La Perfección De Los Santos

La doctrina de la perfección puede ser una de las verdaderas más difíciles de comprender en la Escrituras. El mandamiento de Jesús de: “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, (Mateo 5:48), es un reto con el cual el hombre ha luchado desde su creación. ¿Puede un hombre imperfecto llegar a ser perfecto? ¿Hasta qué punto puede ser esa perfección? ¿Sera tal perfección experimentada en esta vida o solamente en la vida venir? ¿Es acaso el reto un mero ideal por el cual luchar o acaso es una meta obtenible? Estas son preguntas que han confundido las mentes de pensadores y teólogos, desde que el hombre reconoció por primera vez el reto de “sed pues vosotros perfectos”.

Cualquiera que sea la extensión de la perfección, la declaración de Jesús es enfática—“Sed pues vosotros perfectos”. El concepto de perfección debe ser examinado no desde el punto de vista de los fracasos y debilidades del hombre, sino desde el plano más alto de la Palabra de Dios. Si ningún hombre jamás alcanzara la perfección, con todo, ello no debilitaría la solidez de la declaración de Dios. La verdad de la Palabra de Dios no es medida por la habilidad del hombre para vivir por la norma expresada, sino por la misma naturaleza de Él.

La mayoría de las controversias que rodean la perfección, vienen del hecho de que la doctrina es interpretada a la luz de la debilidad del hombre más bien que en la fortaleza de Dios. Esta perfección, como fue declarada por Jesús, es tanto el deber como el privilegio del hombre. La palabra hablada no solo es un mandato, sino también una promesa. Dios no ordena algo que es imposible. A pesar de cuan contaminado puede llegar a ser el hombre por el pecado, la gracia de Dios, como fue manifestada en Jesucristo, es suficiente para currarlo y purificarlo.

La Definición

La perfección, como la Biblia usa el término, es práctica. Algo es perfecto si ello “realiza plenamente el propósito para el cual fue planeado, diseñado y hecho”. Donde la Biblia usa el término “perfecto”, es por la traducción de la palabra griega teleios. Teleios, el adjetivo de telos lleva consigo la idea de algo que ha alcanzado su fin, termino o limite. De aquí se derivan los vocablos completo, perfecto, pleno, que no necesita nada, con referencia especial al fin para el cual fue creado. Donde el término “perfecto”es usado en la Biblia (Mateo 5:48; 19:21, Romanos 12:2; Efesios 4:13; Filipenses 3:15; Colosenses 1:28; 4:12;

El significado precioso del termino de por si confiere evidencia apoyadura de la posibilidad de lograr la perfección cristiana. Cuando Jesús ordeno: “Sed pues vosotros perfectos”, la declaración lleva consigo por vía de la misma definición de teleios,la idea de que al final este estado será alcanzado. Los cristianos serán perfeccionados cuando ellos cumplan el propósito para el cual fueron creados y enviados cuando ellos cumplan el propósito para el cual fueron creados y enviados al mundo.

El escritor de Hebreos nos confiere un conocimiento más claro del concepto de la perfección. En Hebreos 5:13 y 14, él dice:

“Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño; Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercicios en el discernimiento del bien y del mal”.

El escritor de Hebreos está haciendo un contraste entre los creyentes que “usan la leche… y que son inhábiles en la palabra de la justicia”, con los creyentes “…quienes por la razón del uso tiene sus sentidos ejercitados para discernir entre el bien y el mal”. El asocia la persona en el segundo grupo como una que llego a la edad madura. En esencia, el está contrastando la inmadurez espiritual con la madurez espiritual.

De seguro que la palabra “niño” viene de la palabra griega nepios. Nepios significa un infante, un niñito, un menor de edad. La idea básica de inmadurez está en el término nepios por definición. EL escritor de Hebreos define el termino nepios (un bebe) como uno que es “.. inhábil para la palabra de la justicia…”. (Hebreos 5:13)

La palabra “perfectos”, por el contrario, viene de la palabra griega teleios. En esencia, cuando teleios es usada en conexión con un cristiano, está describiéndolo como uno que ya alcanzo la edad madura en el sentido espiritual, o la madurez espiritual requerida.

En esta luz se puede decir que la perfección de los santos simplemente significa que los santos han alcanzado la madurez en espiritualidad. No obstante, se deberá ejercer mucha precaución para no caer en la trampa del liberalismo. Obrando de la falsa premisa de que es imposible vivir sin pecado, los teólogos liberales han desarrollado el concepto del “cristiano pecador” siendo espiritualmente maduro. Como se declaró arriba, el criterio de la perfección de los santos no radica en las debilidades del hombre, sino en la potencia de Dios. El ser espiritualmente maduro es vivir en la esfera en la cual el Amor Divino efectúa Su perfecta obra.

El interpretar teleios como el ser “maduro”viene a ser embarazoso, a que Mateo 5:48 dice: “… como vuestro Pare que está en los cielos es perfecto (maduro, capacitado)”. El decir que alguien es madura conlleva a connotación de que tal persona una vez fue inmadura. EL concepto de madurez conlleva la idea opuesta de inmadurez. El decir que Dios es maduro comunica la idea de que Dios fue inmaduro (imperfecto) una vez, lo que es, por supuesto, algo absurdo.

Los antecedentes del Antiguo Testamento para teleiosson probablemente los términos hebreos shalemy tamiyn. Existe evidencia para indicar…. Hacia un entendimiento mas pleno de teleios. El ser teleios es ser integro. El ser teleioses ser aquello que ha alcanzado su estado final. El ser espiritualmente maduro es ser integro, ser cabal o estar completo. A fin de que in cristiano este espiritualmente maduro, significa haber llegado al lugar donde se tuvo la intención de que el llegara desde el principio.

El hombre fue creado para ser semejante a Dios. El relato de Génesis manifiesta: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…”. (Génesis 1:26) El ser cabal, integro, al estar en el lugar donde nada nos falta, es ser a imagen y semejanza de Dios. Dios es santo en Su infinita naturaleza. Su santidad no permite la existencia del pecado. Este es contrario a la misma naturaleza de Dios. En la naturaleza finita del hombre, el es amonestado a ser perfecto. Pero el mandato no es dado sin la promesa—la promesa de Jesucristo, la esperanza de la perfección del hombre. EL Espíritu de vida en Cristo Jesús liberara al hombre de la ley del pecado y la muerte. En esencia, atravez de Jesucristo, el ser espiritualmente maduro es vivir sin pecado.

La perfección de los santos no puede ser medida en el pasado fracaso del hombre, sino que debe ser asegurada en la fortaleza del éxito del poder y el amor de Dios. EL amor redentor de la muerte, el poder santificador de la sangre derramada de Jesús, es suficiente para levantar al hombre del pecado y proveer los medios a través de los cuales el pueda permaneces dentro de esas corrientes purificadoras.

Interpretando las Escrituras desde el punto de vista de las debilidades del hombre, la perfección de los santos parece una imposibilidad. Visualizando las Escrituras desde la ventajosa posición de la obra perfecta de Dios, la perfección de los santos no solo es una realidad, sino que es el privilegio del hombre para llegar a ser semejante a Dios a través de Jesucristo. Por medio de la gracia de Dios, el alcance de la perfección cristiana es claramente expuesta en los Escritos Sagrados.

El estado ideal de la Iglesia*, como esta expresado en la Biblia, es el estado de la perfección. Una perfección que puede lograrse a través del total rendimiento o al Espíritu Santo.

“Y el mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y oros pastores y doctores;

“Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo:

“Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo intento de doctrina, por estragada de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:

“Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo edificados en amor.

“Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”. (Efesios 4-11-18)

El hecho de alcanzar la medida de la edad de la plenitud de Cristo, es llegar a ese glorioso estado de la perfección. El lograr llegar a la perfección es ser un cristiano maduro, consiguiendo la plenitud de la perfección hallada en Cristo. El no conoció pecado y a través de Él es posible para el hombre el vivir sin pecado. La misma definición de perfección conlleva de por si la seguridad de que la obra está concluida (acabada, perfeccionada).

El mandamiento de Jesús fue: “sed pues vosotros perfectos”. El mandato de Dios, pues que es imposible el que Dios pueda mentir, es también una promesa. La promesa por la inmutabilidad de Dios vendrá a ser una realidad, ya que la Iglesia será presentada a Cristo: “Una iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fíese santa y sin mancha”. (Efesios 5:27)

La Iglesia será presentada a Jesucristo como un Iglesia radiante sin mancha, arruga o sin algún otro defecto. La Iglesia llegara a ser santa y sin tacha. Según las Escrituras, no hay lugar para el pecado en la Iglesia triunfante. Hoy la Iglesia puede existir en su estado de imperfección, pero será purificada de toda injusticia. Los miembros de esta que actualmente no estén viviendo vidas santas, tarde o temprano llegaran a ser santos o serán expulsados del Cuerpo de Cristo, ya que la Iglesia alcanzara el estado de la perfección antes de que Cristo se la presente A Si Mismo, una Iglesia gloriosa y triunfante.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.