EL INFIERNO Y EL CASTIGO ETERNO

El infierno no es un cuento. Es real—las consecuencias del pecado. Hace años, hombres, mujeres, niños y niñas a menudo fueron conmovidos a la convicción y el arrepentimiento al oír mensajes ardientes sobre el infierno predicados desde los púlpitos y las esquinas de la calle. ¿Qué ha sucedido con esos mensajes? ¡Parece que la mayoría de las personas sólo están interesadas en oír acerca del amor de Jesús, que realmente es un mensaje maravilloso! No obstante, Jesús, habló advirtiendo sobre el infierno numerosas veces. Él lo predicó, lo enseñó, y advirtió de sus tormentos eternos. Cuando reconocemos el pronto regreso del Novio por Su Novia, es de vital importancia que advirtamos a los perdidos (y acordémonos del salvo) de las consecuencias de rechazar a Cristo como Salvador.

“Y a otros salvad con temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo incluso la ropa que es contaminada por su carne”. (Judas 1:23)

I. Un Alma En El Infierno (Lucas 16:22-26)

Hay demasiada información disponible en este relato para causar que una persona no quiera ir al infierno. ¿Qué es lo que el hombre rico experimenta como dice en estos versículos? 1) Él está en tormentos; 2) Él puede ver lo que se pierde en el Paraíso; 3) Él está en un lugar sin misericordia; 4) Él tiene mucha sed y desea sólo tomar una gota de agua en su lengua ardiente; 5) Él se está quemando en las llamas del infierno; 6) Él no tiene escapatoria. ¿Cuánto tiempo permanecerá este castigo? Mateo 25:46 nos dice: “Entonces irán éstos al tormento eterno…”. ¿Cuánto tiempo es eterno? Es para siempre.

II. El Lago De Fuego (Apocalipsis 20:14, 15)

¿Acaso alguna vez se ha quemado el dedo en una estufa o con una cacerola caliente acabada de sacar del horno? Esto no se compara con el infierno. Y tan malo como es el infierno, y todos sus ocupantes serán lanzados en el lago de fuego. Por lo general, cuando oímos la palabra “lago” inmediatamente nuestras mentes se imaginan una extensión grande de agua con el reflejo del sol o la luna en ella. No es así con este lago. Todos los habitantes del infierno desean tomar agua pero más bien ellos serán recibidos en un lago de otro tipo—un lago de fuego.

III. Los Habitantes Del Infierno (Apocalipsis 21:8)

El infierno fue creado para el diablo y sus ángeles, aquellos que lo siguieron en rechazo de Dios. “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:41). Aunque Dios no creó el infierno para el género humano, todavía es el lugar preparado para aquellos que rechazan a Él para seguir a Satanás. El hombre pecador no quiere oír acerca de las consecuencias del pecado. ¿Quiénes van a ir al infierno? 1) Todos los mentirosos, no sólo los que dicen mentiras “grandes”, sino también aquellos que dicen que el mundo se refiere como a “mentiras blancas pequeñas”, 2) los asesinos, 3) los fornicarios, y 4) los incrédulos. Estos no son los únicos que van a ir allí. Los descarriados, e incluso hombres, mujeres, y niños con buena moral de la edad de la responsabilidad quienes no han nacido de nuevo también irán al infierno cuando ellos mueran. ¿Acaso es esto fuerte de oír? ¿Acaso tiene un ser amado que necesita un recordatorio amoroso de lo que le espera a él? ¡Si usted que está aquí sentado esta mañana se da cuenta de que está en una de estas categorías, todavía hay tiempo para ser salvo, pero no se demore! ¡Pronto puede ser demasiado tarde! Isaías 14:9 advierte, “El infierno abajo se espantó de ti; te despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte…”.

IV. La Justicia Prevalecerá (Jeremías 23:5)

Dios es justo, y Él no se forzará sobre nosotros. Aquellos que rechazan a Él les será otorgado ese deseo si ellos continúan negándose a tener la sangre de Jesús aplicada a sus corazones (y la mantienen ahí). Ellos se hallarán a sí mismo separados para siempre de Él en los tormentos del infierno y en el lago de fuego. “Por tanto mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. Por eso se ensanchó el infierno, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se regocijaba. Y el hombre vil será abatido, y el hombre altivo será humillado, y bajados serán los ojos de los soberbios” (Isa. 5:13-15).

V. Fue hecha Provisión (Romanos 3:23-26)

Dios es amoroso y misericordioso. A causa de esto, Él proveyó un camino para que el hombre pecador fuera reconciliado con Él. Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a la tierra como un sacrificio aceptable por el pecado. ¡Aunque muchos del mundo tratan de decir que puede haber otro camino, no hay otro camino! Busca el camino mientras todavía hay tiempo. “Buscad a JEHOVÁ mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase a JEHOVÁ, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:6, 7).

VI. La Analogía Moderna

No hace mucho tiempo que, un miembro dijo un relato en cuanto a ministrar a un hombre que estaba paralítico. Él preguntó, “tengo curiosidad por saber cómo usted se quedó paralítico. ¿Le importa si le pregunto que me diga?” El hombre comenzó a decir lo que le había sucedido. “Cuando tenía 10 años de edad, nos mudamos de una casa de dos historias hermosas con un sótano. Fui criado en esa casa y tenía muchos gratos recuerdos. Mi mente estaba llena de esas cosas gratas que acostumbraba a hacer. Usted sabe, como grabar mi nombre en las maderas en el piso de abajo y obtener un azote por hacer eso. De vez en cuando me gustaría volver a la casa y caminar por ella, los recuerdos vívidos se agolparon en mi memoria. Me mudé muy lejos y no pude volver. A veces mi trabajo me llevaba por allí, pero no tenía tiempo de parar. Un día yo estaba cerca de la casa y comencé a recordar a lo que se parecía una vez. Ya habían pasado veinte años de que nadie vivía en ella. Tenía curiosidad de saber cómo se veía la casa. Me desvié para ir a ver a esa casa que una vez era hermosa. Cuando llegamos, mi esposa me dijo que no entrara. Sin embargo, yo le aseguré que iba a estar bien. Anduve dentro de la casa y todo parecía que estaba bien. Yo subí al piso de arriba a mi antigua habitación. Los recuerdos de mis años de infancia se agolparon en mi memoria, todas las diversiones de aquellos tiempos. Dí un paso en el centro de la habitación y ahí fue cuando el piso se derrumbó. Me caí desde el piso de arriba hacia el piso de abajo en el sótano. Sólo mis hombros estaban lastimados, cuando mi esposa se apresuró a entrar y me preguntó si estaba bien. Yo le dije, ‘Estoy bien’. No fue hasta que intenté moverme que me di cuenta de que mi espalda estaba fracturada, y no podía sentir mis piernas. Yo no estaba bien como pensaba. Estaba paralizado y no podía andar, mucho menos yo podía salir de allí. Llamamos por ayuda, y ellos me llevaron al hospital. Yo jamás he vuelto a andar desde entonces”. Y a menos que ocurra un milagro, él nunca andará otra vez.

Este relato es un recordatorio que te hace pensar que es lo mismo en nuestra vida espiritual. Si Dios nos saca de una situación, y volvemos a visitarla, hay un potencial para una caída. Este hombre vio en su mente un hogar de dos historias hermosas, pero veinte años habían traído el decaimiento que él no podía ver. Satanás pondrá en nuestras mentes el estado maravilloso de las situaciones en que estábamos una vez. Después que entramos en ese estado otra vez y caemos, nosotros quizás creemos que estamos bien hasta que intentamos levantarnos. Satanás nos hará insensibles a lo que una vez sabíamos ser justos, y entonces de repente somos incapaces de caminar con Dios. Eso fue lo que sucedió con Adán y Eva. Ellos ni siquiera se habían dado cuenta, al principio, de la condición en que ellos estaban. En comparación, Pedro, aunque él cayó, halló un don milagroso en la gracia de Dios, que le permitió levantarse y correr de nuevo hacia Jesús.

CONCLUSIÓN

¡Advertencia! Todos los que vuelven a las vidas antiguas de las cuáles Dios los salvó (o quienes se nieguen dejar esas vidas pecaminosas atrás por una vida nueva con Jesucristo), hallará su destino para estar en el infierno y el castigo eterno al final del camino. Si usted ha caído de la gracia de Dios, otra vez puede andar con Dios, pero debe dejar el estilo de vida antiguo y andar en novedad de vida con Dios mediante la sangre salvadora de Su Hijo, Jesús. Es cierto que no debemos volver a visitar los lugares antiguos de los cuales Dios nos ha sacado, volviendo a nuestras maneras pecaminosas y estilos de vida que habíamos dejado. ¡Si usted es tentado a volver allí, no lo haga! ¡Date la vuelta y echa a correr! ¡Corra a los brazos de protección de Jesús!

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