Las Marcas De La Iglesia

Mientras hubo una sola Iglesia, existía poca necesidad de tener que identificar la congregación de Dios en este mundo. Cuando las herejías comenzaron a introducirse en la Iglesia, dando paso a las facciones. Para el año 187 D.C., Ireneo alisto unas veinte variedades de grupos cristianos. Para el año 304 D.C., en número de grupos religiosos, los precursores del denominacionalismo moderno, había aumentado hasta ochenta. De hecho, fue dicho por Celso, el filósofo anticristiano del segundo siglo, que los cristianos estaban “divididos en tantas facciones, que cada individuo deseaba tener su propio partido”.

En el presente mundo del denominacionalismo, las marcas de la verdadera Iglesia* fueron requeridas más que nunca antes en la historia de la Iglesia. Las Escrituras solo ensenan una doctrina, un Señor, un bautismo, y una Iglesia para todos. AL estar capacitados para identificar las marcas de la verdadera Iglesia, la congregación De Dios en el Nuevo Testamento no solo puede ser reconocida, sino que también se puede lograr un mejor entendimiento de lo que constituye la Iglesia de Dios. Algunas de las marcas de la verdadera Iglesia son: (1) la verdadera predicación de la Palabra; (2) la correcta administración de los Sacramentos; (3) el fiel ejercicio de la disciplina; (4) la segura consistencia de la unidad y (5) el real cumplimiento de la profecía.

*La divina organización compuesta de miembros de carne y sangre literalmente, ligados en una unión orgánica bajo un pacto común entre unos y otros y con Dios.

La Verdadera Predicación De La Palabra

Puesto que la Iglesia es la misma ciudadela de la verdad, un fuerte (castillo) contra el error, la Iglesia genuina debe ser el vehículo del evangelio completo de Jesucristo. La genuina predicación de la Palabra de Dios deberá ser mantenida a fine de retener la Iglesia como la verdadera Iglesia. Aquellos que predican algo menor a la verdadera predicación de la Palabra, el evangelio completo de Jesucristo, no pueden pretender ser la verdadera Iglesia.

Jesucristo reto a la Iglesia del primer siglo con la gran comisión. EL mandamiento era de ir por todo el mundo, predicar el evangelio y…. continuación de la Iglesia primitiva, es un prerrequisito que vayamos y: Ensenemos todas las cosas que Jesús nos ha mandado, el evangelio completo. Cualquier cosa menor, es menos que la verdadera Iglesia.

La Correcta Administración de Los Sacramentos

Otra marca de la Iglesia coincidiendo con la Palabra de Dios es la correcta administración de los Sacramentos. La terminología “sacramento” no aparece en las Escrituras, pero esta ha venido a significar, en una definición muy limitada: “una ordenanza santa instituida por Cristo”. Los sacramentos son de por sui una predicación visible de la Palabra. Dado a que ellos están tan vinculados con la Palabra, los Sacramentos correctos solo pueden ocurrir cuando se efectúa la verdadera predicación de la Palabra.

La Santa Biblia es la única autoridad para los Sacramentos. El tener una congragación de personas practicando algo menor o algo más que lo autorizado por las Escrituras, es como tener una congregación de personas donde el cuerpo y la sangre de Cristo nunca son compartidos, el bautismo nunca es experimentado y el lavatorio de pies nunca es conducido entre los santos. Esta sería una congregación falsa, ya que no podría ser la verdadera Congregación de Dios una que omite la práctica de las enseñanzas anteriores.

La correcta administración de los Sacramentos es tan necesaria como estos de por sí. La verdadera predicación de la Palabra gobierna además la fiel ejecución de los Sacramentos. Le negación de las verdades del evangelio negaran además las verdades de la correcta administración de los Sacramentos. Los hombre no deberán añadirle ni quitarle a las Escrituras al tratar de determinar lo que son y el cómo administrar estas Santas Ordenanzas. La Santa Cena del Señor, el bautismo en agua y el lavatorio de pies tiene que continuar en la Iglesia si es que ella lesea permanecer siendo una continuación de la Iglesia primitiva.

El Fiel Ejercicio De La Disciplina

El ejercicio fiel de la disciplina es también una marca que identifica la verdadera Iglesia. Esta marca es esencial para la Iglesia a fin de mantenerla fiel a sus principios originales. Si la predicación del evangelio completo y la administración de los Sacramentos tienen que permanecer pura y santa, entonces el ejercicio de la disciplina es una necesidad. Si la verdadera Iglesia se afloja en la disciplina, tarde o temprano la verdad será menospreciada (se abusara de ella). EL ejercicio de la disciplina es el medio para que la iglesia se mantenga pura en doctrina, santa en carácter.

La Palabra de Dios es además el gobierno o agente regulador en el ejercicio de la disciplina. La Iglesia debe hablar no solo donde la Palabra de Dios hable, sino que deberá guardar silencio donde la Palabra guarde silencio. Además de la Iglesia hablar donde la Palabra de Dios…. Si la Iglesia habla de manera contraria al Espíritu de la Palabra, entonces estará totalmente fuera del carácter de la verdadera Iglesia.

Hasta tanto la Iglesia llegue a la realidad de la perfección, la acción disciplinaria de la Iglesia deberá centralizarse en dos áreas. Con la Biblia implicando la autoridad de disciplina a través de sus páginas, la Iglesia tiene que reprender a los miembros que se extravían y expulsar a los transgresores. No obstante, el trasgresor deberá ser tratado de la manera expuesta en la Biblia.

Puesto que la Iglesia está para proveer crecimiento espiritual a todos los miembros, los débiles no deberán ser expulsados, sino que deberán ser alimentados y guiados hacia la madurez. La Iglesia deberá ofrecer el cuidado pastoral que es necesario para el crecimiento espiritual. Por el contrario, la Iglesia deberá comprender que la disciplina no es un mero artículo de lujo a ser usado únicamente cuando es deseado, sino que es esencial para el carácter santa de la Iglesia. Hay momentos cuando las pruebas de confraternidad son violadas y la Iglesia tiene que tomar la acción apropiada y excluir al miembro. Ambas fases de disciplina deben obrar juntas en el debido balance a fin de guiar la Iglesia a su destino final, la perfección.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.