OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

E. Roger Ammons, Coordinador General de Evangelismo


Todos los días de la Fiesta de los Tabernáculos, los sacerdotes sacaban agua del estanque de Siloé, la cual fluía debajo del monte del templo y traían el agua en una vasija de oro y la derramaban en el altar del templo con el sonido de fuerte regocijo e instrumentos. Esto fue hecho en parte en memoria del alivio milagroso del agua sacada de la roca por Moisés. Después ellos cantaban las palabras de Isaías 12:3, “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salud.” Esto se hizo como una expresión de gran deseo y anticipación de la aparición del Mesías, y Su derramamiento posterior del Espíritu.


El profeta profetizó un derramamiento del Espíritu Santo. Dios dijo a través de su profeta Isaías, “Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra árida: mi espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Is. 44:3). Pedro predicó, “Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel: Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne…" (Hechos 2:16, 17).


“Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado)” (Juan 7:37-39).


Con estas palabras, Jesús se proclamó a sí mismo como el Mesías, la Roca de nuestra salvación, el cual sería castigado en la cruz del Calvario y esa agua del Espíritu brotaría sobre Su Iglesia sedienta en el Dia del Pentecostés.


Recuerde las palabras que Él le habló a la mujer en el pozo de Samaria, “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Él extendió una invitación en el cual expresó Su voluntad de que los hombres se llenaran con el Espíritu Santo. Sus palabras “sobre toda carne” de acuerdo con la cita de Pedro que menciona de Joel en el día del Pentecostés, “Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños: Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán” (Hechos 2:17, 18). Es la voluntad de Dios que los hijos, hijas, jóvenes, viejos, siervos, siervas, etc., sean bautizados con el Espíritu Santo.


Aunque este artículo es demasiado corto para expresar detalles elaborados, las palabras de Jesús establecen algunos requisitos previos para ser bautizados con el Espíritu Santo: (1) sed (Mt. 5:6); (2) venir; (3) acercarse a Dios; (4) beber; (5) obedecer; (6) crecer; y (7) recibir.


Después de que uno es bautizado con el Espíritu Santo, los ríos de las aguas vivas del Espíritu deberían fluir de la parte más interna de su corazón y de su alma para las almas sedientas. “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos…” (Hechos 1:8). ¡EVANGELISMO DE ADENTRO HACIA AFUERA!

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