1 Corintios 14:33 “Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.”

Santiago 3:16 “Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.”

Durante años ha habido una diferencia de opinión entre aquéllos que se mantienen firmes en la visión de la Iglesia y la facción más liberal. No obstante, procuramos trabajar unidos a pesar de eso, pues Dios nos mantuvo en unidad por el vínculo común y respeto al gobierno teocrático. Mientras todo era ejecutado dentro de los principios bíblicos del acuerdo unánime y la dirección del Espíritu Santo a través de la autoridad de la Asamblea General, Dios nos mantenía unidos. No obstante, durante siete años el Espíritu se mantuvo llamando la Iglesia al arrepentimiento.

Hechos 15:22, 28

22- Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia....

28-Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros....

LA PREOCUPACION PROBLEMÁTICA

En el 1990, el Supervisor General M.A. Tomlinson citó al presbiterio para orar y buscar la voluntad de Dios juntos. No estaba bien de salud. Así que, les pidió a ellos que oraran para descubrir la voluntad de Dios. Luego regresaría para hacer lo que fuera la voluntad de Dios.

Los principios teocráticos eran claramente entendidos por la mayoría o si tal vez todos ellos. Deberían haber orado hasta que el Espíritu Santo los llevara a un acuerdo mutuo. Si hubieran empleado los días de ayuno y oración necesarios ante la presencia de Dios, habrían podido decir con una voz: "Que ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros.... "

Unos cuantos entre los más agresivos de ellos se levantaron y demandaron que el líder ungido de Dios renunciara inmediatamente, aun cuando él había, declarado: "Hermanos, todavía no estoy muerto", y entonces siguió a la misma una gran controversia. Después de leer una recomendación de la Asamblea del 1913, un supervisor declaró: "Los Supervisores de Estado sí tienen la autoridad para declarar el oficio vacante por motivos de salud". Entonces el Hermano M. A. Tomlinson declaró: "Bueno, es evidente que voy a tener que declarar el oficio vacante debido a mi incapacidad, y dejar que todos ustedes continúen con sus negocios. ¿Satisface esto a todos?" Con tal anuncio muchos de los del presbiterio aplaudieron (Reunión de los Supervisores para la Selección de un Supervisor General Interino, Págs. 14-15).

Aun con todo esto, como grupo, ellos no reconocieron que estaban abandonando los principios del gobierno teocrático. La bendita y antigua Biblia, con sus leyes de operación para el gobierno bíblico, fue reemplazada por el razonamiento humano. El Supervisor General M.A. Tomlinson salió de la sala, y más tarde pasó el mazo o gabela. El liderato había sido cambiado, pero no por el método teocrático.

San Lucas 13:34

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

En lugar de tornarse después al asunto de la selección del líder que habría de reemplazar al escogido de Dios utilizando el método bíblico del ayuno y oración y procurar la dirección del Espíritu Santo para que les ayudara en la selección unánime, escogieron depender del razonamiento humano. La discusión, influencia y comprometimiento reemplazaron el liderato del Espíritu Santo Y el acuerdo unánime. El contar votos, la discusión y el volver a contar, reemplazaron el ayuno y oración. Mientras unos cuantos del presbiterio se entristecían, el resto de ellos continuó con su negocio.

Proverbios 3:5, 6

5- Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.

6-Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

Nuevamente en la Asamblea del 1990, el oficio no fue declarado vacante ni se le pidió a la Asamblea que orara por la dirección del Espíritu Santo. Por el contrario, el Supervisor General Billy D. Murray fue instalado a través de la recomendación del Comité de Asuntos y Preguntas, y confirmado por la acción de la Asamblea. Mediante la amonestación de un anciano y respetable líder, Dios pidió que ayunaran y oraran durante tres días. Sin embargo, fue rechazado con la declaración: "Ya nosotros oramos".

En la Asamblea del 1991, se tuvo la intención de cambiar la 26ta enseñanza prominente. Aunque algunos continuaban de pies sin someterse, el cambio fue efectuado. Las actas importantes de negocios fueron enviadas a las iglesias. Unos cuantos pastores se pusieron sus anillos. Muchos otros comenzaron a recibir miembros sin pedirles que se quitaran sus anillos. La doctrina había sido cambiada mientras el Espíritu Santo, por medio de un mensaje e interpretación, suplicaba a la Iglesia que permaneciera en las sendas antiguas. Sin el liderato del Espíritu Santo y sin el acuerdo unánime, el cambio vino a ser una realidad. Nuevamente el bendito y antiguo Libro, con sus requisitos para el gobierno bíblico, fue reemplazado por la manipulación humana.

Llegó una videocinta del Cuartel General anunciando, sin previa aprobación, la clausura del colegio y del Instituto de Entrenamiento Bíblico, además de la combinación del liderazgo de estado, todo porque habían problemas financieros. ¿De dónde habían venido los problemas financieros? La cinta video, menos que franca, apuntó hacia errores de contabilidad que resultaron de decisiones hechas que no se reportaron. Sin embargo, pronto los periódicos públicos reportaron el resto de la historia. Cientos de miles de dólares se perdieron en inversiones negligentes y poco sabias. La pérdida de muchos miles más fueron achacados a cuentas tales como: "Pérdidas en el intercambio de la moneda extranjera".

La cinta video prometía que tales acciones serían revisadas por la Asamblea. Sin embargo, durante la Asamblea, el Comité de Asuntos y Preguntas cerró la discusión de la Asamblea por medio de someter un "reporte para información únicamente". Nuevamente, los principios del liderato del Espíritu Santo y del acuerdo unánime fueron ignorados.

Salmo 81:13

¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!

Algunos de aquéllos cuya visión de la Iglesia permaneció clara, y quienes fueron perturbados por esas acciones, comenzaron a congregarse. Cada reunión era bendecida por el Espíritu a medida que el mensaje de la Iglesia era predicado de la Escritura. Ninguno podría reclamar que todo estaba perfecto, pero Dios bendecía los humildes que aceptaban Su Palabra. Muchos decían que sentían haber redescubierto el Espíritu de La Iglesia de Dios. Los hermanos preocupados por motivo del abandono de los principios divinos, comenzaron a dialogar entre sí mismos, y a buscar a Dios para la liberación.

Malaquías 3:16-18

16-Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él, para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.

17-Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en et día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

18-Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Comenzaron a circular escritos heréticos, desacreditando líderes que ya habían sido asesinados hacía tiempo, y quienes no podían defenderse a sí mismos. La doctrina bíblica de la unidad de la Iglesia, como aparece registrada en la oración de Jesús en San Juan 17, fue reinterpretada en artículos publicados en el Mensajero Ala Blanca. El enemigo vino para atacar el mismo núcleo de lo que había sido La Iglesia de Dios.

Salmo 11:3

Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?

Inmediatamente comenzaron a revocar o suspender las licencias de hombres que habían sido fieles durante décadas. Algunos de los que procuraron que se les rindiera contabilidad de las cuestiones financieras por vía de los medios legales, recibieron la notificación de que sus licencias habían sido revocadas por hombres que, para ese mismo tiempo, procuraban por demandas en las cortes despojar los edificios de iglesias locales y casas pastorales que sus propias manos y sus ofrendas personales habían edificado. Otras licencias fueron revocadas por el mero hecho de que tales ministros no rechazaban a sus hermanos que habían sido despojados.

Éxodo 3:7, 8

“7-Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.

8-Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios...”

Entre la membresía fiel de una pequeña iglesia ubicada al Sur de Cleveland, Tennessee, el Espíritu Santo comenzó a manifestarse A Sí Mismo de manera especial y poderosa. Dios había escuchado el clamor de Su fiel remanente, y la respuesta venía de camino. A través de una serie de mensajes en lenguas y sus interpretaciones respectivas, Dios habló llamando Su Iglesia a una Asamblea Solemne de tres días en el mes séptimo. El Supervisor General había pedido al presbiterio que oraran y ayunaran unos días en el 1990. Un anciano y respetable ministro se levantó en la Asamblea del 1990 para solicitar que se ayunara y orara por tres días, pero ambas peticiones fueron rechazadas con la declaración: "Nosotros ya oramos". El hombre puede rechazar las súplicas del Espíritu, pero Dios hará que Su voluntad sea hecha al fin y al cabo. Siendo que los líderes rehusaron nuevamente el llamado de ayunar y orar por tres días, Dios los rechazó y se movió sobre Su fiel remanente. ¡Ellos vinieron ayunando! ¡Vinieron orando! ¡Vinieron obedeciendo al Espíritu de Dios!

San Lucas 12:32

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.”

Cientos yacen en los pasillos y frente al altar, literalmente sobre sus rostros clamando a Dios para que libre a Su pueblo en este tiempo de •confusión. Durante dos días continuaron mientras sentían poderosamente la presencia de Jesús, la Cabeza de la Iglesia, pero sin una dirección clara.

En la última sesión del segundo día, el 24 de julio de 1993, el Espíritu Santo se movió para contestar su oración. La presencia_ de Dios era tan fuerte que no hay palabras que puedan describir tal Visitación del Espíritu de Dios. Hermanos movidos por el Espíritu Santo condujeron al Hermano Robert Pruitt hacia el frente envuelto en La Bandera de la Iglesia de Dios, mientras mensajes e interpretaciones confirmaban Su selección como Supervisor General de La Iglesia de Dios. El Espíritu solicitó aceite de unción Y se manifestó poderosamente mientras el Hermano Pruitt era ungido.

Cientos de personas presentes fueron testigos de que el Espíritu Santo estaba reorganizando La Iglesia de Dios. Fue una obra divina; ningún hombre puede añadirle o quitarle.

Cuando Jesús vino a Israel para establecer Su Iglesia dos mil años atrás, ellos no conocieron el tiempo de su visitación; rechazaron Su liderato y gobierno (Lea Lucas 19:44.)

San Juan 1:11, 12

“11-A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12-Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

Y Jesús se vio obligado a rechazarlos, pero llamó a su fiel remanente, ordenó a doce y más tarde a setenta y La Iglesia de Dios recibió la orden de marchar adelante. El antiguo orden continuó con millones de seguidores; no obstante, el favor, de Dios fue con aquéllos quienes permanecieron firmes en la doctrina de los apóstoles.

En el año 325 D. C., Constantino asumió el control de la Iglesia. El Concilio de Nicea adoptó un credo trazado por los hombres. La Iglesia, en cumplimiento de las profecías fue cubierta por las tinieblas apóstatas de la edad del oscurantismo. El antiguo orden continuó de nuevo siendo un poder mundial, pero la gloria de Dios se había apartado de él.

Unos mil quinientos setenta y ocho años más tarde, las profecías concerniente al levantamiento de la Iglesia de Dios de los últimos días fueron cumplidas.

Isaías 60:1, 2

“1-Levantate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2-Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová y sobre ti será vista su gloria.”

La Iglesia apenas había sacado sus pies del oscurantismo cuando Satanás volvió a atacarla. Los Emperadores no estaban en estilo, pero las constituciones eran el orden del día. En el 1921, al adoptar una constitución, volvieron a apartarse de las sendas antiguas, rechazando el pacto de “Esta Biblia como la Palabra de Dios", deslizándose nuevamente en el laberinto denominacional. Dios volvió a llamar a Su fiel remanente y lo reorganizó; La Iglesia de Dios volvió a marchar adelante. El antiguo orden continuó adelante hasta ser conocido mundialmente en esfera de expansión, pero la gloria de Dios volvió a posarse sobre aquéllos que siguieron firmes en la doctrina de los apóstoles.

San Lucas 12:51-53

“51- ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.

52- Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

53-Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.”

¿Qué sucedió en el año 1993? Nuevamente el principio bíblico del gobierno teocrático fue dejado fuera. El principio establecido por el Espíritu Santo concerniente al liderato, fue menospreciado. Los principios del acuerdo mutuo o unanimidad y la oración y ayuno hasta que pareciera bien al Espíritu Santo y a toda la Iglesia, fueron rechazados-estos principios bíblicos fueron reemplazados por el razonamiento humano, la votación, discusión y manipulación. Si hubiera habido un error doctrinal, el Espíritu Santo habría utilizado estos principios teocráticos para llevamos de vuelta a la unidad. Pero lo que hemos visto ha sido el desmantelamiento del sistema de gobierno teocrático por medio del cual Dios ha guiado siempre a Su Iglesia- pueblo-sin dejar medio alguno mediante el cual los errores pudieran ser corregidos.

¿DONDE ESTAMOS AHORA?

El antiguo orden al presente está libre para regresar al interior del laberinto denominacional, quizás como aquéllos de los años 33 D.C., 325 D. C. y del 1923 D.C.-para convertirse en institución mundial en su esfera de expansión; no obstante, la gloria de Dios reposará sobre los que permanezcan firmes en la doctrina de los apóstoles.

El remanente fiel, La Iglesia de Dios, está libre al presente para continuar su senda hacia la perfección, para cumplir todo lo que está escrito en las profecías que la bendita Biblia registra acerca de ella. La Iglesia de Dios va marchando hacia la meta propuesta.

La Perfección De Los Santos

La doctrina de la perfección puede ser una de las verdaderas más difíciles de comprender en la Escrituras. El mandamiento de Jesús de: “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”, (Mateo 5:48), es un reto con el cual el hombre ha luchado desde su creación. ¿Puede un hombre imperfecto llegar a ser perfecto? ¿Hasta qué punto puede ser esa perfección? ¿Sera tal perfección experimentada en esta vida o solamente en la vida venir? ¿Es acaso el reto un mero ideal por el cual luchar o acaso es una meta obtenible? Estas son preguntas que han confundido las mentes de pensadores y teólogos, desde que el hombre reconoció por primera vez el reto de “sed pues vosotros perfectos”.

Cualquiera que sea la extensión de la perfección, la declaración de Jesús es enfática—“Sed pues vosotros perfectos”. El concepto de perfección debe ser examinado no desde el punto de vista de los fracasos y debilidades del hombre, sino desde el plano más alto de la Palabra de Dios. Si ningún hombre jamás alcanzara la perfección, con todo, ello no debilitaría la solidez de la declaración de Dios. La verdad de la Palabra de Dios no es medida por la habilidad del hombre para vivir por la norma expresada, sino por la misma naturaleza de Él.

La mayoría de las controversias que rodean la perfección, vienen del hecho de que la doctrina es interpretada a la luz de la debilidad del hombre más bien que en la fortaleza de Dios. Esta perfección, como fue declarada por Jesús, es tanto el deber como el privilegio del hombre. La palabra hablada no solo es un mandato, sino también una promesa. Dios no ordena algo que es imposible. A pesar de cuan contaminado puede llegar a ser el hombre por el pecado, la gracia de Dios, como fue manifestada en Jesucristo, es suficiente para currarlo y purificarlo.

La Definición

La perfección, como la Biblia usa el término, es práctica. Algo es perfecto si ello “realiza plenamente el propósito para el cual fue planeado, diseñado y hecho”. Donde la Biblia usa el término “perfecto”, es por la traducción de la palabra griega teleios. Teleios, el adjetivo de telos lleva consigo la idea de algo que ha alcanzado su fin, termino o limite. De aquí se derivan los vocablos completo, perfecto, pleno, que no necesita nada, con referencia especial al fin para el cual fue creado. Donde el término “perfecto”es usado en la Biblia (Mateo 5:48; 19:21, Romanos 12:2; Efesios 4:13; Filipenses 3:15; Colosenses 1:28; 4:12;

El significado precioso del termino de por si confiere evidencia apoyadura de la posibilidad de lograr la perfección cristiana. Cuando Jesús ordeno: “Sed pues vosotros perfectos”, la declaración lleva consigo por vía de la misma definición de teleios,la idea de que al final este estado será alcanzado. Los cristianos serán perfeccionados cuando ellos cumplan el propósito para el cual fueron creados y enviados cuando ellos cumplan el propósito para el cual fueron creados y enviados al mundo.

El escritor de Hebreos nos confiere un conocimiento más claro del concepto de la perfección. En Hebreos 5:13 y 14, él dice:

“Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño; Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercicios en el discernimiento del bien y del mal”.

El escritor de Hebreos está haciendo un contraste entre los creyentes que “usan la leche… y que son inhábiles en la palabra de la justicia”, con los creyentes “…quienes por la razón del uso tiene sus sentidos ejercitados para discernir entre el bien y el mal”. El asocia la persona en el segundo grupo como una que llego a la edad madura. En esencia, el está contrastando la inmadurez espiritual con la madurez espiritual.

De seguro que la palabra “niño” viene de la palabra griega nepios. Nepios significa un infante, un niñito, un menor de edad. La idea básica de inmadurez está en el término nepios por definición. EL escritor de Hebreos define el termino nepios (un bebe) como uno que es “.. inhábil para la palabra de la justicia…”. (Hebreos 5:13)

La palabra “perfectos”, por el contrario, viene de la palabra griega teleios. En esencia, cuando teleios es usada en conexión con un cristiano, está describiéndolo como uno que ya alcanzo la edad madura en el sentido espiritual, o la madurez espiritual requerida.

En esta luz se puede decir que la perfección de los santos simplemente significa que los santos han alcanzado la madurez en espiritualidad. No obstante, se deberá ejercer mucha precaución para no caer en la trampa del liberalismo. Obrando de la falsa premisa de que es imposible vivir sin pecado, los teólogos liberales han desarrollado el concepto del “cristiano pecador” siendo espiritualmente maduro. Como se declaró arriba, el criterio de la perfección de los santos no radica en las debilidades del hombre, sino en la potencia de Dios. El ser espiritualmente maduro es vivir en la esfera en la cual el Amor Divino efectúa Su perfecta obra.

El interpretar teleios como el ser “maduro”viene a ser embarazoso, a que Mateo 5:48 dice: “… como vuestro Pare que está en los cielos es perfecto (maduro, capacitado)”. El decir que alguien es madura conlleva a connotación de que tal persona una vez fue inmadura. EL concepto de madurez conlleva la idea opuesta de inmadurez. El decir que Dios es maduro comunica la idea de que Dios fue inmaduro (imperfecto) una vez, lo que es, por supuesto, algo absurdo.

Los antecedentes del Antiguo Testamento para teleiosson probablemente los términos hebreos shalemy tamiyn. Existe evidencia para indicar…. Hacia un entendimiento mas pleno de teleios. El ser teleios es ser integro. El ser teleioses ser aquello que ha alcanzado su estado final. El ser espiritualmente maduro es ser integro, ser cabal o estar completo. A fin de que in cristiano este espiritualmente maduro, significa haber llegado al lugar donde se tuvo la intención de que el llegara desde el principio.

El hombre fue creado para ser semejante a Dios. El relato de Génesis manifiesta: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…”. (Génesis 1:26) El ser cabal, integro, al estar en el lugar donde nada nos falta, es ser a imagen y semejanza de Dios. Dios es santo en Su infinita naturaleza. Su santidad no permite la existencia del pecado. Este es contrario a la misma naturaleza de Dios. En la naturaleza finita del hombre, el es amonestado a ser perfecto. Pero el mandato no es dado sin la promesa—la promesa de Jesucristo, la esperanza de la perfección del hombre. EL Espíritu de vida en Cristo Jesús liberara al hombre de la ley del pecado y la muerte. En esencia, atravez de Jesucristo, el ser espiritualmente maduro es vivir sin pecado.

La perfección de los santos no puede ser medida en el pasado fracaso del hombre, sino que debe ser asegurada en la fortaleza del éxito del poder y el amor de Dios. EL amor redentor de la muerte, el poder santificador de la sangre derramada de Jesús, es suficiente para levantar al hombre del pecado y proveer los medios a través de los cuales el pueda permaneces dentro de esas corrientes purificadoras.

Interpretando las Escrituras desde el punto de vista de las debilidades del hombre, la perfección de los santos parece una imposibilidad. Visualizando las Escrituras desde la ventajosa posición de la obra perfecta de Dios, la perfección de los santos no solo es una realidad, sino que es el privilegio del hombre para llegar a ser semejante a Dios a través de Jesucristo. Por medio de la gracia de Dios, el alcance de la perfección cristiana es claramente expuesta en los Escritos Sagrados.

El estado ideal de la Iglesia*, como esta expresado en la Biblia, es el estado de la perfección. Una perfección que puede lograrse a través del total rendimiento o al Espíritu Santo.

“Y el mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y oros pastores y doctores;

“Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo:

“Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo intento de doctrina, por estragada de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:

“Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo; por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo edificados en amor.

“Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”. (Efesios 4-11-18)

El hecho de alcanzar la medida de la edad de la plenitud de Cristo, es llegar a ese glorioso estado de la perfección. El lograr llegar a la perfección es ser un cristiano maduro, consiguiendo la plenitud de la perfección hallada en Cristo. El no conoció pecado y a través de Él es posible para el hombre el vivir sin pecado. La misma definición de perfección conlleva de por si la seguridad de que la obra está concluida (acabada, perfeccionada).

El mandamiento de Jesús fue: “sed pues vosotros perfectos”. El mandato de Dios, pues que es imposible el que Dios pueda mentir, es también una promesa. La promesa por la inmutabilidad de Dios vendrá a ser una realidad, ya que la Iglesia será presentada a Cristo: “Una iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fíese santa y sin mancha”. (Efesios 5:27)

La Iglesia será presentada a Jesucristo como un Iglesia radiante sin mancha, arruga o sin algún otro defecto. La Iglesia llegara a ser santa y sin tacha. Según las Escrituras, no hay lugar para el pecado en la Iglesia triunfante. Hoy la Iglesia puede existir en su estado de imperfección, pero será purificada de toda injusticia. Los miembros de esta que actualmente no estén viviendo vidas santas, tarde o temprano llegaran a ser santos o serán expulsados del Cuerpo de Cristo, ya que la Iglesia alcanzara el estado de la perfección antes de que Cristo se la presente A Si Mismo, una Iglesia gloriosa y triunfante.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.

La Singularidad de La Iglesia De Dios

Uno de los muchos adjetivos que describen el pueblo de Dios tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento es el término “peculiar (singular-escogido)” – según aparece en la Versión del Rey Jacobo, año 1611. Este aparece registrado primero en Éxodo 19:5, donde dice que la congregación de Dios, Israel, debería ser “un tesoro especial para El entre todos los pueblos”. Luego Deuteronomio 14:2 registra lo siguiente: “Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra”. El libro de los Salmos acentúa estos versos al declarar en el 135:4 “Porque Jehová ha escogido a Jacob para si, A Israel por posesión suya”. Esta terminología es usada dos veces en el Nuevo Testamento. Tito 2:14 declara: “Que se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para si un pueblo propio….” Luego 1 Pedro 2:9 proclama: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido….”

A través de toda la Biblia, el registro indica que Dios siempre ha tenido un pueblo peculiar (singular). En el orden antiguo (el Antiguo Testamento), la nación de Israel era un tesoro peculiar; mientras que en el nuevo orden (el Nuevo Testamento), la Iglesia de Dios ha venido “a ser una generación santa, un pueblo adquirido (peculiar, singular) ….” El pueblo de Dios tanto en el antiguo como en el nuevo orden, siempre ha sido descrito con la terminología “peculiar” (singular). Esta es la característica que identifica la nación escogida de Dios.

A fin de entender lo que significa “especial tesoro de Dios” , se deberá averiguar el significado exacto de “peculiar”. (Según aparece en la versión de la Biblia del Rey Jacobo.) Debido a que el significado común de las palabras cambia a menudo de generación en generación, a veces es aclarador el ir retrospectivamente al vocablo original que fue usado en el contexto, a fin de saber lo que significó para esa generación. Es por tal razón que es útil el saber la palabra exacta usada en las escrituras del Nuevo Testamento en el primer siglo; además, es posible el no solo saber la palabra exacta, sino también lo que esta quería decir como es entendida por los escritores del primer siglo y por los lectores de la literatura del Nuevo Testamento.

La palabra “peculiar”, (según la versión del Rey Jacobo) como es hallada en el Nuevo Testamento, es traducida de la palabra griega peripoieous. El significado básico de la palabra lleva consigo la idea de una “posesión peculiarmente poseída de Dios lo fue el antiguo Israel en el orden. El ser llamado el pueblo peculiar de Dios es como el ser llamado pueblo escogido de Dios.

El antiguo Israel era “un especial tesoro de Dios por sobre los demás pueblos”. Los hijos de Israel componían una nación especialmente escogida entre las muchas naciones del mundo para ser la posesión asamblea del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento era algo singular. Israel era una posesión singularmente poseída.

La Nueva Israel es “un real sacerdocio, una nación santa, un pueblo adquirido…” La Iglesia de Dios en el nuevo orden es una congregación espiritual de personas escogidas en forma especial de entre todas las demás congregaciones de personas del mundo, a fin de ser la posesión particular o peculiarmente poseída de Dios. No existe otra nación espiritualmente como ella. La Asamblea del pueblo de Dios en el nuevo orden singular. La Iglesia de Dios es una posesión particularmente poseída.

Antes de que un análisis intenso de la singularidad o naturaleza de la Iglesia pueda ser entendido, una definición de términos deberá ser comprendida primero. El Nuevo Testamento tiene en realidad dos pueblos de Dios. Estas dos palabras son ekklesia y sunagoge.

El significado de la última: “congregación o reunirse”, es usado para denotar las reuniones religiosas de los judíos o los edificios donde se congregaban los religiosos. No obstante, en un ejemplo, la asamblea cristiana fue llamada la sunagoge (Santiago 2:2). Cuando es usada en esta connotación, esta probablemente se refiere al hecho de que la gente se reunía en una sinagoga para su adoración cristiana.

La palabra neotestamentaria para Iglesia es ekklesia. Este término griego significa literalmente “un llamado” o “llamar fuera de”. Esta aparece en los evangelios solamente tres veces en (Mateo 16:18 y 18:17). No obstante, esta aparece en el libro de los Hechos cuatro veces, aparece sesenta veces en los escritos de Pable y unas ciento once veces en todo el Nuevo Testamento.

La palabra “iglesia” de por si no proviene de ekklesia, sino más bien de la palabra griega Kuriakos. Kuriakos significa “perteneciente al Señor”. Esta conlleva consigo la idea de que la Iglesia es propiedad de Dios. Esta conlleva consigo la idea de que la Iglesia es propiedad de Dios. Esta designaba primero el lugar donde la Iglesia se congregaba para adorar. El lugar particular no fue en realidad Kuriakos hasta que la Iglesia comenzó a reunirse. Durante el proceso del tiempo, a medida que la Iglesia se reunían más y más para adorar, la palabra Kuriakos vino a ser asociada con la Iglesia de por si, en oposición a la mera designación del lugar de adoración.

Por medio de comparar el término ekklesia, la palabra griega que se tradujo como iglesia, con Kuriakos, una definición adecuada para la expresión Iglesia de Dios puede ser determinada. El significado básico del término “Iglesia de Dios”, sería entonces usado para designar “los llamados fuera del mundo quienes pertenecen a Dios”. Para ser más explícito, edificando sobre la definición establecida arriba, el término “Iglesia”, como ha venido a ser reconocido ahora, es definido como sigue: “Una organización divina compuesta de miembros de sangre y carne, ligados en unión orgánica bajo un pacto común entre unos y otros y con Dios”.

Ekklesia conlleva consigo muchos escenarios diferentes en el Nuevo Testamento. Cada vez que la palabra “iglesia” aparece en la Biblia, esta no necesariamente tiene el mismo significado específico. La ekklesia de Dios o la Iglesia de Dios, como es usada en las Escrituras, lleva consigo varias connotaciones diferentes.

Aquellos que han sido llamados fuera de este mundo, los escogidos. Aunque el termino no es usado en Lucas 6:12-17, el concepto de “llamados” esta presente. Después de pasar toda la noche en oración, Jesús llamo a todos Sus discípulos juntos y de aquellos discípulos escogió a doce. El evangelio según Marcos ilustra el mismo concepto al relacionar el evento de la selección de los doce discípulos. Marcos declara en 3:13: “Y subió al monte, y llamo a si a los que él quiso…”

La ekklesia de Dios, como era usada frecuentemente en el Nuevo Testamento, se refería a algunas congregaciones locales definidas de la Iglesia. Algunas de las referencias bíblicas son: Hechos 5:11, 11:26; 1 Co. 1:2; 11:18; Romanos 16:4; Gálatas 1:2.

Hay algunas indicaciones de que el termino ekklesia pueda representar un grupo de iglesias ubicadas en una localidad particular, como lo expone Hechos 9:31: “…Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas”.

La ekklesia es además usada en un sentido más general. Usada en esta connotación, esta conlleva la idea de todo el cuerpo a través del mundo conocido, la cual ha sido organizada bajo líderes con el propósito de adorar. Las cartas de Pablo a los corintios y a los efesios llevan este tema.

Finalmente, la ekklesia de Dios es usada para representar el Cuerpo de Cristo, no solamente presente en los tiempos del Nuevo Testamento, sino también en el Cuerpo de Cristo a través de las épocas. (Efesios 1:22; 3:10, 21; Colosenses 1:18, 24)

El Nuevo Testamento no solo contiene el termino general ekklesia para la Iglesia, sino que contiene también varios nombres figurativos que hacen referencia a algunos aspectos específicos de la Iglesia. Los nombres de por si confieren una clave particular para el entendimiento de la iglesia como un todo. Por medio de comprender estos nombres específicos y sus significados relativos, la iglesia global es traída hacia un enfoque más claro.

La Iglesia es llamada el “Cuerpo de Cristo” en Efesios 1:23; Colosenses 1:13 y en 1 Corintios 12:27. Este concepto de la Iglesia muestra la relación que existe entre Cristo y Su cuerpo. Este también se refiere a la relación existente entre los miembros individuales dentro de la Iglesia.

El término “Cuerpo de Cristo” pertenece a la verdad bíblica básica de la Iglesia es un organismo así también como una organización. La vida fluye a través de la Iglesia de Dios. La Iglesia es un cuerpo espiritual que tiene vida. La esencia de vida que fluye a través de cada fibra del cuerpo existe en el hecho de que Jesucristo es la “cabeza” del cuerpo.” Jesucristo es la vida de la Iglesia.

De la cabeza, el resto del cuerpo tiene su existencia, con todos los miembros espirituales de la Iglesia unidos orgánicamente con la cabeza. Las bases de la unidad de ese organismo radican en el nuevo nacimiento. Es imposible ser parte espiritual del Cuerpo de Cristo a menos que no exista una conexión espiritual con la cabeza. Un individuo que no es espiritual no puede ser unido al cuerpo espiritual visible a menos que no lo sea a través de un medio inorgánico externo.

El nuevo nacimiento prepara espiritualmente al individuo para su unión al Cuerpo de Cristo. El pacto coloca al individuo, a través de su pacto, en las inviertas posiciones del funcionamiento del cuerpo. De la cabeza gobernante proviene la esencia viviente que une a los miembros individuales, ubicados en la diversas posiciones de la iglesia, dentro de un organismo vivo, funcionado para efectuar los procesos vivos del Cuerpo de Cristo.

La Iglesia es también llamada la “habitación de Dios”, la cual se supone que sea el templo de Dios. Pedro declara que los miembros individuales de la Iglesia so “piedras vivas, edificadas como una casa espiritual”. En cambio, Pablo dice:

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. En el cual compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu”. (Efesios 2:20-22)

La Iglesia de Dios es el templo de Dios “a través del Espíritu”. Los individuos, piedras vivas, no solo un templo del Espíritu Santo en si mismos, sino que la estructura total compuesta de piedras vivas individuales es también la “habitación de Dios”. La Iglesia es el templo del Señor.

Siendo que la habitación de Dios es “un templo santo en el Señor”, la Iglesia tendrá una personalidad excelsamente santa. Pablo acentúa este punto al declarar: “el edificio…creciendo para ser un templo santo en el Señor”. Así como es una abominación el contaminar el templo individual del Espíritu Santo, es igualmente o más abominable el contaminar la Iglesia de Dios, el templo del Espíritu Santo. La Iglesia de Dios tiene que ser santa en carácter y no el taller para las obras de la carne, a fin de que el Espíritu pueda residir en Su habitación.

La Iglesia es además denominada la “Jerusalén celestial”. Hebreos 12:22. En la misma connotación, la Iglesia es denominada como la “Jerusalén de arriba” (Gálatas 4:26). Aunque diversas conclusiones pueden ser sacadas de estas referencias, una parece sobresalir por sobre las demás. La gloria de toda la Tierra Santa era l ciudad de Jerusalén. Esta representaba simbólicamente el lugar donde Dios y Su pueblo se congregaban. La gloria de Jerusalén era el templo. La gloria del templo era el Lugar Santísimo. La gloria del Lugar Santísimo era la morada simbólica de Dios, la gloria de Dios que “habitaba entre los querubines” en el Lugar Santísimo del templo en la ciudad de Jerusalén.

La Jerusalén terrenal con su Lugar Santísimo, donde estaba el arca del pacto con su sitio para los querubines, señala hacia la Jerusalén celestial, donde el Dios del arca y los querubines residen. EL lugar donde la gloria de Dios habitaba en realidad es la Jerusalén celestial, la Iglesia de Dios. Aunque sea llamada la “Jerusalén celestial” en Hebreos, o la “Jerusalén que está arriba” en Gálatas, la Iglesia de Dios es el lugar de morada de la gloria de Dios.

Finalmente, la Iglesia es llamada columna y apoyo de la verdad. 1 Timoteo 3:15 dice: “… en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad”. Con la cabeza de la Iglesia, Jesucristo, la Iglesia de Dios es columna y apoyo de la verdad. La Iglesia de Dios no solo tuene la noble obligación de velar y proteger la verdad, sino que es la misma ciudadela de la verdad.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.

El Comienzo

El termino ekklesia literalmente significa, como se declaró arriba: “llamar fuera de”. Durante el proceso del tiempo, este nombre se denominó “asamblea” o “congragación”. “Los escogidos de Dios” vinieron a ser llamados asamblea de Dios, la congragación de Dios, o más específicamente, a Iglesia de Dios.

La Septuagina Griega (el Antiguo Testamento traducido al griego, escrituras que la mayoría de la membresía de la Iglesia primitiva usaba durante el primer siglo), usa el mismo término ekklesia en su traducción cuando se refiere tanto a la congragación de Israel en el antiguo orden como a la congragación de la Iglesia de Dios en el nuevo orden. Hechos 7:38 ilustra este punto cuando Esteban se refiere a la iglesia en el desierto o la ekklesia de Dios en el desierto. La iglesia en el desierto fue la congragación del pueblo de Dios, la asamblea del pueblo de Dios, o más específicamente, los Hijos de Israel.

EL hecho de que Dios tenía una congregación de personas en el Antiguo Testamento está claramente demostrado por la identificación del escritor de Éxodo cuando se refiere a “toda la congragación del pueblo de Israel”. (Éxodo 12:6-8) Se declara además lo siguiente: “Y harás llegar los Levitas delante del tabernáculo del testimonio, y juntaras toda la congragación de los hijos de Israel”. (Números 8:9) A medida que la Asamblea del pueblo de Dios se congregaban alrededor del Monte Sinaí, Dios le dijo a Moisés que le dijera al pueblo que ellos deberían ser un “especial tesoro para Dios por sobre todos los demás pueblos: porque toda la tierra es mía, y me seréis un reino de sacerdotes, y una nación santa. Estas son las palabras que hablaras a los Hijos de Israel”. El concepto de una congregación de personas en el antiguo orden, quienes componían el pueblo escogido de Dios, es sostenido ampliamente por las Escrituras.

Por otra parte, el hecho de que Dios tiene una congregación de personas escogidas por El en el nuevo orden, es también ampliamente sostenido por la Biblia. 1 Pedro 2:9, 10 dice: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido o tesoro peculiar. Tanto la congregación de Dios en el antiguo orden como la congregación de Dios en el nuevo orden fueron escogidas para ser Su posesión singular de “real sacerdocio”. Ambas congregaciones tenían que ser los medios a través de los cuales la revelación de Dios tendría que alcanzar el mundo. Debido z que la primera congregación rechazo a ….., y aunque en el pasado no era un pueblo ahora es pueblo de Dios…”

Jesucristo vino a la tierra para establecer la Iglesia de Dios, o la congregación de Dios en el nuevo orden. En Mateo 16:18, El declara: “Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. El mismo Hijo de Dios comenzó el establecimiento de la nueva congregación de Dios en el nuevo orden.

El Hijo de Dios (Lucas 16:13) llamo a Sus discípulos (hombres espirituales) y de ellos escogió a doce y los “ordeno, a fin de que estuvieron con él, y para enviarlos a predicar, y para sanar los enfermos y echar fuera demonios”. (Marcos 3:11, 15) A través de la experiencia espiritual interna de la salvación- el---el pacto, la gente viene a ser elegible y son unidas a la excelsa y gloriosa Iglesia de Dios.

El llamamiento de los doce y su aceptación del vínculo divino del pacto, fue el comienzo de la Iglesia de Dios, y como dirían muchos, el nacimiento de la Iglesia. Este fue el comienzo de la erección del edificio de la congregación de Dios de parte Jesús en el nuevo orden. Los Doce Discípulos escogidos por Jesús serian el fundamento (Efesios 2:20) de la casa espiritual que Jesús dijo que edificaría sobre la piedra de la revelación divina y el mutuo entendimiento.

El comienzo y crecimiento de la congregación de Dios en el nuevo orden fue profetizado en el Salmo 71:16. “Sera echado un puno de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hara ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra”. El llamado de los primeros doce no solo echo las piedras del fundamento de la casa espiritual, sino que también fueron las primeras de las muchas piedras vivas que más tarde serian agregadas a la creciente estructura de la Iglesia de Dios. La Iglesia de Dios ha florecido y continuara “floreciendo como la hierba del campo”.

De los doce originales, la congregación de Dios creció paulatinamente, añadiendo al número aquellos quienes habían sido llamados al propósito específico del plan de Dios para la Iglesia. Aproximadamente diez días antes de Pentecostés, el número de miembros en Jerusalén era por lo menos “cerca de ciento veinte”. La historia de la Iglesia primitiva según el resto del libro de los Hechos muestra la congregación de Dios en su tremenda expansión.

La Iglesia se había reunido con el propósito específico de esperar por el derramamiento del Espíritu Santo y para escoger un sucesor al oficio de Judas el traidor. En un aspecto, este puede que haya sido el primer registro de una conferencia de negocios de una iglesia local. Se escogió un sucesor no solo para llenar la vacante del apostolado de Judas, sino que puede que la reunión fuera necesaria para proveer un nuevo tesorero para la Iglesia.

Fue sobre este grupo que el bautismo del Espíritu Santo vino el día de Pentecostés. Puesto que la congregación de Dios en el nuevo orden ya había estado en existencia desde el llamado de los doce apóstoles, el día de Pentecostés de por si no fue el comienzo de la Iglesia; sino más bien el día en cual la Iglesia fue revestida con el poder de Dios. Dado a que el Pentecostés, nuevos miembros podrían ser agregados ahora al cuerpo. Tres mil miembros fueron agregados a la Iglesia después del derramamiento del Espíritu, a medida que ella crecía en su programa de expansión.

La Iglesia se movió adelante a gran velocidad mientras “…el Señor añadía a la Iglesia diariamente los que habrían de ser salvos”. Para fines del primer siglo, los apóstoles habían desaparecido (principalmente por vía del martirio), los hermanos de Jesús habían muerto también, al igual que todos los primeros líderes de la Iglesia. No obstante, la Iglesia se había extendido por todo el mundo conocido. A través del celo misionero de Pablo, de la dedicación de Pedro y a través de la fidelidad de los cristianos leales dispersados por la persecución, la Iglesia se convirtió en un poderoso ejército a medida que conquistaban el mundo. A través de las primeras siete décadas de la existencia de la Iglesia de Dios, la difusión del evangelio de Jesucristo fue fielmente efectuada por la Iglesia de Dios.

Sin embargo, no todo marchaba bien con la Iglesia, puesto que la trayectoria hacia la apostasía ya había sido delineada. Es evidente que desde el mismo principio, la Iglesia tenia entre su membresía a aquellos que no estaban totalmente entregados a la causa y quienes eventualmente ocasionarían la destrucción de la Iglesia, aunque por un lapso de tiempo. Un miembro de los doce apóstoles originales traiciono al divino Hijo de Dios, siendo el uno de los muchos que eventualmente harían lo mismo. La Iglesia se extendió victoriosa sobre las fuerzas enemigas externas, pero fue traída a la humillación y a la apostasía por las fuerzas enemigas internas.

La Iglesia primitiva fue contaminada por miembros extraviados, miembros que retenían para las finanzas que deberían haber sido conferidas a la Iglesia, (hechos 5) miembros que mentían y eran deshonestos, miembros que murmuraban y se quejaban de sus familias habían sido menos preciadas o desatendidas. (Hechos 6)

Existían iglesias locales donde la inmoralidad corría desenfrenadamente entre los miembros (Corinto). La Iglesia primitiva tenia congregaciones locales que iban a los extremos en ciertos temas o cuestiones de doctrinas (Tesalónica y Corinto). Es patente que desde el mismo principio, la Iglesia de Dios había tenido que contender contra luchas (“contiendas)….contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. (Efesios 6:12) Donde las persecuciones externas no pudieron detener el paso de la Iglesia en su esfuerzo de llevar adelante la gran comisión, las fuerzas que obraban internamente prosperarían en su esfuerzo por destruir la verdad del evangelio.

Pablo expidió una severa amonestación poco antes de terminar su carrera en Hechos 20:28-30:

“Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebano en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual gano por su sangre. Porque yo sé que después de mi partida entraran en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonaran el ganado;

No paso mucho tiempo sin que la profecía de Pablo comenzara a verificarse. Pablo amonesto a la Iglesia primitiva concerniente a la “gran apostasía”. La Iglesia seria escondida de la presencia del Señor, y abandonada por un pequeño lapso de tiempo. Dado a los errores de los hombres, la Iglesia caería en la apostasía. La senda hacia el descenso, como está trazada en los escritos del Nuevo Testamento, había comenzado aún antes de la muerte de los apóstoles. La verdad de la apostasía que se acercaba puede ser vista en el manejo del ministerio del Espíritu por los primeros líderes de la Iglesia.

De las muchas características de la Iglesia primitiva, el ministerio del Espíritu sobresale por encima de cualquiera de las demás. Se dio una extraordinaria importancia l ministerio del Espíritu Santo. Desde el Día de Pentecostés, cuando la Iglesia fue revestida con el poder espiritual, el ministerio total del Espíritu había sido el ingrediente principal en la vida de la Iglesia. Se esperaba que los miembros de la Iglesia estuvieran llenos del Espíritu, alimentados del Espíritu y guiados del Espíritu.

Jesús había dicho: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviara en mi nombre, él os ensenara todas las cosas, y os recordara todas las cosas….”. Luego declaro: “Por tanto, cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiara a toda verdad”. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviara en mi nombre, él os enseñara todas las cosas, y os recordara todas las cosas que os he dicho.” (Juan 14:26) EN los primeros años de la Iglesia, se dio gran énfasis a la realidad del Espíritu Santo y a la operación de los dones en la Iglesia. Existen numerosas referencias en los escritos del Nuevo Testamento, donde los individuos tenían estos dones espirituales operando en sus vidas.

Mientras la Iglesia mantuvo el ministerio del Espíritu en su lugar apropiado, la Iglesia de Dios se movió adelante como un ejército poderoso. No obstante, el liderato de la Iglesia no podía manejar aptamente las manifestaciones del ministerio del Espíritu. Aun en los escritos del Nuevo Testamento, hay evidencia de que se abusó del ministerio del Espíritu. Así como sucedió en la congregación de Corinto, evidentemente vino a ser un reto demasiado grande para el liderato de la Iglesia el usar debidamente la manifestación del ministerio del Espíritu.

Ellos escogieron el no usar el Espíritu para corregir el abuso en lugar de aceptar el reto para hallar el uso apropiado del pleno ministerio del Espíritu Santo. Para corregir el abuso del ministerio del Espíritu por algunos individuos en la Iglesia, el liderato escogió el desanimar y finalmente suprimir lo único que le fue adjudicado a la Iglesia para guiarla a toda verdad. Para el segundo siglo, los líderes de la Iglesia se sintieron forzados a suprimir el ministerio del Espíritu.

La clausura del primer siglo es un punto significativo en el giro de la historia de la Iglesia de Dios. Con los escritos de Juan culmina la literatura del Nuevo Testamento. La Iglesia entra literalmente dentro de la “edad oscura”, (no existe registro escrito alguno) debido a que hay muy poco, si tal vez ningún registro de sus actividades en los próximos setenta a cien años. Para los historiadores, la Iglesia se perdió de vista Nuevo Testamento y los subsiguientes siglos es secreto y sentencioso.

La Iglesia comenzó a entrar a la “edad oscura” adoptando algunas tendencias mundanas. L forma de gobierno era simple y la adoración era muy devota y sincera. La disciplina de la Iglesia era rígida y con elevadas normas morales. Guiados por la conciencia individual, el amor hacia Dios y el amor al prójimo, los miembros de la Iglesia estaban dedicados a su tarea. EL ministerio del Espíritu era tenido en una posición suprema y de prominencia a medida que la Iglesia cumplía la comisión de ir por todo el mundo.

Sin duda que la Iglesia iba penetrando a todo el mundo a medida que aumentaban en fortaleza numérica y organizacional. No obstante, el mundo estaba haciendo su impresión en la Iglesia. La Iglesia comenzó a comprometer sus excelsos ideales y espiritualidad a medida que venían en contacto con las diversas culturas del mundo. La Iglesia estaba cambiando el mundo, pero el mundo también estaba cambiando a la Iglesia.

Cuando la Iglesia emergió otra vez a la historia, una “transición abrupta y un marcado contraste” pueden ser obviamente notados entre la Iglesia del Nuevo Testamento y los siglos subsiguientes. Aunque no hay duda concerniente a su continuación, es distintamente inferior en “originalidad, pureza, energía y frescura”. La caída en la apostasía fue ganando ímpetu rápidamente.

A través del segundo siglo, la Iglesia ya estaba manifestando “flojedad en su disciplina, formalidad en la adoración, dogmatizacion e doctrina, mundanalidad en las normas éticas y secularización en su vida en general”. La mundanalidad de otros durante el primer siglo había venido a ser “nuestra mundanalidad” en el segundo y tercer siglos. La Iglesia estaba definitivamente siendo reformada por las influencias mundanas.

Por más de los siglos y medio, la Iglesia sufrió por lo menos diez persecuciones (algunas locales y otras más generales); no obstante, estas no pudieron detener la propagación del evangelio. D hecho estas agregaron combustible a la llama de la dedicación cristiana, a fin de adelantar más la causa de Aquel que murió por ellos. No serían las fieras persecuciones las que impedirían tal avance y las que eventualmente detuvieran el progreso espiritual de la Iglesia. Por el contrario, fue la apasionada aceptación del mundo lo que ocasiono el que las últimas cadenas estrangulantes de la apostasía cayeran sobre la institución divina.

Con la trayectoria en descenso hacia la apostasía ya trazada en la época de los escritos del Nuevo Testamento, y ganando ímpetu durante el segundo y tercer siglos, la primera parte del cuarto siglo seria el periodo que vería las ultimas millas de la trayectoria a ser transitada por la apostasía en su empuje victorioso. Lo que no pudo impedir la persecución, lo hizo la tolerancia. El Edicto de Milán en el año 311 D.C., después de tres siglos de fracasos del gobierno romano en su meta de forzar la Iglesia a retractarse, le confirió a los cristianos el “permiso para conducir asambleas religiosas con tal de que no perturbaran el orden del Estado”.

La Iglesia había viajado una larga distancia. Desafortunadamente, los que antes habían sido extremos opuestos--- la Iglesia, fiel a Cristo y de manera extraordinaria. Arriesgando el verdadero cristianismo, la Iglesia había venido a ser tan semejante al mundo que ahora podía coexistir pacíficamente en la misma sociedad.

El acto final que ilustra la degradación o descenso espiritual de la Iglesia, lo fue el Concilio de Nicea. EL Concilio de Nicea, en el año 325 D. C., marca el principio de la “solemne inauguración de la iglesia imperial del estado”. Las decadencia de la vida cristiana había comenzado mucho antes de Constantino, pero sería este emperador romano quien traería sobre la Iglesia su derrota espiritual final en su guerra con la apostasía, aunque le dio al cristianismo una victoria militar y política sobre el paganismo.

Habían muchos cristianos dentro de la Iglesia quienes anhelaban el retorno de esta a la “pureza moral; la disciplina estricta y la vida exclusivamente separada” de la Iglesia del primer siglo. A pesar de cuan corrupta fuera la condición de la Iglesia, era evidente que siempre habían personas presentes que no se inclinarían ante las circunstancias del momento, sino que se mantendrían firmes en defensa de la santidad y los verdaderos principios de justicia de Jesucristo. Cuando se levantó un grupo para llevar la Iglesia de regreso a sus anteriores caminos, fueron acusados rápidamente de herejía, y excomulgados (expulsados).

El cristianismo continuo su existencia, pero la Iglesia ya había sido completamente cubierta con una forma de santidad, pero negando el verdadero poder de Dios. La Iglesia, “el templo santo del Señor” (Efesios 2:21), había expulsado totalmente el Espíritu de su habitación debido a la manera de vivir carnal y mundana de sus miembros. La forma externa continuo aumentando hasta que esta virtualmente rigió sobre el mundo durante la época medieval. EL espíritu interno de la verdad, por el contrario, no sería visto de nuevo hasta el aparecimiento del periodo de la Reforma, que adopto la justificación por la fe.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.

Las Marcas De La Iglesia

Mientras hubo una sola Iglesia, existía poca necesidad de tener que identificar la congregación de Dios en este mundo. Cuando las herejías comenzaron a introducirse en la Iglesia, dando paso a las facciones. Para el año 187 D.C., Ireneo alisto unas veinte variedades de grupos cristianos. Para el año 304 D.C., en número de grupos religiosos, los precursores del denominacionalismo moderno, había aumentado hasta ochenta. De hecho, fue dicho por Celso, el filósofo anticristiano del segundo siglo, que los cristianos estaban “divididos en tantas facciones, que cada individuo deseaba tener su propio partido”.

En el presente mundo del denominacionalismo, las marcas de la verdadera Iglesia* fueron requeridas más que nunca antes en la historia de la Iglesia. Las Escrituras solo ensenan una doctrina, un Señor, un bautismo, y una Iglesia para todos. AL estar capacitados para identificar las marcas de la verdadera Iglesia, la congregación De Dios en el Nuevo Testamento no solo puede ser reconocida, sino que también se puede lograr un mejor entendimiento de lo que constituye la Iglesia de Dios. Algunas de las marcas de la verdadera Iglesia son: (1) la verdadera predicación de la Palabra; (2) la correcta administración de los Sacramentos; (3) el fiel ejercicio de la disciplina; (4) la segura consistencia de la unidad y (5) el real cumplimiento de la profecía.

*La divina organización compuesta de miembros de carne y sangre literalmente, ligados en una unión orgánica bajo un pacto común entre unos y otros y con Dios.

La Verdadera Predicación De La Palabra

Puesto que la Iglesia es la misma ciudadela de la verdad, un fuerte (castillo) contra el error, la Iglesia genuina debe ser el vehículo del evangelio completo de Jesucristo. La genuina predicación de la Palabra de Dios deberá ser mantenida a fine de retener la Iglesia como la verdadera Iglesia. Aquellos que predican algo menor a la verdadera predicación de la Palabra, el evangelio completo de Jesucristo, no pueden pretender ser la verdadera Iglesia.

Jesucristo reto a la Iglesia del primer siglo con la gran comisión. EL mandamiento era de ir por todo el mundo, predicar el evangelio y…. continuación de la Iglesia primitiva, es un prerrequisito que vayamos y: Ensenemos todas las cosas que Jesús nos ha mandado, el evangelio completo. Cualquier cosa menor, es menos que la verdadera Iglesia.

La Correcta Administración de Los Sacramentos

Otra marca de la Iglesia coincidiendo con la Palabra de Dios es la correcta administración de los Sacramentos. La terminología “sacramento” no aparece en las Escrituras, pero esta ha venido a significar, en una definición muy limitada: “una ordenanza santa instituida por Cristo”. Los sacramentos son de por sui una predicación visible de la Palabra. Dado a que ellos están tan vinculados con la Palabra, los Sacramentos correctos solo pueden ocurrir cuando se efectúa la verdadera predicación de la Palabra.

La Santa Biblia es la única autoridad para los Sacramentos. El tener una congragación de personas practicando algo menor o algo más que lo autorizado por las Escrituras, es como tener una congregación de personas donde el cuerpo y la sangre de Cristo nunca son compartidos, el bautismo nunca es experimentado y el lavatorio de pies nunca es conducido entre los santos. Esta sería una congregación falsa, ya que no podría ser la verdadera Congregación de Dios una que omite la práctica de las enseñanzas anteriores.

La correcta administración de los Sacramentos es tan necesaria como estos de por sí. La verdadera predicación de la Palabra gobierna además la fiel ejecución de los Sacramentos. Le negación de las verdades del evangelio negaran además las verdades de la correcta administración de los Sacramentos. Los hombre no deberán añadirle ni quitarle a las Escrituras al tratar de determinar lo que son y el cómo administrar estas Santas Ordenanzas. La Santa Cena del Señor, el bautismo en agua y el lavatorio de pies tiene que continuar en la Iglesia si es que ella lesea permanecer siendo una continuación de la Iglesia primitiva.

El Fiel Ejercicio De La Disciplina

El ejercicio fiel de la disciplina es también una marca que identifica la verdadera Iglesia. Esta marca es esencial para la Iglesia a fin de mantenerla fiel a sus principios originales. Si la predicación del evangelio completo y la administración de los Sacramentos tienen que permanecer pura y santa, entonces el ejercicio de la disciplina es una necesidad. Si la verdadera Iglesia se afloja en la disciplina, tarde o temprano la verdad será menospreciada (se abusara de ella). EL ejercicio de la disciplina es el medio para que la iglesia se mantenga pura en doctrina, santa en carácter.

La Palabra de Dios es además el gobierno o agente regulador en el ejercicio de la disciplina. La Iglesia debe hablar no solo donde la Palabra de Dios hable, sino que deberá guardar silencio donde la Palabra guarde silencio. Además de la Iglesia hablar donde la Palabra de Dios…. Si la Iglesia habla de manera contraria al Espíritu de la Palabra, entonces estará totalmente fuera del carácter de la verdadera Iglesia.

Hasta tanto la Iglesia llegue a la realidad de la perfección, la acción disciplinaria de la Iglesia deberá centralizarse en dos áreas. Con la Biblia implicando la autoridad de disciplina a través de sus páginas, la Iglesia tiene que reprender a los miembros que se extravían y expulsar a los transgresores. No obstante, el trasgresor deberá ser tratado de la manera expuesta en la Biblia.

Puesto que la Iglesia está para proveer crecimiento espiritual a todos los miembros, los débiles no deberán ser expulsados, sino que deberán ser alimentados y guiados hacia la madurez. La Iglesia deberá ofrecer el cuidado pastoral que es necesario para el crecimiento espiritual. Por el contrario, la Iglesia deberá comprender que la disciplina no es un mero artículo de lujo a ser usado únicamente cuando es deseado, sino que es esencial para el carácter santa de la Iglesia. Hay momentos cuando las pruebas de confraternidad son violadas y la Iglesia tiene que tomar la acción apropiada y excluir al miembro. Ambas fases de disciplina deben obrar juntas en el debido balance a fin de guiar la Iglesia a su destino final, la perfección.

Referencia Parte I a "HISTORIA Y GOBIERNO" Revisado 1985. Derechos de autor 1977 Por La Casa De Publicaciones E Imprenta Ala Blanca Cleveland, Tenesí, E.U.A.

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