EL CUERPO DE CRISTO

Estudios de La Iglesia de Dios

El Pacto de Membresia, Parte II

El Pueblo Del Pacto

Desde el mismo principio Dios trató con el hombre a través de un pacto; es una verdad que "el pueblo de Dios ha sido siempre el pueblo del pacto". Aunque el término pacto no es encontrado en el relato de la creación de Génesis, la idea está definitivamente presente. Las partidas que lo tomaron aparecen registradas, las condiciones del acuerdo están declaradas y las consecuencias del guardar o violar el pacto están implicadas también. Desde el mismo comienzo de la vida de por sí, Dios en Su infinita gracia, se comprometió A Sí Mismo con el hombre.

Algunos de los diversos pactos en el Antiguo Testamento son: el pacto con Noé (Génesis 7:9-17); el pacto con Abraham (Génesis 15:18); el pacto del Monte Sinaí (Éxodo l9:5; el pacto con la tribu de Levi (Deuteronomio 33:9); el pacto con Phinees (Números 25:12, 13); el pacto con Josué e Israel (Josué 2:12; el pacto con David (2 Samuel 7); el pacto con Joiada (2 Reyes 11:17); el pacto con Ezequías 1 Crónicas 29:10); el pacto con Josías (2 Reyes 23:3) y el pacto con Esdras (Esdras 10:3). En todos estos pactos, Dios fue quien inició los acuerdos. El estipula las demandas del pacto, hace votos que establecen el que Sus promesas son inmutables y que en cambio, el hombre está libre para escoger el vivir por los requisitos del pacto, viniendo a ser de esta manera un heredero de las bendiciones. La idea del pacto es ciertamente consistente con el Antiguo Testamento.

Todos los pactos del Antiguo Testamento, apuntan directa o indirectamente hacia los pactos del Nuevo Testamento. Los pactos de Abraham y del Sinaí en el antiguo orden, son especialmente simbólicos del pacto de la sangre de Cristo y del pacto de La Iglesia en el nuevo orden. El pacto para los creyentes en el Reino y el pacto para la membresía en la Iglesia es predicho en tipo por los pactos de Abraham y del Sinaí. El pueblo del pacto de Dios, como un pueblo singular en el Antiguo Testamento, tuvo su comienzo con el pacto de Abraham. Este establecimiento del pacto con Abraham marca el comienzo de la institucional Congregación de Dios en el Antiguo Testamento. Pasaría algún tiempo antes de que vinieran a ser la nación de Israel, pero el pacto con Abraham fue el comienzo del pueblo escogido de Dios. Abraham fue el Padre de los hebreos.

El pacto con Abraham fue un pacto entre dos partes. Dios, en Su sabiduría, escogió a Abraham y Abraham en cambio respondió a las declaró• " Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia" (Romanos 4:3). Con el pacto de Abraham vino el sello de ese pacto, la circuncisión. Todos los descendientes de Abraham tenían que enseñar externamente a sus herederos concernientes a la circuncisión.

El pacto de Abraham es simbólico del nuevo pacto en la sangre de Cristo. Pablo declaró: "¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito como crucificado entre vosotros?," Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe habría de Justificar a los Gentiles, evangelizó antes a Abraham, diciendo: “En tí serán benditas todas las naciones." Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.

“Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.” Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, o le añade.

"A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.

"Esto pues digo: Que el contrato confirmado de los para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

"Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación a Abraham. "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme a la promesa los herederos". (Gálatas 3:1, 8, 9, 14-18, 29)

El pacto de Dios con Abraham le confirió la seguridad de la tierra prometida (Canaán), un gran número de descendientes, protección del enemigo y la victoria en sus batallas. Estas bendiciones temporales, sólo sirvieron para "simbolizar y tipificar las cosas esp1ntuales Y celestiales". Esto es exactamente lo que Pablo está ilustrando en el pasaje bíblico de arriba, tomado de Gálatas.

La familia de Abraham simbólicamente señalaba hacia la familia de Dios en Cristo. Los descendientes de Abraham nacieron automáticamente dentro familia de Abraham. Los descendientes de todas las naciones pueden nacer dentro de la familia de Dios a través de Jesucristo. El nacimiento natural de un niño hebreo le hacía miembro de los descendientes de Abraham. El nuevo nacimiento en Cristo hace automáticamente el individuo un miembro de la familia de Dios. El acto de la circuncisión era la experiencia externa del judaísmo. El acto del bautismo en aguas es la experiencia externa del cristianismo. El pacto de Abraham es de seguro un símbolo del pacto de sangre de Jesucristo en la cruz. La Biblia enfatiza claramente que Abraham creyó a Dios, y esa "fe le fue contada, su descendencia es el precursor de todos los fieles en Cristo.

El pacto de Abraham no es únicamente el pacto del Antiguo Testamento que señala simbólicamente hacia el pacto del Nuevo Testamento. El pacto del Sinaí simboliza "un pueblo de un pacto más importante" en el Nuevo Testamento. Dado a la íntima conexión existente entre el pacto de Abraham Y al pacto de sangre de Cristo con la idea del nacimiento y la familia, el pacto del Sinaí y el de la Iglesia, están íntimamente vinculados con la organización externa del pueblo en la formación de la nación de Dios. "El pacto al cual entraron los hijos de Israel con su Dios es una sombra singular del pacto al cual entran los miembros de la Iglesia de Dios."

El pacto del Sinaí no deshace el pacto de Abraham, sino que ambos operan íntimamente y en unidad para el cumplimiento final del plan de Dios, para las épocas (Salmo 105:8-10). El pacto del Sinaí fue de definitivamente un pacto nacional. El pacto tomado entre Dios y los hijos de, Israel los •transformó en la nación de Israel. La gente que se convirtió en la nación de Israel a través del pacto del Sinaí, ya eran los descendientes de Abraham mediante el pacto de Abraham. El pacto del Sinaí sí tenía una condición que el pueblo debería satisfacer SI acaso esperaban recibir las bendiciones de tal pacto.

“Y SERA que, si oyeres diligente la voz de Jehová tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te pondrá alto sobre todas las gentes de la tierra,… Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni á diestra ni á siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles.” (Deuteronomio 28:1, 14)

Si la nación de Israel quería disfrutar de las bendiciones del pacto, ellos tendrían que respetar la naturaleza teocrática del gobierno con las leyes divinas. Ellos tenían que rendirse totalmente a la Palabra de Dios. El pacto del Sinaí no sólo hizo que los hijos de Israel fueran la nación con las leyes y gobierno de Dios, sino que también les proveyó servicios ceremoniales y ritos que ejecutar. En esencia, los medios de adoración externa fueron ministrados.

Como se declaró previamente, el pacto del Sinaí representa simbólicamente el pacto de la Iglesia del Nuevo Testamento. El pacto del Sinaí fue adjudicado a un pueblo que ya había participado del pacto de Abraham. El pacto de la Iglesia es adjudicado a personas quienes ya han participado del pacto de sangre de Cristo. El pacto del Sinaí hizo que los hijos de Israel se convirtieran en la nación de Israel. El pacto de la Iglesia toma a los creyentes en Cristo y los transforma en la organizada congregación de Dios, la Iglesia de Dios. El gobierno teocrático en la Iglesia en el desierto; el gobierno teocrático rige hoy en la Iglesia de Dios. La nación de Israel era una nación externa y visible con ceremonias y servicios de adoración visibles. La nación santa de la Iglesia de Dios es una nación externa y visible con servicios señala hacia el pacto de La 1glesia de1 Nuevo Pacto.

El pacto de Abraham y el pacto del Sinaí representan los dos aspectos del pueblo del pacto en el antiguo orden; por el contrario, el pacto de sangre y el pacto de la Iglesia representan los dos aspectos del pueblo del pacto en el nuevo orden. Así como el pacto del Sinaí sigue naturalmente al pacto de Abraham, el pacto de la Iglesia sigue en forma natural al pacto de la sangre de Cristo. Ellos se complementan entre sí y tienen que obrar juntos hasta la final realización del plan de Dios.

Haga clic aquí para la parte III
Haga clic aquí para la parte I
Referencia Parte II a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.

Contactenos