OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

James R. Horne, Editor Asistente


Es notable que las primeras Asambleas de la Iglesia se celebraban al inicio del año del calendario. Mientras los delegados se juntaban en enero para orar y deliberar, sus pensamientos se tornaron en caminatas más intensas con Dios y en cómo podrían entregarse más al Señor y a la Iglesia en el año venidero. En su Mensaje Anual en 1941, A. J. Tomlinson declaró, “La principal razón por la que se eligió enero… fue porque teníamos mucho entusiasmo por el trabajo de evangelización, de modo que pudiéramos dedicar el mayor tiempo posible en difundir el mensaje que nosotros habíamos encontrado y salvar tantas almas como pudiésemos. Elegimos el invierno en lugar del verano porque no podíamos hacer nuestra obra de avivamiento tan bien en el invierno como en el verano… podríamos habernos encerrado para el estudio de la Biblia mientras hacía frío y estaba nevando y no sentir que estábamos perdiendo el tiempo… Estábamos tan ansiosos de usar todo el tiempo que pudiésemos en un clima favorable para el trabajo del avivamiento. Como estamos ahora, teníamos prisa todo el tiempo para sacar las almas del pecado.”


Un relato interesante de la 2da Asamblea celebrada en Unión Grove, Tennessee, en 1907, recuenta un “acuerdo de confraternidad” y en un tiempo de confesión que parecía ser un período de sincera reflexión y consagración entre los asistentes. Estos miembros son registrados en las Minutas de Asamblea haciendo las siguientes clases de compromisos o resoluciones para el Señor:

A. J. Tomlinson: “Espero pasar todo mi tiempo este año en el ministerio de la Palabra y la Oración.”

R. G. Spurling: “Espero dedicar todo mi tiempo a la obra del Señor este año.”
A. Hamby: “Espero caminar en la luz. Cuando sienta que Él me necesita en el campo, espero ir; cuando sienta que debo estar en casa, yo espero estar allí, pero me mantengo listo para ir.”

M. S. Lemons: Espero dedicar todo mi tiempo al ministerio de la Palabra y a la oración, pero espero trabajar un poco en el jardín y en la casa, si me da tiempo, pero si soy requerido para estar en el trabajo, dejaré que eso pase.”

W. F. Bryant: “Espero estar en el trabajo todo el año en alguna ocupación, estoy a Su servicio, estoy en esto con todas mis fuerzas; mis mismos huesos están en fuego por Dios.”

H. L. Trim: “He estado dando parte de mi tiempo; he sentido que debería darlo todo. Si Dios abre un campo de trabajo delante de mí, espero ir allá. Me refiero a continuar. Espero ir, Dios es mi ayudador.”

L. W. Smith: “Espero hacer más de lo que he hecho en el pasado. Dios me ha bendecido de muchas formas.”

Oscar Withrow: “… Él estaba listo para el servicio todo el año si Dios lo guiaba con Su Espíritu y Su Providencia.”

Henry McNabb: “Él y su esposa estaban listos para la batalla como el Señor los conduzca.”

“Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día” (Sal. 37:3-6).

Las palabras de estos delegados en 1907 fueron sin duda sinceras, intencionales, y francas. Ciento once años después, nos encontramos como miembros del pacto de ese mismo Cuerpo comenzando el 2018 y permaneciendo ante las incógnitas de lo que puede traer el año. ¿Qué deparará el 2018? Muchas de esas respuestas dependerán de nosotros como individuos y en las decisiones que tomemos, las cuáles serán nuestras prioridades y eso es en lo que nos envolveremos y le daremos atención. Aquellas cosas que nuestro corazón considere más importantes será la dirección que tomaremos, ya que una persona de alguna manera hará las cosas que realmente quiere hacer en la vida, espiritual u otra. Con optimismo todos elegiremos bien. Evaluemos nuestros deseos y planes para asegurarnos de que estén alineados con la Palabra de Dios y que nuestra motivación personal y anhelos de nuestro corazón se encuentran en una mayor dedicación y fervor por Cristo y Su Iglesia. No se nos garantiza el mañana, pero si el “Señor quiere” permitamos que nuestro compromiso en el 2018 sea para nosotros igual como lo fue para estos hombres y mujeres en la historia de nuestra Iglesia.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33). “Y no sabéis lo que será mañana. Porqué ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto o aquello” (Santiago 4:14, 15).

 

 

 

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