El Lugar de Reunión

—Walter Lofton, Historiador de La Iglesia de Dios

Tennessee se ha convertido en el “lugar de reunión” para personas de muchas naciones que se remontan a varios siglos atrás. Las primeras naciones indias, principalmente los Cherokees, reclamaron esta área como su territorio durante varios cientos de años. Dentro de este territorio estaban el Creek y el Yuchi como también el Cherokee.

Los exploradores españoles fueron los primeros en registrar el nombre de algunas aldeas (Tanasquil) en esta área, una en el rio Hiwassee en lo que hoy es el condado de Polk, Tennessee y otra en el rió Little Tennessee que en la actualidad es el condado de Monroe, Tennessee. Fue en el condado de Monroe, Tennessee en 1886 donde varios cristianos perseguidos se reúnen para formar la “Unión Cristiana” la cual fue precursor del Levántate y Resplandecer de La Iglesia de Dios en 1903. Esta organización no fue la Iglesia de la Biblia, como algunos pretenden que sea hoy, ya que no contenía los ingredientes necesarios para convertirla en la Iglesia, y porque el tiempo de la profecía aún no había llegado en el cumplimiento de Isaías 60:8 relacionado con el ascenso del avión como una marca de identificación del Levántate y Resplandece de la Iglesia.

La evolución del deletreo actual de la palabra TENNESSEE incluyó nombres como: Tunasse, Tannassie, Tansai, Tansqui y muchas otras variaciones. La historia dice que el Gobernador de Carolina del Sur, James Glen, fue el autor del deletreo moderno, y el Presidente Andrew Jackson propuso el nombre para el estado cuando se unió a la Unión en 1796. La antigua costumbre Cherokee establece que una pequeña comunidad de Yuchis habitaba una aldea en el punto donde el rió Hiwassee desemboca en el rio Tennessee, el cual se encuentra a pocas millas al oeste de Cleveland, Tennessee, en el condado de Meigs. El rió Hiwassee forma el limite norte del condado de Bradley con el condado de MacMinn. Se cree que esta tribu de personas dio el significado a la palabra en su día a lo que ahora se conoce como Tennessee como “el lugar de reunión.”

Un historiador de Tennessee, Samuel Cole Williams, escribió que “Tennessee” es traducido a la palabra “las curvas” que se refiere a las curvas en un rió. La importancia de este significado es relevante cuando uno se puede imaginar un rió que se curva alrededor y vuelve a encontrarse casi por sí solo. Esto es probablemente lo que los Yuchis tenían en mente cuando llamaron a esta área el “lugar de reunión.” (Una aplicación relacionada con la Iglesia a este significado seguirá en una próxima presentación de esta serie.)

Un punto triste en la historia ocurrió en 1838 después del Acto de Retiro Indio del Congreso en 1830 cuando la nación Cherokee fue sacada por la fuerza de su suelo natal a un lugar de reserva en el territorio de Oklahoma. Una vez más, el “lugar de reunión” entró en juego cuando se reunieron en “Rattlesnake Spring,” donde estaba ubicado Fort Cass. Esta ubicación estaba en lo que hoy es la ciudad de Charleston ubicada en el noreste del condado de Bradley, Tennessee. Ellos fueron trasladados de allí a Red Clay en el sureste del condado de Bradley, para comenzar la caminata hacia el territorio de Oklahoma, el cual sería su nuevo hogar.

Red Clay fue la última capital de Cherokee y el lugar de los últimos ayuntamientos del gobierno de la nación Cherokee. Fue desde este lugar que comenzó el viaje conocido como “El Sendero de las Lágrimas.” Hay un parque estatal en esta ubicación para conmemorar el significado histórico de esta ocasión y ubicación. Red Clay se encuentra a unas doce millas al suroeste de Cleveland, Tennessee alrededor de una milla o dos de la línea estatal de Georgia—Tennessee.

Dios estaba sentando las bases desde entonces al utilizar esta área particular como el “lugar de reunión,” la cual tendría una aplicación espiritual en el mundo hoy como nuestro “lugar de reunión” mundial con Él.

Desde tiempos inmemoriales, Dios ha tenido un lugar de reunión especial con Su pueblo. Con Adam y Eva, fue el Jardín del Edén. Con los patriarcas, eran altares de sacrificio. Con los hijos de Israel, fue el tabernáculo y más tarde el Templo en Jerusalem. Con la Iglesia Primitiva, fue la ciudad de Jerusalem. Primero, ellos esperaron en el aposento alto la venida del Consolador— el Espíritu Santo. La primera Asamblea de la Iglesia fue en Jerusalem para tratar los asuntos de la Iglesia. El ministerio de la Iglesia llegó a Jerusalem para conversar con los Apóstoles y Ancianos. Durante el periodo del milenio, todas las familias de la tierra se les requería cada año ir a Jerusalem para adorar al Rey (Zac. 14).

Cada iglesia local tiene un lugar central para reunirse para adorar. La Iglesia general lleva a cabo negocios una vez al año en un lugar especifico donde todos pueden reunirse como la Asamblea General “la congregación de los primogénitos” (He.12:23). Nuestros lugares de encuentro con Dios son especiales y deben tomarse en serio. Desde el “Levántate y Resplandece” de la Iglesia en 1903, hasta la reorganización de la Iglesia en 1993, todas la Asambleas Generales de la Iglesia tuvieron lugar en el estado de Tennessee con la excepción de dos asambleas.

Estas fueron, la primera la cual se reunieron en Carolina del Norte en 1906, y la 87ma Asamblea que se reunió en Louisville, Kentucky en 1992.

Ha habido 113 asambleas desde el “Levántate y Resplandece” de la Iglesia. Todas estas, excepto diez, tuvieron lugar en el estado de Tennessee. Nueve de estas asambleas fueron convocadas en Carolina del Norte; la primera en 1906 y la 105ta hasta la 112ma del 2010-2017. La 87ma Asamblea como se mencionó anteriormente fue convocada en Louisville, Kentucky en 1992.

De las 103 asambleas que tuvieron lugar en Tennessee, 81 fueron convocadas en la ciudad de Cleveland, en el Condado de North East Bradley en Union Grove, dos en Harriman, 17 en Chattanooga, una en Hixson, y una en Kingsport.

De las primeras asambleas que tuvieron lugar en Cleveland, diez fueron convocadas en el edificio de la iglesia local en Cleveland. Estas fueron la 3ra Asamblea en 1908 hasta la 11ma Asamblea en 1915, y la 14ta Asamblea en 1919. Dos asambleas ocurrieron en 1913 y en 1918 no hubo asamblea debido a una epidemia de influenza en todo el país. Tres Asambleas fueron convocadas en el Auditorio de la Asamblea recién construido en Montgomery Avenue desde 1902 hasta 1922. Esto nos lleva a la primera división en la Iglesia.

Tras la división de 1923, A.J. Tomlinson compró un lote en la calle Central Avenue y construyó una estructura temporal en la calle Short Street con medidas de 48 X 80 pies de tamaño. El edificio, con su piso de tierra cubierto con viruta, albergó la 18va Asamblea en noviembre de ese año. Esta estructura fue destruida y se construyó a tiempo para la próxima asamblea otro gran edificio en la calle Central Avenue. Este edificio fue remodelado y mejorado a lo largo de los años hasta que se convirtió en la estructura familiar que algunos de los que asistían allí aun recuerdan con mucho cariño, mientras que otros lo contemplan a través de fotos y relatos históricos. Allí se celebraron 46 asambleas (en la calle Central Avenue) siendo la ultima la 63ra Asamblea en 1968.

Las siguientes veinte asambleas celebradas en Cleveland fueron convocadas en el nuevo Tabernáculo de Asamblea en la calle Keith Street. Estas fueron la 67ma Asamblea en 1972 hasta la 86ta Asamblea en 1991. Solo otras dos asambleas se llevaron a cabo en Cleveland desde entonces. Estas fueron la 102da Asamblea en 2007 celebrada en la Iglesia de Dios del Norte de Cleveland y la 103ra Asamblea en 2008, la cual se celebró en Conn Center ubicado en el Campus de la Universidad Lee.

Setenta y una asambleas de las 113 celebradas hasta la fecha se han llevado a cabo en propiedades de la Iglesia general. Además de esto, se celebraron diez asambleas en edificios propiedad de una de nuestras iglesias locales, una asamblea se llevó a cabo en la casa de un miembro de la Iglesia y una asamblea se llevó a cabo en un edificio de la iglesia que más tarde fue comprado por la Iglesia general. Las asambleas en propiedades de la Iglesia fueron: (3 asambleas) en la calle Montgomery Avenue, (46 asambleas) en la calle Central Avenue, (20 asambleas) en la calle Keith Street, todas en la ciudad de Cleveland, y (2 asambleas) en Harriman, Tennessee.

Nuestro pasado Supervisor General A. J. Tomlinson, se mudó de la parte rural del oeste de Carolina del Norte a Cleveland, Tennessee en diciembre de 1904. Él compró un casa en la calle Gaut la cual también sirvió como su oficina por muchos años. Muchos años después, se compró un lote al otro lado de la calle, sobre el cual se erigió una casa de publicaciones e instalaciones para una Escuela Bíblica y otras funciones generales de la Iglesia.

El hermano Tomlinson había sido líder de la Iglesia por solo un año y medio cuando se mudó a Cleveland. No había iglesias (de Dios) en la área en aquel entonces, y él era todavía el pastor de la Iglesia en Carolina del Norte, a una distancia de alrededor de sesenta millas de distancia. Esta mudanza puede parecer extraño para algunos, hasta que se ve en la perspectiva de lo que sería la Iglesia en años posteriores.

El hermano Tomlinson fue un hombre de Dios para ese momento de la historia. Dios dirigió sus pasos, y él demostró ser fiel en todo lo que Dios lo llevó a hacer. Salmos 37:23 nos recuerda que: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.” Fue llevado a la comunión con la gente de la montaña de los Campos del Arroyo. En la mañana del 13 de junio de 1903, él fue dirigido por el Espíritu a la cima de la montaña para buscar a Dios en oración, donde Dios le daría la revelación de La Iglesia de Dios. También debemos concluir que Dios lo llevó a Cleveland, Tennessee antes de la primera Asamblea de la Iglesia de los últimos días. En años posteriores, la historia probaría que tomó la decisión correcta.

Carolina del Norte fue el lugar del Levántate, Resplandece de la Iglesia y de la primera Asamblea. Era una zona escabrosa y bastante aislada del país que no era propicia para satisfacer las necesidades de la Iglesia a medida que Ella crecía a nivel mundial. El transporte ferroviario era el modo principal de transporte público en ese momento y el tráfico ferroviario estaba poco desarrollado y era lento en esa parte del país. Así como la providencia de Dios le permitió al apóstol Pablo estar cerca de los puertos marítimos en su día, lo cual le permitió viajar a partes distantes del mundo para difundir el evangelio. Dios estaba llevando a Su hombre de los últimos días a un lugar donde los viajes por el mundo estarían fácilmente disponibles para terminar la obra de la Iglesia de nuestro días.

Considere el acceso a los viajes en tren a nivel nacional que hicieron conexiones en la ciudad de Cleveland. Esto fue necesario por varias razones. Como Supervisor General, el hermano Tomlinson podía viajar a todos los puntos a nivel nacional para establecer y nutrir a las iglesias. Sería un medio de transporte para todos los que necesiten viajar en tren para asistir a las Asambleas desde grandes distancias. Ayudaría a hacer conexiones a puertos internacionales, ya que los misioneros iniciarían viajes internacionales para la Iglesia en general. En años posteriores, a medida que se desarrollaba el transporte aéreo, Cleveland estaría en un triángulo entre Atlanta, Georgia; y Knoxville y Nashville, Tennessee. Cada uno de estos lugares se encuentran a una distancia razonable y serían conveniente para los misioneros que salen del Cuartel General y para los delegados del todo el mundo ya que viajarán por avión a las Asambleas. No parece que la mudanza de Carolina del Norte a Tennessee fuera por casualidad, sino que fue Dios quien dirigió su mirada hacia el futuro para facilitar el trabajo y el crecimiento de la Iglesia.

Ya que parece razonable que el Cuartel General y el lugar de sus Asambleas deberían estar en la misma ciudad que la residencia de su líder, ciertamente uno puede entender el por qué una ciudad moderna accesible sería preferible que un campo rural remoto. Dios estaba dirigiendo los asuntos de Su Iglesia desde el principio del surgimiento de la oscuridad en estos últimos días. En años posteriores, el hermano Tomlinson testificó que no sabía de las profecías que se estaban cumpliendo por él y por la Iglesia en esos primeros años. Pero llegó a comprender lo que Dios estaba haciendo y lo que ellas significaban con el paso de los años. Es maravilloso ver la mano de Dios operando en cada una de nuestras vidas a medida que el tiempo se desarrolla ante nosotros. La retrospectiva es siempre más clara que la previsión, y las Escrituras confirman que lo sabremos si seguimos conociendo al Señor. (Leer Oseas 6:3.)

Todas las Asambleas, excepto tres, se llevaron a cabo en Cleveland, Tennessee hasta 1992, momento en el cual se desarrolló una nueva era en la Iglesia. Con esta nueva era, podemos ver un cambio definitivo en el funcionamiento de la Iglesia que discutiremos en nuestra próxima entrega.

En la trigésima Asamblea Anual en 1935, A. J. Tomlinson se refirió a Cleveland, Tennessee, como la capital del mundo para La Iglesia de Dios. A principios de ese año, se dirigió a una reunión de la Cámara de Comercio de Cleveland con la misma opinión. Hizo referencia a las Sagradas Escrituras en Isaías 49:19, en relación con la Iglesia en estos últimos días. Continuó diciendo (en su Mensaje Anual) que “Se han hecho esfuerzos a intervalos durante años para trasladar el Cuartel General a alguna otra ciudad, pero todos los esfuerzos han fallado, por lo que en los últimos años parece que nos hemos acomodado y solo hemos llegado a la conclusión de que puede ser el plan del Señor y Su voluntad de que Cleveland sea considerada como la Capital del mundo para La Iglesia de Dios.

Todas las Asambleas Generales hasta 1991, con la excepción de la primera, sean llevado a cabo en el estado de Tennessee, y todas menos seis se llevaron a cabo en la ciudad de Cleveland y siete, si se cuenta con Union Grove, que es el área circundante de Cleveland. A partir de 1992, las Asambleas Generales se llevaron a cabo en varios lugares. Una en Louisville, Kentucky; diecisiete en Chattanooga, Tennessee; una en Hixson, Tennessee; ocho en Ridgecrest, Carolina del Norte; y una en Kingsport, Tennessee. Solo dos Asambleas desde 1991 se llevaron a cabo en la ciudad de Cleveland, Tennessee.

Durante muchas décadas confortables, las Asambleas Generales se llevaron a cabo en la ciudad de Cleveland, el hogar del Cuartel General, la capital del mundo para La Iglesia de Dios, como lo mencionó el Hermano Tomlinson, en los Tabernáculos de la Asamblea propiedad y manutención de la Iglesia. Pero durante los últimos veintisiete años, las asambleas de la Iglesia han sido sacadas de aquí para allá de una manera inestable sin un lugar seguro al cual llamar nuestro.

La Iglesia está esculpida en las palmas de las manos de Dios (Isaías 49:16). Sus muros están continuamente delante de Él. Parecería entonces que cada movimiento de la Iglesia sería visto y dirigido por Su Palabra eterna. Siendo así, podemos ver las dos separaciones de 1923 y 1993 en Su Palabra. Ambas son mencionadas en el versículo 20 de Isaías 49, “Aun los hijos de tu orfandad [en 1923] dirán a tus oídos: Angosto es para mí este lugar [la doctrina es demasiado estricta]; apártate por amor de mí, para que yo more [vamos a reexaminar las enseñanzas con la intención de ser más permisivos].” Esto resultó en la separación de 1993.

“Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró estos? [1993] Porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: ¿quién pues crió éstos? He aquí yo estaba dejada sola: éstos ¿dónde estaban?” (Is. 49:21). Este versículo de la Biblia hace referencia a dos cosas. Primero, muchos de nuestros nuevos miembros desde 1993 provienen de lugares fuera de la organización anterior. En mi primer viaje misionero fuera de los Estados Unidos en 1996, nuestro equipo fue a Honduras. Allí nos reunimos con un grupo de personas cristianas independientes que habían estado ayunando y orando durante cuarenta días para que Dios los pusiera en contacto con La Iglesia de Dios de la Biblia. Llegamos a través de deslizamientos de tierra e inundaciones para alcanzarlos y esta reunión resultó en la organización de dos iglesias. Muchos otros incidentes de este tipo han ocurrido a lo largo de los años a medida que Dios a incrementado la Iglesia con miembros nuevos y fieles.

Y segundo, estábamos cautivos de circunstancias fuera de nuestro propio poder para controlar nuestro destino en relación con una sede para nuestras Asambleas Generales.

Como nos dicen la Biblia, hemos estado literalmente “desterrados” con nuestras asambleas anuales durante los últimos 27 años. Estábamos en Chattanooga, Hixton y Cleveland Tennessee, en la propiedad de otra gente, además de estar en Kentucky y Carolina del Norte (desterrados). Fue solo en el último año (2018) que desviamos nuestro camino de regreso al estado de Tennessee.

El 25 de abril de 1993, cuando Dios convocó a la Asamblea Solemne, dijo específicamente, “Ahora llamo a La Iglesia de Dios juntos en esta área. Sí, deben volver a esta área.” Parece que esta área es especial para Dios por la razón que solo Él conoce.

Como mencioné en una parte anterior de esta serie, el nombre “Tennessee” se le dio la definición de “lugar de reunión”, y un historiador aludió a que era simbólico a las curvas de un río que casi se encuentra a sí mismo cuando serpenteaba. Parece que Dios nos ha permitido hacer una nueva curva en el río para acercarnos más a casa. ¿Daremos pronto la vuelta a la última curva en el río a nuestro lugar de reunión en nuestro territorio, de regreso a nuestra capital mundial, Cleveland, Tennessee, a nuestro propio tabernáculo propiedad de la Iglesia y operado por la Iglesia? Examinemos todos nuestros corazones y oremos para que Dios obre así. ¡AMÉN!

BRILLA EN EL SITIO DONDE ESTÉS

“Cada miembro es un trabajador, y un trabajo para cada miembro”

—A. J. Tomlinson

Las palabras desafiantes del Obispo A. J. Tomlinson para recordarles a cada uno que todos pueden hacer algo por Dios sin importar qué. Es cierto que no importa dónde estemos en el mundo, y dónde o quién seamos en la Iglesia, podemos por la gracia de Dios brillar en el sitio donde estemos.

Hay un antiguo himno que usamos para cantar, tal vez algunos de los jóvenes nunca lo hayan cantado antes, este se titula Brilla en el Sitio Donde Estés. Parte de la letra del canto es:

“Nunca esperes el momento de una grande acción, ni que pueda lejos ir tu luz; De la vida a los pequeños actos de atención, brilla en el sitio donde estés.

Puede tu talento alguna cosa descubrir. Do tu luz podrá resplandecer; De tu mano el Pan de vida puede aquí venir, brilla en el sitio donde estés.”

El himno nos anima a brillar por Cristo justo donde nos encontramos ahora, y no esperar algún tipo de plataforma que pueda catapultarnos a lo llamado “protagonismo” de la atención pública o de la Iglesia. Tampoco se debe esperar alguna ocasión especial, evento u oportunidad, sino que uno debe identificar y comprender que, especialmente en nuestra vida normal, incluso rutinaria, cotidiana, podemos hacer alguna buena acción, compartir algunas palabras de aliento o simplemente testificar de lo que el Señor está haciendo en nuestras vidas. ¡Usted puede ser un trabajador!

No necesita un reconocimiento especial o una mención honorífica para brillar por Cristo donde quiera que él o ella se encuentre, después de todo, el hecho de que Cristo nos vea es un reconocimiento mucho mayor que cualquier otro; más bien, debemos reconocer la gran necesidad que los desconocidos, compañeros de trabajo, vecinos y familiares tienen del Salvador. No le dejemos todo el trabajo a los pastores o evangelistas, aunque tienen un llamado especial en sus vidas en el ministerio por lo cual darán cuenta al Señor, usted y yo de alguna manera, de alguna forma, para alguna persona o personas, podemos ser los creadores de la diferencia si simplemente iluminamos nuestro sitio más importante del mundo.

Usted puede juzgar erróneamente que su sitio del mundo no es importante, pero si hay un alma cerca de usted, de hecho, ¡es un sitio importante del mundo! Eche un vistazo alrededor, sin considerar a las personas, ¿ve al pobre, rico, enfermo, sano, feliz, triste, amistoso, poco amistoso, pequeño y grande? Más importante, ¿ve el alma? Permítame recordarle algunas de las palabras de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo, “Vosotros sois la luz del mundo…Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5: 13-15).

Cristo es la Luz Verdadera, y Él ha encendido una llama en cada hijo de Dios con toda la intención de que seamos usados por Él en el lugar que nos ha colocado para la gloria de Su Padre para la salvación de las almas. ¿Creemos que estamos donde estamos hoy por accidente? Estimado ser querido, usted está exactamente donde el Señor necesita que esté y es parte importante del gran programa de Dios. El esplendor de la luz gloriosa del evangelio de Jesucristo que ahora brilla en usted no debe verse obstaculizado por las condiciones de la vida pasada o presente. Es posible que, a veces, nos preguntamos, “¿Qué diferencia puedo realmente hacer yo, una persona?” pero subestimamos el poder de UNO. Lea el siguiente fragmento de información que encontré mientras leía:

“Un niño malicioso puede acabar una escuela. Una falsa alarma puede causar pánico. Un fósforo puede empezar un gran incendio. Un paso en falso puede costar una vida o arruinar una reputación. Una rueda rota puede deshacer un tren. Un trabajador pendenciero puede crear una huelga de diez mil hombres. Una palabra diplomática puede provocar una guerra que involucra miles de vidas y la destrucción de millones de dólares en propiedades. Un acto apresurado de legislación puede conllevar dificultades incalculables. Una hija desobediente puede romper el corazón de una madre. Una mentira puede destruir la reputación de una persona. Un testigo falso puede enviar a un hombre inocente a la cárcel. Un voto puede decidir una elección. Una palabra cariñosa en el momento adecuado puede salvar a una persona del suicidio. Un sermón puede encender el alma de un hombre y establecer el rumbo para su vida futura. Un trago puede llevar a una persona al alcoholismo. Un ejemplo incorrecto puede llevar a docenas por el camino equivocado. El elegir a Cristo determinará el destino futuro.

Y la Biblia dice: “…Un pecador destruye mucho bien” (Ec. 9:18). Sí, así como un eslabón roto puede hacer inservible una cadena, una fuga puede hundir un barco, un gusano puede estropear una manzana. Pero nos complace observar que UNO puede hacer bien, como cuando una buena palabra alegra el corazón triste: “El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra” (Pr. 12:25). Un mensajero fiel es medicina: “El mal mensajero caerá en mal: Mas el mensajero fiel es medicina” (Pr. 13:17). Solo una palabra en el tiempo necesitado—que buena es: “Alégrese el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (Pr. 15:23). Solo una palabra: “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Pr. 25:11). Noé halló gracia ante los ojos de Dios, un hombre sobre toda la tierra, y debido a su obediencia, la raza humana se salvó. Esther puso su vida en peligro y se arriesgó a la muerte al atreverse a entrar en el palacio del rey, ella salvó a su nación de la extinción. Jonás, después de su escape, fue a Nínive en obediencia a Dios y predicó, y un gran avivamiento de arrepentimiento estalló en la ciudad.”

¡Oh, el poder de UNO! Hay dos grandes personajes del Antiguo Testamento de los cuales a menudo hablamos, y con razón, ya que, por Eliseo, el Profeta de Dios, y Naamán, el capitán del ejército del rey de Siria, Dios es glorificado en 2 Reyes 5. Sin embargo, hay una persona que a menudo se pasa por alto en todo este relato que, en realidad, es mucho más importante que estos dos hombres de renombre, ya que sin ella ninguno de estos dos hombres habría tenido este encuentro. Ella no tiene nombre, al menos su nombre, a diferencia de Eliseo y Naamán, no se comparte con nosotros, solo se le conoce como, “muchacha” (v.2). Tal vez su nombre no se dé a propósito, ya que nos brinda la oportunidad, si la aceptamos, de colocar nuestro nombre en la misma, otorgándonos la oportunidad, mejor aún, el privilegio de colocarnos en su lugar y hacer lo que ella hizo—brillar en el sitio donde estaba ella.

Sabemos por las Escrituras que su país había sido atacado por Siria, el enemigo, y que había sido llevada a la casa de Naamán como cautiva, sin duda una esclava y una sirvienta sin derechos ni voz. Continuemos considerando las posibles condiciones de su vida. Sus padres pudieron haber sido asesinados durante la invasión de Siria a Israel, ella debió haber visto su ciudad destruida y quemada, si no, al menos pudo haber tenido el desafortunado momento de presenciar la destrucción de la comunidad de su infancia. Quién sabe si pudo haber tenido hermanos cuyo paradero era casi desconocido para ella cuando la sacaron de su tierra natal. Ella fue arrancada de sus amigos y seres queridos y de las comodidades de su hogar para ser arrastrada a un futuro incierto.

¿Cómo estaríamos usted y yo justo bajo tales penas de la vida? ¿Cuál sería nuestro espíritu en experiencias similares? ¿Las experiencias duras e inesperadas de la vida nos hicieron sentir como el profeta Jeremías “…No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre…” (Jer. 20:9) en su tiempo de tentación? Tal vez esto sería una razón para abandonar la fe y sumirse en la autocompasión. Todos hemos estado, en algún momento del camino, llenos de tristeza y angustia y, lamentablemente, puede volver a pasar, pero lo que hagamos en medio de esos momentos es lo que finalmente importa.

Anímese, amado santo, observe otra vez el testimonio de esta muchacha en la casa de Naamán. Ella es una reminiscencia de ese gran hombre Job quien, habiendo perdido todo, dijo “…Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.” Mas adelante fue dicho de él, “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (Job 1:21,22) y este mismo espíritu parece haberse apoderado de ella y puede apoderarse de usted y de mí también. Ella no estaba allí por accidente, ni tampoco sus circunstancias eran simplemente desafortunadas. ¡No! Alguien ha dicho, “A menos que se vea que la aflicción es obra de Dios, le hace poco bien al alma.” ¡Fueron ordenadas por Dios! Dios sabe cómo ponernos donde nos necesita, y sabe qué permitir en nuestras vidas para Sus propósitos divinos.

Al hombre encargado del ejército de Siria, el mismo ejercito que fue enviado por sus órdenes de asolar la patria de ella y despojarla a ella y a sus compatriotas de todo lo que tenían y lo que alguna vez esperaban ser, ella, al ver su enfermedad hasta la muerte, le dijo en efecto, “¡Conozco a un hombre al que puedes ir y ser sano!” Es evidente que ella no tenía enojo ni resentimiento ni odio en su corazón hacia este hombre o cualquier otro hombre, ni estaba teniendo un espíritu pesimista de “Ay de mí, ¿Cómo puedo ayudarlo, si yo necesito la ayuda?” ¡La muchacha no estaba buscando una bendición, deseaba ser una bendición! ¡Ella no estaba hablando de “apenas la estoy pasando,” ella, por así decirlo, se había apoderado de la vida eterna!

Ella, mirando más allá de las propias faltas de este hombre, observaba la necesidad de él. Ella va y comparte la noticia de la ayuda, salud, y esperanza que se pueden encontrar en Dios; no desde el punto de vista de haber alcanzado sus metas, ambiciones y sueños de la vida, ni de las comodidades de una vida en la que todas las cosas se habían desarrollado de la forma en que ella las había planeado, sino en medio de las condiciones de su vida como cautiva y sirvienta en la casa de Naamán y la experiencia de todo lo que la lleva a este punto en su vida.

¡Qué ejemplo inspirador de una persona que brilló en el sitio donde estaba, independientemente de sus circunstancias! ¡Llamado o no llamado! Ella no era un gran predicador como el Profeta, o una persona de gran autoridad como Naamán, pero fue una persona que obedeció a Dios. ¿Cuál es nuestra excusa para no brillar para Dios el Padre y nuestro Señor Jesucristo? ¿Se ha enfriado nuestro amor por las almas debido a nuestra experiencia pasada o presente o circunstancias actuales? Pablo preguntó, “¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? o angustia? o persecución? o hambre? o desnudez? o peligro? o cuchillo?” (Ro. 8:35). ¿Qué es amado santo? ¿Qué podría causar que el amor de Dios, el amor para nuestro prójimo salga de nuestras vidas? “Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 8:37-39). ¡No deje que la vida se lo quite, pero tenga la determinación de brillar en el sitio donde usted se encuentra! ¡Sea determinado!

“Nunca esperes el momento de una grande acción, ni que pueda lejos ir tu luz; De la vida a los pequeños actos de atención, brilla en el sitio donde estés.”

En algún lugar ella había aprendido, en algún lugar ella había visto, en algún lugar ella había experimentado el amor y el poder de Dios y ella no se olvidó de eso cuando más importaba, cuando estaba sola y hasta con miedo, pero allí en ese lugar de poca importancia y poco reconocimiento (Me pregunto cuántas veces Naamán y su esposa pasaron junto a ella mientras estaban en su casa y le prestaron poca o ninguna atención.) esa muchacha fue la que hizo la diferencia porque ella se atrevió a hablar de su gran Dios al darse cuenta de su gran necesidad. ¿Oh, no es cierto que, tenemos un Dios poderoso que es compatible con necesidades poderosas?!

Ahora imagínese la llegada de Naamán a su casa con su esposa y familia después de sumergirse siete veces en el rio Jordán conforme a las palabras del profeta Eliseo. Su lepra había desaparecido; Su carne era semejante a la de un niño pequeño y ya no tenía más esa horrible y temida enfermedad que carcomía su carne. Imagínese la alegría de ese hombre y su familia y un número indeterminado de otros que sabían cómo estaba él antes. Imagínese la emoción de la muchacha. Él ya no tendría que mantener a las personas a distancia, no tendría que esconderse más, ¡ya no tenía por qué sentirse avergonzado ya que su lepra había desaparecido!

Ahora imagínese cuando usted ve a ese hombre o mujer despiadado y cruel entrar por las puertas de la iglesia local con un nuevo y amable comportamiento porque usted se atrevió a iluminar el sitio donde usted estaba y le dijo “Conozco a un Hombre, Jesucristo, al cual puedes ir para ser sano.” Imagínese al borracho o drogadicto, del cual todos perdieron la esperanza, incluso su propia familia, llegando a un tiempo de confraternidad limpios y en su sano juicio porque usted trabajo para Dios e iluminó el sitio diciéndoles, “Ven a Dios.” Estas cosas no son meramente imaginarias, han sucedido y sucederán si tan solo trabajamos para Dios donde estamos.

Trabaje para Dios, querido santo, deje que brille su luz, ilumine el sitio donde usted se encuentra, sin importar las circunstancias (placenteras o desagradables) en las que se encuentra actualmente; sin reconocimiento de las personas, ya sea que se encuentre bajo un nombramiento especial en su iglesia local o no, ya sea que se sienta como un ministro llamado por Dios o no, ya sea que tenga una licencia de evangelista o no, haga como esta muchacha quien precisamente en medio de su vida cotidiana, vio una necesidad y aprovechó la oportunidad para contarle a alguien sobre su Dios y Su bondad hacia nosotros.

Oscar Pimentel, Supervisor General

La Iglesia de Dios

“Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y fuése, pues tenía a su disposición todos los bienes de su señor: y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nachôr. E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, a la hora en que salen las mozas por agua. Y dijo: Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua: Sea, pues, que la moza a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos: que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor” (Gn. 24:10-14).

El criado mayor de Abraham, Eliezer, fue un hombre con una misión. Él tomó de su señor los bienes que se le darían como regalo a la doncella, y a la familia, que se convertiría en la esposa del hijo de Abraham. Es evidente que cuando el siervo llegó a la ciudad que fue enviado, sintió el peso de la responsabilidad que se le impuso. Estoy casi seguro de que la pesadez de la responsabilidad se sintió desde el momento en que entendió las instrucciones de Abraham, y esta pesadez lo acompañó durante todo su viaje a Mesopotamia.

Imagine este tremendo deber de encontrar la ayuda adecuada para el hijo de su señor. Sin duda, entendió que una tarea tan seria solo permitía “un esfuerzo,” por así decirlo, y que no podía permitirse cometer un solo error. Tenia que estar seguro de que esta doncella era la correcta, la adecuada, la que estaba dispuesta.

Entonces, ¿qué hizo este hombre bajo una obligación tan seria? ¡Él oró! Él levantó su voz al Dios del cielo para que lo guiara. Además, oró para que la doncella fuera sensible a su necesidad, lo que a su vez serviría como un indicador de que era ella quien debería ser la esposa de Isaac de entre muchas hijas de hombres que venían a sacar agua del pozo.

“Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Bethuel, hijo de Milca, mujer de Nachôr hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. Y la moza era de muy hermoso aspecto, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía” (Gn. 24:15,16).

Allí cerca del pozo, el criado esperó pacientemente y observó. Mientras observaba, él debió haberla visto llenar su cántaro y luego llevarlo sobre su hombro y comenzar a abandonar el área donde estaban. La Biblia dice que, “descendió a la fuente.” Leí en algún lugar que algunos de estos pozos tenían largas escaleras construidas para proporcionar un acceso conveniente. Algunos pozos tenían 30, 75 o más pies de profundidad y las mujeres vendrían y llenarían sus cantaros en estos pozos.

¿Era ella la indicada? Ella era joven, era bonita, había venido al pozo, ¿podría ser ella? Por supuesto, él tendría su respuesta si ella se ajustaba al patrón descrito en su oración. Para Rebeca, era la hora de la tarde, la hora en que las mujeres solían venir a sacar agua, posiblemente al atardecer. ¿Pasaría de prisa donde él y sus acompañantes estaban porque era tarde y tenía que caminar algo de distancia para llegar a su casa siendo que el pozo estaba fuera de la ciudad? ¿Qué encontraría él en ella? ¿Ella lo esperaría y demostraría un espíritu de servicio? ¿Estaría ella demasiado ocupada para darle un trago de agua a este desconocido? Esa agua que había sacado del pozo era su salvación, después de todo, tenían sed y estaban cansados del largo viaje.

“Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Ruégote que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Y ella respondió: Bebe, señor mío: y dióse prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber” (Gn. 24:17,18). Mírele ahora, la virtuosa Rebeca, a quien Dios había preparado y quien también estaba cumpliendo con sus deberes diarios de ir a buscar agua con un espíritu natural desinteresado y sensible a las necesidades de los demás. Por ese mismo espíritu desinteresado y la actitud de servicio, sin saberlo, le demostraría a Eliezer su selección divina. No fue una “actuación” de su parte, ninguna audición, solo era ella siendo ella. Que momento tan tenso debe haber sido cuando él corrió a encontrarse con ella. Eliezer no está seguro del resultado, pero está ansioso por saberlo lo antes posible, y ciertamente es imaginable que Rebeca se haya preguntado por un breve momento quién era este extraño.

Al examinar algunos de los detalles de lo que sucedió durante este breve periodo de tiempo, desde la llegada del criado, hasta la oración y la aparición de Rebeca, nos recuerda la maravillosa y gloriosa relación que existe hoy entre Cristo y Su Iglesia. También pone de manifiesto lo que debe ser por naturaleza la devoción, la sensibilidad, la responsabilidad y la ética de trabajo de La Iglesia de Dios en todas partes, en todo momento, entre todas las personas.

Hay una oración que Cristo pronunció en Juan 17:6-23 a partir de la cual podemos juntar una lista de lo que Cristo encontró y deseó encontrar en Su Esposa. Piense en esta lista como requisitos que debían cumplir los elegidos para ser la Esposa del Hijo de Dios. Al igual que la oración de Eliezer sobre la doncella que sería la esposa del hijo de su amo, la institución que afirma ser la Esposa Verdadera de Cristo debe ajustarse al patrón de la oración del Hijo de Dios. Escuche extractos de la oración de Cristo: “Guardaron tu palabra,” “Las palabras que me diste… ellos las recibieron” (mientras que los grupos llamados iglesias en todas partes renuncian a la Palabra, ¡Su Iglesia la guarda!), “Han creído que tú me enviaste” (Su Iglesia declara: ¡Tú eres el Hijo del Dios viviente!), “He sido glorificado,” “Guárdalos por Tu nombre” (La Iglesia de Dios es Su propio nombre), “El mundo los aborreció, porque no son del mundo,” “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal,” “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad,” “También los he enviado al mundo,” “Los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Un mensaje del evangelio que comparte la Iglesia), “Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa” (Hablando y cuidando las mismas cosas. Caminando por la misma norma), “Para que sean consumadamente una cosa.”

Estas cosas, entre otras, Dios requiere de Ella y ellos sirven como indicadores para los hijos de Dios de que, de todas las “hijas” que viene a “sacar agua” del pozo del Agua Viva, Ella es la elegida y divinamente seleccionada para Cristo nuestro Rey. La Biblia dice, “Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, y las doncellas sin cuento: Mas una es la paloma mía, la perfecta mía…” (Cantares 6:8,9), y otra vez “Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú las sobrepujaste a todas” (Pr 31:29). Rebeca no fue elegida porque era “de muy hermoso aspecto” o por ser “virgen,” pero porque se ajustaba al patrón de un servidor, y lo mismo sucede con la Iglesia. De acuerdo con las Escrituras, hay muchos grupos de cristianos buenos y puros que hacen un buen trabajo, pero no son la Esposa de Cristo porque no encajan con el patrón de la oración de Cristo. No habría sido suficiente para Eliezer que Rebeca fuera simplemente bonita y virgen, pero también tenía que ajustarse al patrón de lo que oró a Dios con respecto a ella. La Iglesia verdadera se presentará a Cristo, una Iglesia gloriosa y una virgen pura, y Ella encajará con el patrón que se oró al Padre sobre Ella y todos los tipos y sombras del Antiguo Testamento.

“Y cuando acabó de darle a beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. Y diose prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos. Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehová había prosperado o no su viaje” (Gn. 24:19,21).

Algunos dicen que los cantaros que llevaban las mujeres podría contener entre 3-5 galones, lo que equivale a aproximadamente 30-50 libras cuando se calcula el peso de los propios cantaros de agua. El siervo solo preguntó, “un poco de agua de tu cántaro,” pero obsérvela ahora, la virtuosa Rebeca, un tipo y sombra de La Iglesia de Dios, busca la oportunidad de hacer algo bueno y va más allá de lo que se le había pedido. Un hombre escribió, “Ahora calcule que un camello sediento puede beber al menos 10 galones, y que los hombres también bebían un mínimo de 3 galones después de su viaje por el desierto. Los cantaros de agua que llevaban las mujeres contenían aproximadamente 3 galones y habrían pesado treinta libras [lo mismo que aproximadamente 4 galones de leche] cuando estaban llenos. Así que el volumen total de agua que esta querida mujer con corazón de sierva sacó de ese pozo ese día fue aproximadamente 103 galones; alrededor de 34 viajes [esa tarde], cargando alrededor de 30 libras cada viaje. ¿Comprende la situación? Esto no fue una pequeña prueba.”

Si hubiera tenido un espíritu diferente, podría haberle dicho al hombre que no tenía tiempo para ayudarlo, o podría ella haber sentido que no tenía la obligación de bajar el cántaro de su hombro, después de todo, eran desconocidos para ella. Sin embargo, ella nunca tiene ningún tipo de motivación que no sea demostrar bondad hacia otra persona que lo necesita. Independientemente de todo el trabajo que pueda requerir, la Iglesia, como Rebeca, debe ser sensible y tener un corazón de servidor y aprender a obedecer los llamamientos del Maestro. Rebeca le importó poco lo que ya había pasado para sacar agua, no se quejó de lo tarde que era ni de lo lejos que tenía que caminar para llegar a las comodidades de su hogar para seguir adelante con su día.

Debemos tener cuidado, Iglesia, con estar demasiado ocupados entre nosotros mismos, ocupados corriendo hacia y desde, ocupados con todas nuestras actividades internas, ocupados con todos nuestros programas que nos olvidamos de los extraños que se acercan a nosotros que necesitan oración, que necesitan una palabra o expresión amable, y lo más importante, el agua espiritual para beber. No es demasiado difícil ser superado en el ajetreo de las responsabilidades de nuestra iglesia. No es difícil ser superado por la actividad de nuestros deberes administrativos de la iglesia. Es muy posible que, en algún lugar de nuestro viaje, hayamos sido culpables de pasar, ya sea por un alma sedienta y necesitada, porque teníamos el “tiempo justo” o tal vez “se hacía tarde para algún compromiso” o “cita previa.” Tal vez pasamos un alma simplemente porque sentimos que una parte de nuestra rutina diaria, el tiempo familiar, el evento programado semanalmente, una salida anual de algún tipo, no se podía abandonar, ni siquiera por un ser querido ni mucho menos por un desconocido. Algunas de las palabras más dulces que un alma perdida ha escuchado son las de alguien que simplemente se detuvo cuando andaba por ahí y tomó el tiempo para decir, “Quiero hablarte acerca de Jesús” y cambió el curso de sus vidas.

Mírela ahora, la virtuosa Rebeca, ella está ansiosa por servir. Ella no solo les dio a los hombres agua para beber sino dijo, “para tus camellos sacaré agua” esto no fue pedido y ciertamente no se esperaba de ella. ¿Algunas vez ha estado ansioso por estar al servicio del Señor? ¿Alguna vez ha sido acusado y perseguido por buscar el bienestar de otros? Algunas personas lo han hecho, Nehemías hizo enojar a algunas personas porque se atrevió a buscar el bienestar de otras personas. El diablo no estará feliz cuando el pueblo de Dios realmente comience a buscar el bienestar de los demás, especialmente el bienestar espiritual de los demás, pero no estamos aquí para hacerlo feliz, estamos aquí para complacer al Señor.

Su disposición de hacer el bien a los demás, olvidarse de sí misma y su ética de trabajo parece fluir naturalmente de ella, brota de ella. Iglesia de Dios, tomemos su ejemplo, ¡vamos a alcanzar y seguir el patrón establecido delante de nosotros! Rebeca, esta gran mujer de Dios, no pararía hasta que todos tuvieran la oportunidad de beber. ¿Cuánto más entonces debería la Iglesia trabajar y obrar sin parar hasta que cada alma haya tenido la oportunidad de beber del Agua de la Vida? La Biblia dice que Rebeca, “corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos…” Oh, parece que su espíritu de servicio no puede ser igualado en la era actual de un mundo narcisista y entre la llamada cultura cristiana que está en gran parte interesada solo en su pequeño grupo de amigos. Pero usted y yo, Iglesia de Dios, mirando la humanidad perdida y moribunda, ¿no deberíamos correr de nuevo a la Fuente de Vida que no se seca, correr hacia Jesús y estar llenos con Su Espíritu Santo de modo que tengamos mucho para dar, a todo aquel que encontremos?

La Iglesia como un servidor no debe dudar de hacer algo amable e incluso ir más allá de nuestro servicio razonable. La Iglesia no debe dudar frente a las multitudes sedientas y cansadas que necesitan agua espiritual, sino que debemos trabajar y hacer todo lo posible para bajar al pozo y ponernos de rodillas y “EXTRAER” el Agua Viva para dar un poco de agua de nuestro cántaro. ¡Tenemos que tener algo para dar algo! Al igual que Rebeca, no ocupemos nada de nuestro tiempo cuestionando si es realmente necesario, ¡pero seamos rápidos para satisfacer la solicitud!

Eliezer y los otros hombres que viajaron con él no eran hombres indefensos, sino hombres físicamente capaces. Podrían haber bajado y sacado agua para ellos y sus camellos. Sin embargo, Eliezer observó y se preguntó si ella se ajustaba al patrón de un corazón de servidor. Rebeca no era una sirvienta, y no tenía necesidad ni razón para hacer lo que ella escogió hacer. De la misma manera, nuestro Dios está bien capacitado, y Él realmente no necesita que hagamos nada por Él, pero Él está observando a la Iglesia, preguntándose si obedeceremos y estaremos dispuestos a ayudar a los necesitados con el corazón de un servidor.

Un hombre sabio me dijo una vez, “El hacer buenas obras no te hace cristiano, sino el ser cristiano te hará hacer buenas obras.”

Así es como el escritor de Hebreos estaba terminando la epístola a los Hebreos mientras daba instrucciones sobre cómo mantener su fe.

Pero la fe obra por el amor porque el espíritu del cristianismo es el espíritu del amor. La verdadera religión, y la religión no es un título, es manifestar el genuino atributo de Dios Mismo, el amor.

El mandato es amar: “Permanezca el amor fraternal” (Hebreos 13:1). Preste atención, que dice, nada de esto funcionará sin el amor.

Una vez que mi familia viajaba al oeste para un trabajo evangelístico en Boulder City, Nevada, nuestro automóvil pidió a gritos un nuevo motor. Entre mi padre (que no es mecánico), el pastor y otro ministro, instalaron el motor. Estaba en perfecto estado; los pernos de los pistones fueron ajustados cuidadosamente; las válvulas se habían calibrado correctamente según las especificaciones y al principio, el motor ronroneaba como un gatito. Pero algo salió mal. Para el tiempo cuando habíamos dejado la montaña rumbo a California, la presión del aceite se había bajado hasta el fondo y escuchamos ruidos que no presagiaban nada bueno. Cruzamos Grapevine hacia el norte de California, y lo primero que tuvimos que hacer cuando llegamos a nuestro destino fue conseguir un nuevo motor.

No había nada malo con el motor que se había instalado en ese Pontiac 1951. Pero a pesar de todas las refacciones, tenía que tener aceite para que funcionara sin problemas y continuamente.

El aceite del Espíritu Santo generará el amor que se necesita para alcanzar a otros para Dios. “Permanezca el amor fraternal” dice el escritor. ¿Por qué? Porque todas las cosas que les voy a aconsejar que hagan, necesitará del amor para que funcione.

Luego lo expone, explicando a medida que avanza el buen razonamiento de cada instrucción: Servir; Ser fiel; Amar a su cónyuge; Estar contento; Desarrollar los valores cristianos; Ser benevolentes unos con otros; Seguir los buenos ejemplos; Obedecer; y Orar. Estos deben ser los atributos lógicos de un cristiano. ¿Cierto? Estas cualidades se crean en el corazón y viven a través del Espíritu Santo.

Un cristiano no vive aislado, sino en una sociedad, en comunicación y en relación con los demás. Él tiene comunión con los santos, pero no vive solamente con los santos. Y estamos tratando de llegar a personas fuera de nuestro ámbito cristiano.

El escritor de Hebreos en el Capitulo 13 da consejos prácticos. Recuerde que está escrito para los cristianos: una persona sin el amor de Dios en el corazón difícilmente puede practicarlo.

Bettie Marlowe, Coordinadora de Escuela Dominical General

M. A. Tomlinson

Del MAB 15 de diciembre de 1973

Nuestra Navidad debe ser Cristo–Exaltado.

Somos Miembros de Su Cuerpo, de Su Carne, y de Sus Huesos

Ahora estamos en la temporada del año que durante siglos se ha llamado “Navidad” Sé, por supuesto, que se refiere al tiempo supuesto del nacimiento de Jesús, quien es el Cristo. En la Biblia no parece haber ninguna mención de que Su nacimiento se haya celebrado, excepto en esa noche santa cuando nació en este mundo.

Muchas cosas se han introducido sutilmente a estas celebraciones anuales que tienen poco o nada que ver con honrar a nuestro Cristo; pero nosotros, que lo amamos como nuestro Redentor crucificado y resucitado, así como el Santo Bebé de Belén, creemos que para ser Navidad en todo debe ser Cristo-Exaltado. Como en muchas otras cosas, el amor que mostramos todo el año es lo que cuenta. Por supuesto que esto no significa que no debemos unirnos a la celebración apropiada, y hacer todo lo posible de glorificar Su maravilloso nombre.

Cuando se trata de celebración, supongo que sería difícil igualar al auspiciado por el mismo cielo en esa noche hace tanto tiempo. No mucha gente aquí en la tierra sabía lo que estaba sucediendo, pero los pocos a los que se les contó la historia parecían sentirse bastante entusiasmados. Hubo un gran revuelo entre los pastores a quienes llegó el anuncio; y los magos del Oriente probablemente se encontraban en algún lugar de su viaje, al menos, sintiendo que era muy importante que ellos buscaran a Aquel “Rey de los Judíos, que ha nacido.”

Es muy necesario que entendamos que esto no era simplemente otro bebé tierno que nace de padres amorosos. Este nacimiento tuvo que ver con el plan de Dios antes de la fundación del mundo. En la Palabra de Dios escrita, se habló de este plan en el primer libro del Antiguo Testamento. Hablando a la serpiente que acababa de tener éxito al plantar la semilla del pecado en el corazón del primer hombre Adam, Dios dijo: “Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Gn. 3:15).

Muchas dispensaciones vinieron y se fueron cuando Dios instituyó un plan tras otro con la redención de los hombres en mente. Ninguna fue en vano; cada una cumplió su propósito; pero el plan definitivo estaba reservado “para testimonio en sus tiempos” cuando el rescate se pagaría en su totalidad (1 Timoteo 2:6).

En los días de David, durante la dispensación de la ley de Moisés, el salmista fue inspirado por el Espíritu Santo para escribir, en el Espíritu de Cristo, algunas palabras que serían aclaradas mucho más tarde por un escritor del Nuevo Testamento: “Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí: el hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas” (Salmos 40:6-8).

Estas maravillosas palabras son claramente interpretadas por el escritor de Hebreos, quien estaba escribiendo de Cristo, el sacrificio mejor y perfecto: “Por lo cual, entrando en el mundo [Cristo], dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropiaste cuerpo: Holocausto y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije [Cristo]: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí)” (Hebreos 10:5-7).

Aquí está muy claro que Cristo estaba hablando con el Padre, y Sus palabras se proyectaron al debido tiempo cuando Él, el Hijo, vendría al mundo. Él vendría en un cuerpo; y el cuerpo sería uno preparado por el Padre—por la sombra del Espíritu Santo, tal como resultó en el cumplimiento.

Está claro que Su llegada al mundo en un cuerpo no fue un mero experimento esperanzador, como último recurso, por así decirlo. El Cristo dijo al Padre, en esencia, “Padre, en todo el libro de Tu Palabra, está escrito de mí, que debería convertirme en el sacrificio perfecto para salvar al mundo. Padre, estoy listo para hacer Tu voluntad.”

El escritor del Nuevo Testamento muestra que este poderoso advenimiento tuvo lugar, o comenzó su cumplimiento, cuando Jesús vino al mundo. ¡Con razón hubo tal revuelo en el cielo! ¡Con razón “el ángel del Señor” fue comisionado a llevar las nuevas de gran gozo! Y, antes de esto, con razón el ángel Gabriel fue enviado a esta tierra para dar el anuncio a María, ¡la virgen de Nazaret! Además, entendiendo el propósito de Dios en todo como lo hacemos ahora, no nos sorprende que una multitud de los ejércitos celestiales haya sido enviada a la ladera de Judea que “alababan a Dios, y decían: Gloria en las alturas a Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.” Con razón una Estrella especial fue arrojada al cielo para guiar a los eruditos de la sabiduría a encontrar a Aquel de quien estaba escrito. “Saldrá ESTRELLA de Jacob, y levantaráse cetro de Israel…” (Números 24:17).

¡Habla de celebración! El oropel barato y el brillo de la pantalla comercial de este mundo, aunque se extendió a un lapso de seis semanas o más, no es un gran recuerdo del primer acontecimiento en que “la claridad de Dios los cercó de resplandor” y trajo el temor de Dios sobre los humildes pastores. Tampoco hay mucho significado en nuestra llamada celebración cristiana, a menos que permitamos que el mismo Espíritu Santo participe, quien fue el instrumento de Dios, junto con la virgen, en la preparación del cuerpo que albergaría al único Hijo engendrado de Dios—¡y el Hijo de hombre!

Ningún otro bebé o cuerpo, llegó a este mundo por los mismos medios, o con el mismo propósito, que este Bebé cuyo cuerpo fue preparado por Dios. Ningún otro ser celestial vino voluntariamente al mundo, tomando “forma de siervo” y “hecho semejante á los hombres.” Ningún otro ha personificado el amor de Dios, ni lo ha manifestado hasta tal punto que moriría por nosotros cuando aún éramos pecadores.

Entonces no nos maravillamos de que esté escrito, “Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:7-11).

Los ángeles lo exaltaron. Cuando los pastores lo vieron en el pesebre, ello lo exaltaron cuando “volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.” Los magos lo exaltaron en su largo y arduo viaje para adorarlo y ofrecerle regalos de oro, incienso y mirra. El anciano Simeón le exaltó en el templo mientras exclamaba, “han visto mis ojos tu salvación, la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos” La profetisa Ana lo exaltó en acción de gracias y “hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem.” Los ángeles habían venido a la tierra en muchas otras ocasiones, pero ninguna tan grande como esta. El ángel del Señor fue el primero en describir Su identidad en forma corporal—“Hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.”

Sí, “Os ha nacido…un salvador, que es CRISTO el Señor,” pero Él no estaría en un palacio, ni siquiera en un hogar cómodo. Él no estaría vestido con vestiduras elegantes y delicadas. Lo encontrarían en un pesebre, lo que significaría que debían llevarlo a un establo; Y Su ropa sería pañales. Y los pastores lo encontraron y lo conocieron porque ellos creyeron a las palabras del ángel. ¡Pero, a pesar del entorno humilde, este nacimiento fue dignificado por nada menos que una multitud de los ejércitos celestiales! ¡Aleluya!

Ahora, nos sumamos a la exaltación. La Navidad tiene un significado para los hijos de Dios porque nosotros también lo hemos encontrado. También tuvimos que tomar el camino humilde. Aprendimos que no era probable que lo encontraran entre los poderosos y nobles de este mundo. A medida que el Cristo nos es predicado, y cuando leemos de Él en la Palabra del Padre, aprendimos que la identidad inicial lo siguió a lo largo de Su vida terrenal. Encontramos que fueron las personas comunes quienes lo recibieron con gusto. Leemos que Él mismo declaró que el Hijo del hombre no tenía lugar para recostar Su cabeza.

Pero leemos más. Encontramos que nunca un hombre hablaba, así como este Hombre; que asombró a los doctores en el templo a la edad de doce años; que las personas se asombraron de Su doctrina cuando escucharon Su famoso Sermón del Monte. Aprendimos que Él estaba haciendo el bien, y que las multitudes lo seguían mientras les servía en cuerpo y alma. A veces no lo entendían, Su comer con los pecadores, o Su actitud hacia el Sábado. Pero había algo en ese cuerpo, Dios encarnado, la Palabra hecha carne, que los atrajo hacia Él.

Es fácil exaltar a Alguien como este, pero es difícil honrarlo como merece ser honrado. Pero millones de personas han entregado sus vidas a Él, mirándolo por simple fe y encontrando vida. Le hemos seguido fuera de la puerta, encontrando su corriente santificadora en respuesta a Su llamado a la santidad. Hemos creído a Sus promesas y hemos recibido al Espíritu Santo el cual Él envió para que sea nuestro “otro Consolador.” Pero Oh, gracias a Dios, lo hemos seguido aún más en la revelación divina de la Iglesia, designada bíblicamente como “el cuerpo de Cristo,” o “la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos.” Ese cuerpo en el pesebre de Belén no era solo un “paquete de amor” para María y José, sino para todo el mundo. Y ahora, Su Cuerpo, La Iglesia de Dios de la Biblia, debe ser la Iglesia de amor. Debemos ser identificados por nuestra humildad y por nuestra compasión por todos los hombres. Debemos ser conocidos por nuestra obediencia al nuevo mandamiento que Él nos dio—“Que os améis unos a otros.” Debemos ser reconocidos por un fervor insaciable para apresurarnos hacia la parte más extrema de la tierra, y para cada criatura, con el mensaje que Él nos dio.

Parece apropiado cerrar este mensaje con una cita de un artículo de Navidad de mi padre, A. J. Tomlinson, el cual apareció en el Mensajero Ala Blanca el 21 de diciembre de 1940:

“Ahora es el momento de prepararnos para celebrar el nacimiento de este maravilloso Cristo. Una vez fue un niño indefenso acostado en un pesebre, pero ahora está a la diestra de Su Padre en el cielo, allí permanecerá hasta que los enemigos se conviertan en el estrado de Sus pies. No sé todo lo que esto significa, pero sí sé que Él ha dejado la gran responsabilidad de someter al mundo a Su Iglesia. Él debe tener toda la confianza en esta Iglesia de la profecía o no estaría satisfecho de sentarse allí, así como el Libro lo declara que Él lo hará, y hagamos el trabajo que aún tenemos que hacer.”

No, no somos ese cuerpo que el Padre preparó para el advenimiento en Belén, y para vivir como nuestro Ejemplo en este mundo durante unos treinta y tres años. Ese cuerpo vino a hacer la voluntad de Dios al ofrecerse como el sacrificio perfecto y último para la salvación eterna de los hombres. Al hacerlo, también compró la Iglesia con Su propia sangre. Él puso esa Iglesia en orden, convirtiéndose tanto en Su Cabeza como en la principal Piedra Angular del fundamento. Ahora, la Iglesia debe aceptar el hecho de que estamos aquí para hacer otra parte de la voluntad de Dios como “miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos” (Efesios 5:30). Si somos diligentes en nuestra comisión todos los días pueden ser un día de Navidad exaltando a Cristo, una celebración interminable. ¡Aleluya!

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