"El problema del pecado está siempre delante de toda la humanidad. Es una preocupación constante para los salvos y los no salvos, porque el pecado separa al hombre de Dios y lo elimina de la vida eterna en el cielo. Sin el perdón del pecado, mantiene al individuo alejado de Dios y de todos los beneficios de su gracia. "Toda maldad (malicia) es pecado ; mas hay pecado no de muerte" ( 1 Juan 5:1 7 ), "...el alma que pecare, esa morirá" ( Ezekiel18 : 4 ), "...el pecado es la transgresión (infracción) de la ley [ de Dios ]" ( 1 Juan 3:4 ) .

Estas afirmaciones muy sencillas de la Palabra de Dios las aceptamos como verdad eterna. Muchos otros pasajes de las Escrituras corroboran su validez, ¿pero pueden acaso cada falta, paso en falso, equivocación, omisión, error de juicio, pensamiento fugaz de la mente subconsciente, acto impulsivo puede definirse como pecado? ¿Se muere el alma con cada deslizamiento?

Consideremos una discusión de este asunto por el Nuevo Testamento escrito por Santiago: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia [deseo] es atraído, y cebado. Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte [espiritual].” Santiago 1:13-15) (el subrayado es nuestro). Usted se dará cuenta que hay un desarrollo en el proceso antes de que haya una transgresión real de la ley de Dios, o el pecado. Un resbalón, una tentación, un pensamiento maligno que entra en la mente subconsciente, un impulso, entonces, no es necesariamente un pecado, según el escrito inspirado de Santiago.

Antes de una tentación maligna, deslizamiento, el impulso se convierte en pecado debe avanzar más allá de su propia introducción en la mente. Se puede detenerse allí y sin ir más lejos. Puede ser rechazado, desestimada, apagarse sin daño al alma o el corazón. Sin embargo, en caso de que la mala intención se entretiene en la mente/corazón, y se realiza una determinación a favor de ella, y cuando " ha concebido," entonces, y sólo entonces, Dios lo imputa como pecado. Esto puede ser evitado. Puede ser rechazado, no tiene qué resultar en pecado o transgresión y muerte espiritual.

Es posible vivir sin pecado. De hecho, si uno espera ir al cielo, él debe. "Cualquiera que permanece en él, no peca..." (1 Juan 3:6), "El que hace pecado, es del diablo..." (v. 8). No se puede estar siempre con Dios y con el diablo al mismo tiempo. ''... estas cosas os escribo, para que no pequéis" (2:01) La inferencia aquí es que usted no tiene que pecar. "… porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios"(3:09) Es decir, cuando uno mismo permite el pecado, el permitir una mala intención "concebir" en su corazón y ser vencido por el diablo.

Los que abogan por la herejía de que no se puede vivir sin pecado no toma en cuenta el hecho de que el principio del pecado (la naturaleza adámica) es crucificado en el corazón por la santificación. Antes de la santificación, el creyente, cuando es tentado, debe elegir no pecar, porque el principio del pecado todavía se encuentra en el corazón, pero después de la santificación, si el creyente peca, debe optar por hacerlo, porque no hay nada en su corazón al consentimiento a la transgresión contra Dios. La elección se puede hacer en contra de cualquier intento malvado. Puede ser eliminado antes de que se convierta en pecado y el corazón continua limpio y justificado ante Dios. Si hay alguien que se deja vencer por el consentimiento al principio del malvado hay un remedio: "...y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo:...Y él es la propiciación por nuestros pecados..." (1 Juan 2:1,2).

Los que abogan por pecar son inevitables se equivocan. Tomando esta línea de herejía nos lleva a una actitud irresponsable hacia el pecado. Para ellos, el pecado es imprescindible, por lo que uno puede disfrutar de las tendencias a la transgresión y cargar a la cuenta de Cristo sin la decisión de rechazar y evitar que sea concebido en el corazón. ¡Qué sutil! ¡Qué diabólico! Muchas almas que de otra manera se han arrepentido de sus pecados y son salvos se perderán porque ellos son animados a ser cristianos "pecadores". Piense en estas cosas.

Pasado Supervisor General Obispo Robert J. Pruitt

"Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo con su propia sangre, padeció fuera de la puerta" (He. 13: 12).

¿Cuál es el significado de la Santificación? ¿Cuál es el significado de que Jesús padeciera fuera de la puerta, para que pudiera santificar al pueblo con Su propia sangre?

La palabra griega para 'Santificación'-hagiadzoo-significa "sacar del mundo". En el ser humano, el mundo, tal y como lo llamamos dentro de los círculos religiosos, está caracterizado por la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida. De estos atributos mundanos es que proviene toda clase de pecado-son tantos que ni siquiera trataremos de enumerarlos. Estos provienen de la raíz del pecado-la vieja naturaleza que es enemiga de Dios y de todo lo bueno y santo. Esto es lo que ha puesto al hombre caído en su condición deplorable, viviendo en depravación, derrotado y subyugado por el pecado innato original. Es debido a esta condición que el corazón de una persona debe ser purificado.

El detenernos a considerar el tema acerca de una persona carente de santificación, tiende a colocarnos en un estado mental depresivo y miserable. Y es ahí donde Satanás desearía poder mantenerlo, debido a que si él puede mantenerle en un estado mental de derrota entonces usted nunca podrá ser fuerte espiritualmente, y lo más probable es que vuelva a caer en el pecado. Pero hay un cuadro más brillante y hermoso que contemplar, debido a que hay victoria en la sangre de Cristo. La experiencia de la Santificación coloca a uno en un estado de santidad delante de Dios. La Santificación y la santidad son sinónimas. Cuando una persona es santificada, se convierte en una persona santa. Eso quiere decir que ha sido exonerada del pecado innato, y entretanto permita que la naturaleza divina le controle, y permanezca dentro de la fuente purificadora de la sangre de Cristo, no cometerá pecado. ¿Por qué? Debido a que allí no hay raíz alguna de pecado que pueda incitar al pecado. Sabemos que habrá algunos que digan que cuando una persona es santificada entonces deja de haber peligro de que se pierda; él es perfecto y ya no puede pecar. Pero cuídese mi amigo, porque esta es una suposición falsa, y una que ha encauzado a muchos creyentes que la han abrazado, al fracaso espiritual. Yo acabo de decir que una persona santificada no peca, porque no hay raíz de pecado en ella; y mientras la persona permanezca en esta condición, no tiene pecado-carece de pecado innato-no comete pecado.

Recordemos que Dios creó al hombre y lo dotó de libre albedrío, para que pudiera escoger según su mente le dictara. Siempre existe la posibilidad de apostasía-apartarse voluntariamente de Dios y rechazarlo. Aunque no hay raíz de pecado en la persona, siempre existe la posibilidad de que las presiones, tentaciones y persuasiones externas puedan prevalecer en la persona, de tal manera que en un momento de debilidad pueda ser seducido, apostatar y caer de su estado impecable delante de Dios. La persona que se encuentra en esta condición debe ser restaurada y esto es logrado volviendo a la fuente de la gracia, de la cual anteriormente recibiera perdón y limpieza. Jesús es nuestro abogado ante el Padre, y está listo para perdonar y restaurar al pecador al estado de justificación delante de Dios. ¡Y, gracias a Dios, no hay probatoria! Él está listo y dispuesto a restaurar a la persona que viene a Él arrepentido y dispuesto a recibir Su gracia salvadora.

Algunas veces la Santificación es confundida con la obra progresiva de la gracia. Esto es algo lamentable, porque la persona que acepta la creencia de una santificación progresiva nunca experimenta el gozo completo de una victoria sobre la raíz de pecado que existe en su vida. Yo nunca he conocido una persona que crea en la santificación progresiva, y que haya confesado la experiencia de victoria sobre el pecado innato. La suposición aquí es que el proceso de limpieza mediante la santificación crece y se desarrolla hasta echar fuera la raíz de pecado o el pecado innato. Esto es como creer que el maíz extirpará las malas hierbas que haya en su huerto, o que sólo el tiempo se encargará de purificar la contaminación del agua y del aire. No, mi hermano, la única respuesta para el problema del pecado es la completa erradicación y crucifixión de la naturaleza adánica. En Romanos 6:6 Pablo dice: "Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado".

Cuando alguien está crucificado está muerto, y si está muerto, entonces ya no tiene vida. En realidad, ya no existe. Esta situación nunca se podría experimentar en una santificación progresiva. Pablo nunca hubiera usado los términos "crucificar" y "deshacer", si no se hubiera estado refiriendo a la completa extirpación del "viejo hombre"-la naturaleza adánica.

El crecimiento en la gracia es el resultado natural de vivir diariamente como un cristiano. El crecimiento es un proceso natural de la naturaleza, así como lo es en lo espiritual. Pero la santificación es un proceso sobrenatural, a través del cual el Espíritu Santo limpia y extirpa del corazón la raíz de pecado, de forma definitiva e instantánea. Es solamente cuando esta obra ha sido terminada que el creyente está verdaderamente preparado para crecer en la gracia de forma efectiva. Los impedimentos e inhibiciones han sido removidos y el terreno se ha preparado para un crecimiento ilimitado, de acuerdo a la forma en la que el creyente permita que el Espíritu obre en su vida. Pablo escribe y dice en Romanos 6:11: "Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús Señor nuestro".

Según su propia experiencia, Pablo otra vez dice en Gálatas 2:20: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí". Aquí Pablo define la completa crucifixión. No solamente se crucifica la naturaleza Adánica, sino que también somete completamente su propia voluntad natural a Dios. Muchos de nosotros nos quedamos cortos ya que no rendimos completamente nuestra voluntad.

La vieja naturaleza podrá estar muerta en nosotros, pero no podemos decir juntamente con el apóstol Pablo: "Y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí". La vida que está completamente rendida a Cristo y que está completamente sometida a Su voluntad es la que es más efectiva. Esta obra implica una rápida y completa operación de la gracia. Juan Wesley escribió, diciendo: "Si usted busca una santificación gradual, comprenderá que está mal porque la está buscando mediante las obras-esto es romanismo. Si tiene que esperar, no es de Dios; es que usted debe trabajar. Por lo tanto, puede ver que está mal. Usted recibe todas las bendiciones de parte de Dios-no por obras, sino solamente mediante la fe. Por lo tanto, no tiene que esperar, ya que Dios desea dárselas inmediatamente". Él cita 1 Tesalonicenses 4:3: "Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación".

Cuando el "viejo hombre" ha sido extirpado de su corazón, éste no sale en pedazos. O sale por completo o no sale. Este puede ser suprimido si se utiliza la voluntad, pero siempre permanecerá ahí. Además, también puede ser subyugado, pero eventualmente revivirá y tomará control nuevamente. El hecho de estar "muertos al pecado" y de estar "libres del pecado" es extirpado completamente.

Pasado Supervisor General Obispo Robert J. Pruitt

Pureza de Acción - Conclusión

Hemos utilizado estas páginas discutiendo cómo vivir vidas puras, como jóvenes en un mundo corrupto. Alguno dirá que es imposible, alguno innecesario y aún otro inaceptable. Sin embargo, hemos descubierto que Dios lo considera posible, necesario y aceptable, y es Su expectativa para ti. Él lo requiere de ti. ¿Lo hace ser fácil? No, pero sí hace que valga la pena. Dios nunca requerirá algo de ti que Él no provea la gracia para conseguirlo. Recuerda que Él le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona”. Si es tu deseo, Él te ayudará a vencer. ¿Eso quiere decir que la tentación no vendrá? Oh, no. Eso quiere decir que sin duda vendrá la tentación. ¡Quizás entre más determinado estés, más fuerte vendrá la tentación, pero con cada victoria que tú ganes, te harás más fuerte y tendrás el dulce sabor de la victoria!

¿Dios se olvida de nosotros si fallamos? No, pero sin embargo, Él requiere que nos arrepintamos, nos levantemos y volvamos al camino. No te aproveches de esta misericordia porque tal vez no siempre esté presente para ti. Dios sólo nos ha prometido a cada uno una oportunidad de salvación. Cada una después de esa sólo está de más. Su Espíritu no contenderá para siempre con el hombre. Hemos hablado de la pureza de corazón, mente, y acciones. Las primeras dos siempre no son evidentes para los que nos observan, sin embargo, siempre se muestran en nuestras acciones. Si nuestros corazones y mentes son puros, entonces nuestras acciones también lo serán. Si nuestras acciones no son puras, nuestros corazones y mentes tampoco lo serán. Recuerda que, es la expectativa de Dios para ti. No lo decepciones; Él te creó para Su placer.

Temprano en esta lección hicimos referencia a las promesas de Dios mencionadas en 2 Corintios 7:1. Estas promesas pueden ser encontradas en 2 Corintios 6:16-18.

“¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré á vosotros Padre, Y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

¡Qué maravillosa promesa Dios ha hecho a Sus hijos! Él morará en nosotros, andará con nosotros, y será nuestro Dios. Él nos recibirá cuando hayamos mantenido nuestras manos libres de las cosas inmundas. Lo mejor de todo, no sólo será nuestro Dios, pero nuestro Padre, y nosotros sus hijos e hijas. La promesa es, por supuesto, condicional, basada sobre las condiciones mencionadas en estas y otras escrituras antedichas. Una de estas condiciones es que no estemos en yugo desigual con los incrédulos. Esta no es simplemente una sugerencia de la Biblia, sino un mandamiento. Pablo indicó que nosotros como cristianos, no debemos tener comunión con ellos. Como nuevas criaturas, no debemos tener demasiado en común con ellos de modo que queramos estar ligados con ellos. También somos amonestados a salir y apartarnos. A veces no parece ser muy fácil, no obstante, debemos llegar al punto en nuestra relación con Dios que valga la pena hacerlo. Sólo mira a las hermosas promesas de Dios para los que viven según estas normas. ¿Habrá algo más satisfactorio que tener al Dios que creó todas las cosas llamarnos no solamente siervos, sino Sus hijos e hijas?

Auxiliar de la Banda de Lideres Victoriosos

UNA CASA ESPIRITUAL PARA SACRIFICIOS ESPIRITUALES

"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados en una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo" (1 Pedro 2:5).

El mes de marzo es observado como el MES DE BIENESTAR ESPIRITUAL por muchas personas. No obstante, es lamentable que muchos de ellos rayan con lo oculto en vez de la espiritualidad genuina. Aunque en cualquier momento es un buen tiempo para considerar los asuntos espirituales, se espera que este mensaje lo despierte a considerar su bienestar espiritual. Para aquellos que todavía no se han arrepentido de sus pecados y que no han sido vivificados de la muerte (espiritual) a la vida, quisiera animarlos a que lo sean hoy. Para aquellos que a sí mismos se han permitido deslizar hacia lo que comúnmente se conoce como una experiencia cristiana nominal, anímense a voltearse hacia una vivificación de su nacimiento espiritual inicial. Para aquellos que se sienten que están en la cima de su experiencia espiritual, anímense a esforzarse hacia profundidades aún más profundas. "Porque comprados sois por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Co. 6:20).

Especialmente creado diferente a toda creatura viviente el hombre, el "alma viviente", disfrutó comunión con Dios en el Jardín del Eden hasta el día de su desobediencia. Esta desobediencia trajo ambos la muerte espiritual y la física. Es obvio que Adán vivió por un tiempo antes de experimentar la muerte física pero la muerte espiritual fue inmediata. Dios dijo: " ... porque el día que de él comieres, morí ras" (Gn. 2:17). El haber vivido en comunión con Dios en un lugar perfecto, y después haber rechazado esa comunión y ser expulsado de ese lugar de perfección, ciertamente es un comentario triste.

Pero Pablo escribió, "Por consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron .. .Porque si por el delito de uno murieron tos muchos, mucho más abundo la gracia de Dios a los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo" (Ro. 5:12, 15). ¿A cuántos? "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Jn. 3:16). Mientras que Adán fue creado con vida espiritual y la perdió, nosotros que hemos nacidos muertos espiritualmente somos ofrecidos la restauración de esta vida espiritual por la gracia de Dios. Jesús se lo explicó a Nicodemo de esta manera. " .. .De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es" (Jn. 3:5, 6).

Con la restauración de la vida espiritual se provee oportunidad para la perfección a través de la santificación. El ministerio primitivo de la Iglesia predicó santificación sinónimo de la santidad. Ellos creyeron que cuando los pecados que uno había cometido eran perdonados mediante el arrepentimiento y la justificación, y la naturaleza pecaminosa (naturaleza Adánica) era crucificada mediante la santificación, eso constituía un estado de santidad y si uno continuaba en la sangre de santificación él podía conservar esa santidad y vivir por encima o sin el pecado.

A. J. Tomlinson escribió, "La santificación es un experiencia genuina que obra un cambio en la naturaleza de modo que los que verdaderamente son santificados desearán hacer todo lo que deben hacer... Se encontrarán a sí mismos haciendo las mismas cosas que son mandados a hacer aún antes de conocer el mandamiento ... La experiencia (santificación) descrita por el escritor de Hebreos no sólo muestra que Jesús y la persona santificada son de la misma naturaleza, pero también que todos los que son santificados son poseídos por la misma naturaleza".

"Porque [Jesús] e/ que santifica y los que son santificados, de uno son todos. Por lo cual, no se avergüenza de llamarlos hermanos" (He. 2:11). La naturaleza del santificados es el de apartarse "de toda especie de mal" (1 Ts. 5:22). Cuando nosotros que somos todos miembros de La Iglesia de Dios vivamos por la misma regla, nosotros seremos "piedras vivas" listos para "ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo". ¡Oh qué maravilloso día será! ¡Imagínate! Considera como nada todo lo que se ha reportado históricamente de la presencia de Dios demostrada sobre y en la Iglesia a través de los años en comparación a la gloria y la presencia de Dios cuando individual y colectivamente logremos ese nivel espiritual. Sin duda tales pensamientos provocaron al apóstol Pablo a declarar, ''Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto" (Ro. 12:1). El Señor edificó Su Iglesia con piedras vivas y todavía Él está poniendo piedras vivas en Su Iglesia. ¿Eres tú una de ella? Se tiene que decir de esta generación de la Iglesia, así como se dijo de la primera generación de la Iglesia, "Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados en una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo".

¡Una casa espiritual para sacrificios espirituales! Tenemos que ajustarnos a esta descripción, y lo haremos si trabajamos arduamente para alcanzar ese objetivo. Un buen punto de partida es, ''Apártese de toda especie de mal". Este espíritu mantiene a uno establecido y en paz con las practicas cristianas establecidas y reveladas a la Iglesia. Puesto que marzo ha sido dado para evaluar el bienestar espiritual de uno mismo, ¿por qué no tomarlo en serio e iniciar un régimen de bienestar espiritual que garantiza contra la enfermedad espiritual? Después conserve ese régimen y disfrute ser "agradables a Dios por Jesucristo".

Ray D. Dupre- Editor Asistente de La Luz Vespertina

Pureza de Acción

"Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren” (1 Ti. 4:11-16).

Pablo nos da muy buenas instrucciones en estos versículos de las Escrituras. Primeramente, nos dice que seamos ejemplo de los fieles. El hecho acerca de esta declaración es que si tú proclamas el ser cristiano en la sociedad de hoy, o aún dices que vas a la iglesia, el mundo te mira como un ejemplo de los fieles. Así es precisamente como algunos cristianos se etiquetan como hipócritas (cuando estos que dicen ser cristianos no se comportan de una forma que honre a Cristo). El desafío para nosotros es mostrarles a las gentes lo que realmente es ser un cristiano. Eso es lo que significa ser un ejemplo de los fieles.

Entonces él da una lista de las áreas en las cuales tenemos que ser ejemplos. Fíjate como cada una de estas áreas son cosas que las gentes verán en tu vida. En este pasaje de las Escrituras él no señala cosas que están ocultadas en el corazón, sino cosas que están al descubierto para que el mundo las vea. “En palabra” significa, las cosas que decimos. Por cierto, las gentes están conscientes de las cosas que tú dices. “Conversación”, no sólo son las cosas que tú dices con tu boca, sino también las cosas que tú dices con las acciones de tu vida. Esto abarca nuestra palabra hablada, pero también nuestra palabra actuada. “Caridad” (amor) — las personas notan las actitudes que tienes, no solamente hacia ellos, pero también hacia los demás. Demuestra la perfecta caridad. “Espíritu”, es la disposición mental, la forma en que te conduces. ¿Tienes gozo, paz, etc., o tienes confusión en tu corazón y mente? Cosas semejantes a estas son muy visibles. “Fe”, — ¿has escuchado alguna vez alguien decir de otra persona: “Esa es un persona de gran fe?”. No estamos solamente hablando de esa clase de fe que mueve montañas, sino también de la fe vivida, o de vivir en la fe o doctrina. Y finalmente, llegamos a “Pureza”. Una vez más, tu vida está a la vista de todos a todo tiempo y en todo lugar. Tú debes esforzarte por ser un ejemplo de los fieles en pureza. En todas partes de nuestras vidas debemos permanecer puros. Entonces, Pablo dice que prestemos atención, o estemos seguros de hacer estas cosas (hablando de la Palabra). Lee la Palabra, honra el mensaje de la Palabra y doctrina. La Palabra no es más que la doctrina; no descuides esa parte de ella. Finalmente, él dice ten cuidado, presta especial atención a ti mismo y a la doctrina. Conoce lo que estás haciendo y cómo se ajusta a la Palabra. Si nos mantenemos examinados de esta manera, tendremos pureza en nuestras acciones.

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra. Así que, si alguno se limpiare de estas cosas, será vaso para honra, santificado, y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra. Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón” (2 Ti. 2:19-22).

El Comentarista Matthew Henry dijo:

“Otra cosa que nos debe confortar es que aunque hay algunos cuya fe está derrocada; sin embargo, hay otros que mantienen su integridad, y permanecen firmes (2 Ti. 2:20): “Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro…” etc. La iglesia de Cristo es una casa grande, una bien amueblada: ahora bien, algunos de los muebles de esta casa son de gran valor, como los platos en una casa; algunos de poco valor, y usados para cosas inferiores, como los vasos de madera y de barro; así también en la iglesia de Dios. Hay algunos profesores de religión que son como vasos de madera y de barro; ellos son vasos de deshonra. Pero al mismo tiempo no todos son vasos de deshonra; hay “vasos de oro y de plata”,vasos de honra, “santificados y preparados para el uso del Maestro”. Cuando somos desalentados por la maldad de algunos, debemos animarnos nosotros mismos considerando la bondad de otros. Ahora debemos asegurar que nos convirtamos en vasos de honra; debemos limpiarnos de estas opiniones corruptas, que podamos ser santificados para el uso de nuestro Señor. Observe, (1.) En la iglesia hay vasos de honra y otros de deshonra; hay algunos vasos de misericordia y otros vasos de ira (Ro. 9:22, 23). Algunos deshonran la iglesia por sus opiniones corruptas y vidas malvadas; y otros la honran y acreditan por sus conversaciones ejemplares. (2.) El hombre debe limpiarse de estas cosas para ser un vaso de honra o estar listo para el uso del Maestro. (3.) Todo vaso tiene que estar aparejado para los usos del Señor; cada uno a quien Dios apruebe en la iglesia debe ser devoto al servicio del Señor y estar listo para Su uso. (4.) La santificación en el corazón es nuestra preparación para toda buena obra. El árbol debe ser hecho bueno y entonces los frutos serán buenos”.

“Aquí Pablo exhorta a Timoteo a tener cuidado de los deseos juveniles, (2 Ti. 2:22). Aunque él era un varón bueno y santo, sin duda muerto para el mundo, aún Pablo creyó que era necesario advertirle en contra de los deseos juveniles: “Huye de ellos, toma todo cuidado y esfuerzo posible para mantenerte limpio de estas cosas”. La concupiscencia de la carne son deseos juveniles, contra los cuales la juventud tiene que guardarse, y los mejores no deberán sentirse confiados. Él recomienda un excelente remedio contra los deseos juveniles: “sigue la justicia, la fe, el amor, la paz”, etc. Observe, (1.) Los deseos juveniles son muy peligros, por lo cual aún los jóvenes prometedores deben ser advertido de lo mismo, porque estos batallan en contra del alma, (1 P. 2:11). (2.) El exaltamiento de nuestra gracia será la extinción de nuestra corrupción; entre más seguimos lo que es bueno, más pronto y más lejos huiremos de lo que es malo. La justicia, fe y el amor serán excelentes antídotos contra los deseos juveniles. El amor santo sanará los deseos impuros. “Seguir la paz con los que invocan al Señor”. El mantenernos en la comunión de los santos nos librará de toda comunión y obra infructuosa de las tinieblas. Mire el carácter del cristiano, ellos son “los que invocan al Señor de puro corazón”. Observe, a Cristo se le debe orar. Es una característica de todos los cristianos invocar Su nombre; pero nuestras oraciones a Dios y Cristo no son aceptables ni tampoco exitosas si no salen de un corazón puro”.

¿Qué es exactamente deseos juveniles a los cuales Pablo se refiere en esta escritura? Primero necesitamos ser capaces de entender que es deseo (codicia). Para responder esta pregunta, veremos la definición del Diccionario Webster:

Deseo (codicia): concupiscencia (anhelo de cosas carnales); apetito carnal; deseo ilícito de placeres carnales. Mala propensión, depravación (corrupto, malvado, destituido de santidad o de buenos principios) afectos y deseos; tener deseos irregulares o desmesurados.

Por lo tanto, los deseos juveniles son deseos ilícitos o pensamientos corruptos que tienden a atacar más a los jóvenes que a los adultos. Por eso es que cuando pensamos en concupiscencia, típicamente pensamos en deseos sexuales; ese no es el todo de su significado, no obstante, sí es el deseo que típicamente ataca a nuestros jóvenes y especialmente a nuestros jóvenes masculinos. Pablo dice huye de estas cosas, ni siquiera te entretengas con ellos un momentito. Él sabía de ellos lo que Pedro declaró en nuestra siguiente escritura y también lo que Santiago más tarde declararía acerca de ellos.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable. Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras” (1 P. 2:9-12).

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte” (Stg. 1:13-15).

Pedro declara que los deseos pelean en contra del alma. Santiago declara que cuando la concupiscencia ha concebido en nuestros corazones, ésta pare el pecado. Tu alma es lo más precioso que tú posees y lo que más durará. Debemos guardarla con toda diligencia. Recuerde que Jesús le dijo a Pedro que Satanás deseaba tenerlo. Así como Satanás deseaba tener a Pedro, así mismo desea tener a cada uno de ustedes. Él atacará tu alma con las cosa que son una lucha para ti, y él sabe cuáles son. Él es el enemigo de nuestras almas y está dispuesto a hacer cualquier cosa para capturar nuestras almas, y hacernos pasar nuestra eternidad con él. Aunque él es tan malo y tan audaz, sin embargo, si mantenemos nuestras acciones en pureza, no puede tocarnos porque estaremos en el camino del cual Isaías hablaba:

“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren. No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos” (Is. 35:8, 9).

Tenemos la promesa de que ningún león estará en el camino. Esté seguro que él estará al acecho justo en las fronteras, esperando que tú y yo crucemos nuestros límites para que él pueda arrebatarnos con sus poderosas garras. Debemos recordar tener cuidado de nosotros mismos.

Auxiliar de la Banda de Lideres Victoriosos

Contactenos