OTROS SERMONES

Sermones de La Iglesia de Dios

Gary Graves, Padre, Elizabeth, IN


Antes de que Jesús regrese por su Iglesia el cual es llamado rapto, ella llegará a un estado de perfección espiritual y excelencia. Pablo escribió, “Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha” (Ef. 5:27). Juan vio a la Iglesia, “dispuesta como una esposa ataviada para su marido” y el Salmista declaró, “De Sión, perfección de hermosura, ha Dios resplandecido” (Salmos 50:2).


“La doctrina de la perfección puede ser una de las verdades más difíciles de comprender por completo en las Escrituras…,” dice el libro Historia y Gobierno, pero esto no es imposible de entender. Además de orar por una revelación divina, “la perfección debe ser examinada no desde el punto de vista de las fallas y debilidades del hombre, pero desde el plano superior de la Palabra de Dios… [y] fuerza… [ De verdad, la] posibilidad de…perfección…es tan segura como el poder de Dios que lo otorga” (Historia y Gobierno pág. 93).


La perfección es un estado o condición espiritual final que la Iglesia debe alcanzar y seguir. De acuerdo con la Biblia, cuando la Iglesia alcance la perfección Ella estará a la imagen de Cristo sin nada que le falte. Perfecta en santidad y excelente sin reproche, Ella estará completa en Cristo y completamente madura. La Iglesia será perfecta, existiendo en realidad en un estado perfecto de ser. “En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria…ha de ser magnífica… y portentosa” (Is. 4:2; 1 Cr. 22:5; 2 Cr. 2:9).


La Iglesia es el Cuerpo Divino de Cristo y es formada de muchos miembros. Tomará a cada miembro ser perfecto para que la Iglesia sea perfecta. Si hay incluso un miembro imperfecto, dará como resultado que la Iglesia no sea perfecta. Si solo hay un miembro que no tiene un “vestido de boda,” hará que la Novia de Cristo no esté lista para el regreso del Señor. Pero la Biblia enseña claramente que la Iglesia, la Novia de Cristo, será perfecta y completamente lista para ascender al encuentro del Novio para las bodas en el aire. Esto significa que todos y cada uno de los miembros en ese momento serán perfectos, totalmente listos, “vistiendo sus vestiduras puras y sin manchas.” (Himnario Banner pág. 4). Y no solo no habrá miembros imperfectos y no preparados en la iglesia perfeccionada, no habrá “cizaña entre el trigo… (cuando) el fruto de la tierra para grandeza y honra…” (Mt. 13:25; Isaías 4:2).


Siendo la columna y apoyo de la verdad, y la nación justa que guarda la verdad (cf. 1 Ti. 3:15; Is. 26:2), se le da a la Iglesia conocer toda la verdad que está en Cristo Jesús. Jesús mismo dijo, el “Espíritu de verdad… os guiará a toda verdad” (Juan 16:13) Desde que Ellla surgió en los últimos días, Dios ha revelado gran parte de Su Palabra a la Iglesia, tanto que, si cada miembro practicara lo que se sabe, la Iglesia alcanzaría un estado espiritual muy elevado similar a la perfección. Historia y Gobierno declara, “En la medida que los miembros individuales vivan de acuerdo con las reglas de la Asamblea General, es el grado de perfección que la Iglesia ha alcanzado (pág. 100). Llegará el momento cuando el conocimiento de la Iglesia del Hijo de Dios será completo. Cuando todo el conocimiento es dado a conocer a la membresía por el ministerio y es obedecido por completo, entonces cada miembro ha llegado, “…a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13). Y solo Dios sabe cuáles son los últimos rayos de la verdad que Él revelará a Su Iglesia para obedecer que la empujará a superar el umbral de la perfección. Pero antes de que se realice este glorioso estado, las otras ovejas– aquellos que son salvas, pero no son miembros de la Iglesia– deben reunirse en un solo redil para que puedan ser perfeccionadas junto con los demás santos.


El apóstol Juan dijo, “Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él porque le veremos como él es” (1 Juan 3:2). Aunque ahora somos los hijos e hijas de Dios y ha sido imputado la justicia de Cristo cuando fuimos salvos, todavía no hemos alcanzado a un estado donde la perfección ha aparecido y es claramente evidente y manifestada, cuando nuestra “apariencia” será uno de “belleza extrema,” pero estamos seguros de que cuando Jesús regrese, seremos “codiciable” (Cantares 5:16) así como Él es; porque conoceremos plenamente a Aquel cuya justicia nos convierte en su imagen gloriosa. “Y salióte nombradía entre las gentes a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice el Señor Jehová” (Ez. 16:14).


Es la voluntad de Dios para cada miembro de la Iglesia “que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Ro. 8:29). Ser más como Cristo es un proceso de avance a medida que alcanzamos el nivel de pureza, la cual es la virtud de Cristo, que está delineada en la Palabra de Dios, Su espejo de cristal, y es revelado a la Asamblea General por el Espíritu Santo. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:18). La “perfección de los santos” continuará hasta que se realice la perfección absoluta y cada miembro de la Iglesia sea glorioso, sin mancha ni arruga. “Y le fué dado que se vista de lino fino, limpio y brillante: porque el lino fino son las justificaciones de los santos” (Ap. 19:8).

¿Los escucha venir, hermano? ¡Masas por las pendientes de la luz, vestidos con gloriosas prendas resplandecientes, vestidos lavados con la sangre, blancas y puras! (Hymns of Glorious Praise, pág. 166)


Masas significa “presionar y abarrotar” y pendientes significa algo casi vertical que requiere esfuerzo para escalar (World English Dictionary). Tomará esfuerzo y presionar hacia la meta para alcanzar el, “premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).


Otro significado para pendiente es escalón. Las escaleras tienen escalones también, que se llaman peldaños. Uno sube una escalera un peldaño a la vez hasta que alcanza la parte superior. Cuando Dios le dio una visión de la Iglesia a Jacob, como está registrado en Genesis 28, Él le enseñó una escalera. Hay pasos espirituales dentro la Iglesia, la escalera de Dios. Ellos son las “pendientes de luz” de verdades divinamente reveladas que llevaran al pueblo de Dios a la perfección.
Cuando “la hija del rey” llegue a su meta y “sean en todo gloriosa” (Salmos 45:13), no habrá miembros pecadores. Salomón profetizó, “Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha” (Cantares 4:7). Cada miembro en toda la Iglesia en todo el mundo será salvo, santificado y lleno del Espíritu Santo, totalmente sometido al gobierno de la Iglesia y practicando toda la doctrina, incluyendo las 29 Enseñanzas Prominentes y los bíblicamente Sanos Consejos a los Miembros. Dios está llamando a Su Iglesia a la perfección.


Historia y Gobierno establece, “La Iglesia será presentada a Cristo como una Iglesia resplandeciente sin mancha ni arruga o casa semejante… De acuerdo con las escrituras no hay lugar para el pecado en la Iglesia triunfante. Hoy, la Iglesia puede existir en un estado de imperfección, pero será limpiada de toda injusticia. Los miembros que hoy no están viviendo vidas santas tarde o temprano, llegarán a ser santos o serán sacados del Cuerpo de Cristo” (pág. 96). “Y acontecerá que el que quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalem, será llamado santo; todos los que en Jerusalem están escritos entre los vivientes” (Isaías 4:3)
Juan escuchó en una visión, “Gocémos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado” (Ap. 19:7). Toda novia tiene la responsabilidad de prepararse para su boda con su novio, y así es con la Iglesia para Su boda con Cristo. La Iglesia se prepara y se pone lista a través de Su ministerio, porque ese es el rol y el propósito divinamente ordenado del ministerio. “Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros profetas [los apóstoles y profetas hicieron su trabajo hace muchos años]; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12) A través de la labor y trabajo efectuado por el ministerio y su hablar la verdad en amor es como ellos presentaran a todo miembro santo sin mancha e irreprensibles a su vista perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere (Col. 1:22; 4:12).


Además del trabajo del ministerio, cada miembro tiene algo que hacer para prepararse y estar listo para el regreso del Señor. “Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio” (1 Juan 3:3). “Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios” (2 Co. 7:1). Debe someterse voluntariamente y obedecer “el lavacro del agua por la palabra” (Ef. 5:26), la Palabra de Dios pura que es predicada y enseñada por el ministerio de la Iglesia. Un Secretario General del AMIP dijo, “Hablamos acerca de ir a la perfección– tenemos que hacer que nuestra gente camine primero en las enseñanzas de la Iglesia de Dios” (Upon This Rock, Vol. 3, pág. 137). Y cuanto más pronto los miembros conozcan y practican todas las recomendaciones y reglas de las Asamblea, más rápido se moverá la Iglesia hacia la perfección.


Dios tendrá una Iglesia perfecta, y puede estar más cerca de lo que pensamos. El Obispo R. O. Covey declaró hace años, “Tenemos poco tiempo para alcanzar la perfección que enseñamos.” Si el tiempo era corto en esa época, ¿cuánto más cerca está ahora? Que temblemos ante Dios con santo temor y reverencia mientras consideremos esta realidad, y trabajemos más duro que nunca para alcanzar la meta. El pasado Supervisor General Obispo A. J. Tomlinson, dijo: “Ahora que estas son verdades que no se pueden negar, es mejor que nos unamos al carro de los santos y hagamos más para llegar a la perfección de lo que jamás hayamos hecho. En otras palabras, ya que la iglesia debe continuar a la perfección hasta que alcancemos la meta, agitémonos a la acción poderosa… y avancemos a pasos agigantados hasta que lleguemos al lugar en nuestra experiencia que Dios nos está apuntando para alcanzar” (Mensaje Anual Histórico, Vol. III, pág. 263).

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