lo sé con certeza, pero sé lo que sentí hace unos días cuando esto me llegó cuando estaba estudiando, fue la diferencia de “¿Qué está pasando Señor? ¿Qué quiere que hagamos?” a “¿Es esto lo que nos estabas diciendo en la Asamblea?” Parece que, en cierto sentido de la palabra, estamos descansando de nuestro trabajo normal de cada año que estamos tan acostumbrados a hacer. ¿Significa esto que no debemos hacer nada? No, todavía hay trabajo que hacer y razón para celebrar, porque Dios todavía está sentado en Su trono, y lo alabamos porque Él es bueno. Todavía hay almas para cosechar y, aunque no estemos en el campo como normalmente quisiéramos, hay muchas almas en nuestras propias familias y hogares con quienes a lo mejor hemos estado más frecuentemente debido a las condiciones en el mundo a las que debemos y podemos buscar para la gloria de Dios. Siempre hay espacio para mejorar y crecer en nuestras relaciones personales con el Señor.

No pretendo saberlo todo, y ciertamente no tengo todas las respuestas. Parece que no entiendo muchas cosas sobre el futuro, pero sé quién sabe el futuro, y sé quién sostiene mi mano. Usted nunca sabe lo que Él tiene guardado. Siga mirando hacia arriba, porque nuestra redención se acerca.

“Nada Sé Sobre el Futuro” Letra y música por Ira Stanphill © 1950 New Spring. Usada con permiso. CCLI Licencia #3000162

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