OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

La Gente Necesita al Señor. ¡Oh, Dios!, ¡Dadnos Compasión!

(Extracto del Mensaje Anual de M. A. Tomlinson en la 82ª Asamblea General)

“Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas…Y viendo las gentes, tuvo compasión de ella…” (Mateo 9:35, 36) …La compasión se ha definido como, literalmente, sufrimiento con otro. La persona compasiva se convierte en una con el desafortunado individuo en su enfermedad, en su tristeza o en cualquier sufrimiento que pueda tener. La compasión nunca es indiferente a la necesidad de otra persona. En cambio, llega con amorosa preocupación a ministrar a las heridas que se experimentan. Hace que una persona se identifique con otra persona como si él mismo estuviera en la misma condición o situación…Muchas de nuestras iglesias locales son lugar de actividad constante. Sin embargo, muchas veces, nuestros altares son estériles para traer nueva vida a la familia de Dios. Nuestros informes muestran que son muy pocos los que han sido redimidos del horror del pecado. ¿Dónde está su compasión por las almas que están eternamente perdidas, las almas que están destinadas a un lago de fuego sin fin a menos que sean alcanzadas?... ¡Oh que nos agobiemos por estas almas que nunca mueren! ¡Oh, por corazones llenos de compasión! No es suficiente llevar a cabo nuestras labores asignadas rutinariamente, sintiendo que la mera fidelidad a los procedimientos prescritos será suficiente para complacer al Señor. Jesús mismo enseñó diferente en Su parábola del Buen Samaritano. El sacerdote y el levita bien podrían haber estado ocupados llevando a cabo sus deberes religiosos. Detenerse a ayudar a un hombre herido y moribundo no encajaba en su calendario de actividades… ¿Cuál fue la diferencia entre estos dos hombres religiosos y el Samaritano que se tomó el tiempo para ayudar al desafortunado hombre que había sido atacado por ladrones? Lucas dio la respuesta cuando escribió, “Mas un Samaritano que transitaba, viendo cerca de él, y viéndole, fué movido a misericordia” (Lucas 10:33) … Aunque estaba en un viaje, y él podría haber tenido una fecha limite que cumplir, se tomó el tiempo para involucrarse en la tragedia de otra persona. La compasión hizo la diferencia.

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