MENSAJE ANUAL ANTE LA 89na ASAMBLEA GENERAL, 1994 Parte 3

LA MULTITUD DE CONSEJEROS Y EL ACUERDO UNÁNIME

Quiero salirme de la discusión del tema de las trampas del enemigo y volver al asunto de transar negocios en La Iglesia de Dios. Somos un cuerpo llamado divinamente, único en existencia y origen. No tenemos derecho de ser arrogantes ni ir a los extremos concerniente a la singularidad y exclusividad de la Iglesia, pero ello no significa que estemos en el derecho de negar la identidad, así como Jesús no tenía el derecho y autoridad de decir que no era en realidad el Hijo de Dios; aunque hubieron tiempos cuando Él hubiera sido menos maltratado y se hubiera negado a sanar los enfermos. Aceptamos nuestra identidad con humildad y gozo por el hecho de que Dios nos ha permitido conocer la verdad y tener la revelación divina de la Iglesia mediante el Espíritu Santo y de la Palabra de Dios.

La mayoría del mundo religioso ha dejado de practicar la idea del acuerdo unánime en los asuntos de los negocios de la Iglesia. Dicen que es prácticamente imposible estar de acuerdo sobre algo en unanimidad; por lo tanto, se han vuelto al uso de otras formas para resolver sus asuntos de negocios. Esto no es así en La Iglesia de Dios. Somos instruidos en la Palabra de Dios a ser de un "solo pensamiento", a estar "de acuerdo" y tener "un mismo juicio", a ser "de un corazón y un alma", "a luchar juntos por la fe del evangelio". Si Dios nos dice que DEBEMOS hacerlo, entonces PODREMOS hacerlo por Su poder y gracia. No tomaremos desvíos, atajos, rutas alternas o caminos de una resistencia menor. Haremos lo que Él nos dijo para resolver los asuntos de negocios en la Asamblea General siguiendo el acuerdo unánime.

La Asamblea General de La Iglesia de Dios es el tribunal más alto bajo la autoridad de Dios, es el cuerpo que para nosotros representa “la multitud de consejeros" a través del cual conducimos los negocios que le incumben a la Iglesia en general. A través de la interpretación bíblica, solo los hermanos masculinos tienen voz en las decisiones que se hagan—llevando a buen término el proceso de los buenos negocios.

Cuando un asunto de negocios ha sido sometido y aceptado bajo el acuerdo unánime, cada uno de nosotros, como miembros del cuerpo, está obligado a respetar y observar la acción aceptada, debido a que es de interés para cada miembro sin excepciones.

Traigo esto a nuestras mentes debido a que entiendo que nosotros debemos continuar respetando y observando el sistema de gobierno que Dios ha puesto en Su Iglesia para recibir Su aprobación y bendiciones.

Nuestra vida terrenal como La Iglesia de Dios, pronto terminará; el trabajo será hecho, aunque para nosotros al parecer es una tarea imposible de lograr. Pero Dios ha dicho que hará una obra breve, y de seguro que muy pronto estaremos pasando por el umbral de las puertas hacia nuestro eterno hogar. Hay mucho trabajo que hacer y muchos negocios que transar para el bienestar del trabajo del Señor.

Tal tarea debe ser realizada debidamente sin disputas sobre asuntos que no son necesarios ni pertinentes ser tratados. Todas las discusiones deberán ser conducidas en amor y en la sabiduría de Dios, en un espíritu que nos conduzca a retener la unidad del Espíritu y en los vínculos de la paz.

La Escritura nos dice que hay seguridad en la multitud de consejeros. Dentro de la multitud puede que alguien tenga una visión o revelación concerniente a ciertos asuntos que otros no tengan. Si realmente el Espíritu de Dios está trabajando en nuestras mentes y corazones, Él nos ayudará a lograr todo en armonía y podremos llegar a una conclusión, decisión o a una solución que parezca bien a nosotros y al Espíritu Santo. Continuemos luchando por la sabiduría de Dios y el acuerdo unánime en todas nuestras deliberaciones de negocios.

EMBAJADORES DE MISIONES

Con el trabajo expandiéndose en la Iglesia y el creciente número de llamadas por teléfono de otros países e islas de los mares, es imperativo que tengamos a alguien que vaya y responda personalmente a estas llamadas.

Al presente no tenemos los fondos a nuestra disposición para mantener a un personal de misioneros a quienes podamos enviar a las áreas de las cuales vienen estas llamadas. Quizás no sea la voluntad de Dios el que sostengamos una facultad de tal índole al presente, cuando podemos enviar a un misionero en un viaje como embajador por unos cuantos días, semanas o meses, dependiendo de la necesidad o naturaleza de dicho viaje. Tal misionero temporero puede entrar en contacto con las personas nativas, lograr que se unan a la Iglesia, organizar los mismos como iglesia local y luego poner como pastor a una persona competente de la localidad. Luego podremos hacer algunos viajes, cuando sea necesario, para verificar el bienestar de los mismos y la continuación del trabajo en el área respectiva. Tales embajadores de Misiones necesitarán alguna clase de ingreso financiero, tal vez pastores de iglesias locales, o personas retiradas con ingresos, o algún otro tipo de trabajo al cual pueda regresar cuando no esté envuelto directamente en el trabajo misionero. En el caso de un pastor, puede conseguir a alguien que le sustituya por el corto tiempo que estará fuera alcanzando nuevos campos y abriendo el trabajo de la Iglesia en otros países e islas.

Cualquiera sea el método que seleccionemos, deberá haber dinero para los boletos de viaje y para sufragar los gastos envueltos en el trabajo. Es por eso que le estoy rogando a esta Asamblea General que autorice al Supervisor General a seleccionar hombres buenos y que sean capaces, llenos del Espíritu Santo, y con una compasión ardiente por las almas y el trabajo de la grandiosa Iglesia de Dios, para que vayan a estas áreas de las cuales hemos recibido llamadas y ayuden en la organización de la Iglesia. Esto es vital en la preparación de las almas y concluir la obra de aparejarnos para la venida del Señor. El Comité de Asuntos y Preguntas podría considerar este asunto para la discusión, asesoramiento y recomendación respectiva.

Al mismo tiempo, deseo hacer una apelación a los obreros misioneros en cada iglesia local a que comiencen un esfuerzo especial para recaudar fondos en pro de esta fructífera encomienda de cumplir con la Gran Comisión que Cristo le dio a La Iglesia de Dios. El Comité de Medios y Arbitrios está trabajando en los esfuerzos para aumentar los fondos que están llegando al Cuartel General, con el propósito de hacer todo lo que se requiera de la Iglesia para hacer la voluntad de Dios y cumplir con sus responsabilidades. Le urjo con humildad y sinceridad a esta Asamblea que trabaje con ellos en un esfuerzo para llevar a cabo estos negocios necesarios durante los días que estemos aquí.

Conclusión

Este ha sido un año saturado de eventos. Pocos, o tal vez ninguno de nosotros esperábamos el viraje repentino de los eventos que ocurrieron durante y después de terminar la Asamblea Solemne. En algunas formas, ha sido un año difícil, cuando consideramos el aspecto humano y emocional de todo lo que ha pasado. Esa parte no ha sido fácil. El tomar la decisión de mantenernos firmes en pro de la verdad de Dios y Su divina Iglesia, ha creado divisiones entre familiares y amigos muy dolorosas y difíciles de sobrellevar, pero vienen tiempos en las vidas de los verdaderos hijos de Dios en los que tienen que hacer decisiones por Su causa, sin importar cuales sean las consecuencias. Más allá de la angustia y el dolor de las amistades rotas, está la gloria y victoria de la aprobación y favor de Dios. Definitivamente, Dios ha mostrado Su aprobación y presencia en nuestros servicios tanto a nivel local como en los servicios más grandes.

Creo que es tiempo de poner nuestras heridas y desilusiones tras nosotros. Tenemos que darle menos pensamiento a las cosas del pasado y enfocarnos en la voluntad de Dios para el presente y para nuestro futuro. Con nuestras nuevas facilidades seremos capaces de hacer nuestro trabajo con mayor rapidez y eficiencia. Lamentamos los inconvenientes que hemos experimentado durante este primer año de organización, comenzando desde un punto de cero en recursos y facilidades. Pero eso ha cambiado rápidamente y creemos que podemos asegurarles que ustedes estarán recibiendo su literatura de Escuela Dominical, la literatura de la Iglesia y los procedimientos para obtener sus licencias con más prontitud de lo que habíamos anticipado. Apreciamos profundamente su paciencia y comprensión para con nosotros en este nuevo comienzo. Dios ha sido bueno y nos ha dado las facilidades para mejorar nuestra comunicación y servicio a la Iglesia, y sabemos que Él ha de bendecirles por ayudarnos en este esfuerzo.

Es tiempo para que digamos: "Satanás, a tu reino le ha llegado el tiempo de caer", La Iglesia de Dios está preparando una guerra contra ti y todos tus demonios. Aún las puertas de tu habitación—el mismo infierno—no prevalecerán contra el avance de La Iglesia de Dios. Tú y tus demonios deben dejarle el paso libre al movimiento invencible del pueblo de Dios a medida que marchamos hacia la victoria final. Tú, Satanás, eres un poder secundario, y deberás rendir tu poder ante el poder más alto e invencible del Dios Todopoderoso, quien está dirigiendo a Su pueblo.

Pongámonos de pies, cantemos y marchemos a la melodía de ese cantico victorioso, "Al Frente de la Batalla", ¡pues estamos en esta batalla para ganar!”

Pasado Supervisor General Robert J. Pruitt