Pureza de Acción - Conclusión

Hemos utilizado estas páginas discutiendo cómo vivir vidas puras, como jóvenes en un mundo corrupto. Alguno dirá que es imposible, alguno innecesario y aún otro inaceptable. Sin embargo, hemos descubierto que Dios lo considera posible, necesario y aceptable, y es Su expectativa para ti. Él lo requiere de ti. ¿Lo hace ser fácil? No, pero sí hace que valga la pena. Dios nunca requerirá algo de ti que Él no provea la gracia para conseguirlo. Recuerda que Él le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. Si es tu deseo, Él te ayudará a vencer. ¿Eso quiere decir que la tentación no vendrá? Oh, no. Eso quiere decir que sin duda vendrá la tentación. ¡Quizás entre más determinado estés, más fuerte vendrá la tentación, pero con cada victoria que tú ganes, te harás más fuerte y tendrás el dulce sabor de la victoria!

¿Dios se olvida de nosotros si fallamos? No, pero sin embargo, Él requiere que nos arrepintamos, nos levantemos y volvamos al camino. No te aproveches de esta misericordia porque tal vez no siempre esté presente para ti. Dios sólo nos ha prometido a cada uno una oportunidad de salvación. Cada una después de esa sólo está de más. Su Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Hemos hablado de la pureza de corazón, mente, y acciones. Las primeras dos siempre no son evidentes para los que nos observan, sin embargo, siempre se muestran en nuestras acciones. Si nuestros corazones y mentes son puros, entonces nuestras acciones también lo serán. Si nuestras acciones no son puras, nuestros corazones y mentes tampoco lo serán. Recuerda que, es la expectativa de Dios para ti. No lo decepciones; Él te creó para Su placer.

Temprano en esta lección hicimos referencia a las promesas de Dios mencionadas en 2 Corintios 7:1. Estas promesas pueden ser encontradas en 2 Corintios 6:16-18.

“¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré á vosotros Padre, Y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

¡Qué maravillosa promesa Dios ha hecho a Sus hijos! Él morará en nosotros, andará con nosotros, y será nuestro Dios. Él nos recibirá cuando hayamos mantenido nuestras manos libres de las cosas inmundas. Lo mejor de todo, no sólo será nuestro Dios, pero nuestro Padre, y nosotros sus hijos e hijas. La promesa es, por supuesto, condicional, basada sobre las condiciones mencionadas en estas y otras escrituras antedichas. Una de estas condiciones es que no estemos en yugo desigual con los incrédulos. Esta no es simplemente una sugerencia de la Biblia, sino un mandamiento. Pablo indicó que nosotros como cristianos, no debemos tener comunión con ellos. Como nuevas criaturas, no debemos tener demasiado en común con ellos de modo que queramos estar ligados con ellos. También somos amonestados a salir y apartarnos. A veces no parece ser muy fácil, no obstante, debemos llegar al punto en nuestra relación con Dios que valga la pena hacerlo. Sólo mira a las hermosas promesas de Dios para los que viven según estas normas. ¿Habrá algo más satisfactorio que tener al Dios que creó todas las cosas llamarnos no solamente siervos, sino Sus hijos e hijas?

Auxiliar de la Banda de Lideres Victoriosos